Las emisiones de gases de efecto invernadero y el incremento de la temperatura traerán como consecuencias sequías o lluvias extremas, y eso generará catástrofes naturales y escasez de alimentos.

Ciudad de México,19 de abril (SinEmbargo).- La contaminación y los problemas ambientales que sufre el planeta se deben, en su mayoría, al uso excesivo del transporte y los sectores energéticos y agropecuarios.

La emisión de gases de efecto invernadero son la mayor alarma pues la contaminación atmosférica genera los cambios más drásticos en el sistema de la Tierra, al provocar el calentamiento global.

En México, el transporte corresponde 25 por ciento de las emisiones; el sector energético el 24 por ciento; y el agropecuario el 17 por ciento (tan solo a la producción ganadera toca 10.3 por ciento), indica Rafael Olea, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM según las cifras del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC, 2018).

“Antes de ese periodo, el impacto humano en el ambiente era poco, y la naturaleza se hacía cargo de equilibrarlo; ahora ya no tiene la capacidad de amortiguarlo, y a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial se ha salido de control”, alertó Olea.

El daño en la Tierra proviene de la época de la Revolución Industrial y la Segunda Guerra Mundial debido al consumo desmedido de combustibles fósiles, según el experto en la problemática.

“Antes de ese periodo, el impacto humano en el ambiente era poco, y la naturaleza se hacía cargo de equilibrarlo; ahora ya no tiene la capacidad de amortiguarlo, y a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial se ha salido de control”, alertó Olea.

SOBREPOBLACIÓN Y MALA ALIMENTACIÓN, PARTE DEL PROBLEMA

Otro de los grandes problemas que alerta a especialistas es la sobrepoblación. “Hoy somos más de siete mil millones. El crecimiento poblacional ha sido vertiginoso desde mediados del siglo pasado”.

Sin la sobrepoblación, los problemas ambientales serían inexistentes o posiblemente controlables. “Imaginemos que en un departamento para dos personas metemos a 14, lo mismo ocurre con nuestro mundo; a eso hay que sumar que todos los países quieren tener crecimiento económico, pero nuestra casa ya no da para más”.

El sector agropecuario es uno de los grandes contaminantes pues la producción de alimentos contamina por sus grandes volúmenes; además, el ámbito rural está altamente ligado a la pobreza. Esta industria contamina aire, suelo y agua, porque sus desechos no se colocan en el lugar y forma correctos, donde la naturaleza los pueda incluir en círculos virtuosos de aprovechamiento. “Si los vinculamos bien, el suelo tendrá nutrientes para producir buenas plantas, y éstas a su vez darán nutrientes para los animales. Lo que no se convierte en carne, leche o huevo, regresará en forma de estiércol para mejorar el suelo e iniciar el ciclo otra vez”, añade Olea.

El mayor consumo de alimentos de los mexicanos es en pan y carne y dedicamos poco a comprar frutas y verduras. Al consumir la carne de pollo y sus derivados se genera menos emisiones de gases de efecto invernadero que la carnes de res. En el país, la producción nacional de aves es de aproximadamente tres millones de toneladas; de bovinos, 1.8 millones, y cerdos 1.3 millones.

La producción del ganado bovino es muy contaminante ya que produce metano. El metano contamina 25 veces más que el bióxido de carbono; el óxido nitroso lo hace 265 veces más; y los HCFC, desde 850 y hasta las 15 mil veces más, dependiendo de su composición química.

“Debemos mejorar nuestros hábitos de consumo, pues producir 150 gramos de carne equivale, en contaminación, a vivir en el norte de la ciudad y transportarnos en auto al sur, de ida y vuelta. ¿Qué preferimos dejar de hacer?, como consumidores responsables debemos decidir entre viajar en bicicleta o transporte público y comer carne, o transportarnos en auto y dejar de comer carne ese día. No obstante, en México comemos 55 kilogramos al año, en promedio”.

“Si no detenemos esta situación provocaremos un cambio ambiental con grandes pérdidas de especies, incluso la humana”, concluyó Olea.