César Martinez y el "Capitalismo funerario (fosa común)". Instalación con 50 fragmentos de mármoles de diversos tamaños que oscilan entre 10 y 15 cm cada uno.

César Martinez y el “Capitalismo funerario (fosa común)”. Instalación con 50 fragmentos de mármoles de diversos tamaños que oscilan entre 10 y 15 cm cada uno. Foto: Especial

La pandemia dejará un reguero de cadáveres en el camino: desempleo, enfermedad, pobreza, violencia y una infinita carga de tristeza. El mundo del arte no será la excepción. Los museos cerrados, el turismo cultural diezmado, la cancelación de apoyos a los artistas, etc. Algunos de estos males podrán recuperarse poco a poco, quizá nunca del todo, pero otros corren el riesgo de no volver a ver la luz. Es el caso de muchas galerías que, como resultado del confinamiento, hoy se encuentran en coma.

Aunque poco entendida su función, las galerías son parte fundamental de la cadena productiva del fenómeno artístico. Constituidas como pequeñas empresas, crecieron de la mano del artista. A lo largo de los años estas válvulas han invertido en jóvenes promesas y en el costo que implica presentarlos al mundo, apoyarlos para que continúen su formación, participar en ferias internacionales, hacer exposiciones, catálogos y muchas horas y días en convencer a coleccionistas indecisos. Además de promover la creación, las galerías rentan espacios, utilizan servicios, generan empleos y pagan impuestos. En el cierre anual es común que salgan a mano. Pero eso, si en verdad se es un galerista con vocación, importa poco. El arte es una forma de pensar, sentir y amar la vida, es una profesión en la que se pone en venta lo más profundo de la emoción; no es fácil. Quien vende arte trabaja con fundamentos complejos, intangibles; el valor de un objeto sólo se entiende en su creación, cuando se vende y cuando es adquirido. Este es el universo en el que habitan el artista, el galerista y el coleccionista. Son los eslabones fundamentales que hacen posible la cadena del arte.

La ya de por sí crítica situación del arte y las galerías en México ha empeorado con la COVID-19. La absoluta suspensión de todo tipo de actividades pone a los galeristas en peligro de ver morir años de trabajo. Es sabido que, en la estrategia contra la crisis, no hay posibilidad de un rescate a las pequeñas empresas, como se ha hecho en otros países. Sólo por mencionar una dolorosa realidad, varios gobiernos europeos, entre ellos Francia y España, han destinado cifras considerables para adquirir obra del inventario de las galerías para asegurar su sobrevivencia. Es un digno gesto que valora a los artistas nacionales, los hace parte del acervo y les da a las galerías la posibilidad de solventar los costos que la pandemia ha ocasionado. En México las cosas no ocurren de igual manera. Ni en anteriores gobiernos ha habido apoyo a la cultura, ni en la 4T habrá auxilio ni relación con los artistas, a quienes se les ve como prescindibles en medio de la crisis.

Plataforma 2020, ha sido creada por un grupo de galeristas que intentan encontrar diversas formas de salir del atolladero. Tiene el objetivo de velar por los intereses de los artistas, asumiendo que la venta de arte no sólo consiste en un producto que pasa de una mano a otra, es lo mejor del ser humano transferido a quien lo valora. En tiempos difíciles el arte es una salida; es importante porque no sólo da trabajo a mucha gente, también ayuda a ver las cosas desde un horizonte más amplio. El arte no sirve sólo para decorar una pared. Es un gesto expresado por una mente que sabe traducir las emociones, sensaciones y sentimientos de todos nosotros. Esa es la misión de artista y no es una tarea fácil; en el camino muchos viven la frustración de no lograrlo. El galerista funge como un facilitador en la promoción y venta de la obra. Es una especie de milagro que el artista produzca sabiendo que su trabajo esta resguardado por una buena galería. De un coleccionista depende que el arte continúe su ciclo. El galerista es el vehículo necesario para que opere el milagro. El sistema completo está a punto de recibir una estocada que dejaría fuera de operación a muchos establecimientos.

La dura realidad que estamos viviendo revela que el mundo debe volver a las formas básicas de relación. El coleccionismo, lejos de ser la ostentación de alguien que exhibe su dinero con piezas de costos absurdos, es un intercambio de vida, un ritual que no se termina en la transacción; este es tan sólo el principio de la estrecha relación llena de magia, de espíritu. La comunión que genera una obra de arte está creada por las alianzas de solidaridad y de amistad entre quienes la realizan. Un buen coleccionista apoya a su artista, un buen artista crece para poner en alto el nombre de su mecenas. El galerista impulsa esta relación.

Hoy debemos protegernos los unos a los otros, entender que, si no estrechamos nuestros lazos y ofrecemos nuestro hombro a los demás para salir adelante perderemos una gran oportunidad. En este periodo que nos pesa tanto también podemos demostrar que las relaciones humanas sí generan un poder que nos protege en contra de los terribles males. El arte es uno de los más altos estadios del ser humano, lo lleva a pensar no sólo en el pasado, lo coloca con toda su fuerza en un presente eterno, lleno de poder y vigor necesarios para sobrellevar la existencia y crear un porvenir.

Plataforma 2020 ha surgido en respuesta a esta coyuntura. Las galerías ofrecen a sus artistas on line. Exhiben la obra atrapada por este impase en sus bodegas; nos dan la oportunidad de conocer y entrar en contacto con nuestra comunidad y con artistas extranjeros que viven en nuestro país. Es una iniciativa que permite acceder y obtener una obra, o varias, a precios accesibles.

Los galeristas asociados en este proyecto lo explican de la siguiente forma: La Plataforma 2020 ofrece adquirir una obra con 20 por ciento de descuento sobre el precio al público, considerando el dólar a $20 pesos. El 50 por ciento irá para el artista, el 40 por ciento a las galerías, pues se colectivizarán repartiéndose equitativamente entre todos los miembros de la plataforma de manera horizontal y solidaria. Y un 10 por ciento de las ventas se donará a iniciativas relacionadas con paliar de distintas maneras los efectos de la COVID-19.

La comunidad que se ha lanzado a este voto por la amistad, más allá de la rivalidad profesional, por la noción de meter el hombro para que alguien más crezca son Gustavo Arróniz de Arróniz Arte Contemporáneo, Rafael Yturbe de la Galeria de Arte Mexicano, Enrique y Miguel Guerrero de la Galería Enrique Guerrero, Galeria Hilario Galguera, Galería Karen Huber, Julien Cuisset  de Galería Le Laboratoire, Galería Patricia Conde,  Gonzalo Méndez de la Galería Licenciado, e Issa M. Benitez de Proyecto Paralelo.

Es el momento de subirse a esta transfiguración del mercado, apoyar a los galeristas que a su vez están ofreciendo el soporte virtual como medio. El arte será siempre un liberador en los tiempos aciagos. Estoy convencida de que su adquisisción en hoy, quedará como un testimonio de la recomposición de la que hemos sabido ser parte.

@suscrowley

La liga para entrar a este fascinante proyecto es:  www.gamamx.art