El caricaturista Trino y el periodista Gil Gamés se dieron a la tarea de resumir los episodios más relevantes del primer año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Instrucciones para sobrevivir en el México de la 4T reúne una selección de columnas de “Gilga” y viñetas inéditas del monero mexicano.

Para Puntos y Comas, Trino habló sobre la autocensura y la corrección política en el humor; sobre los monitos y la prensa en México. Pero lo más importante: nos indica cómo hacernos la vida más fácil durante la primera parte de este sexenio.

Ciudad de México, 22 de mayo (SinEmbargo).- “En vez de amargarnos, hay que reirnos. El humor es lo que nos va a salvar de la 4T”, opina el caricaturista mexicano José Trinidad Camacho Orozco, mejor conocido como Trino. Es por eso que él y el periodista Gil Gamés se dieron a la tarea de resumir los episodios más relevantes del primer año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Todo sazonado con mucha sátira y humor.

«El libro tiene un equilibrio porque Gil es “anti” y yo no, yo sí voté por AMLO. Me chocan estas definiciones, pero es un libro que se puede leer por “chairos” y “fifís», explica Trino sobre Instrucciones para sobrevivir en el México de la 4T (Tusquets, 2019), que reúne una selección de columnas de “Gilga” publicadas en Milenio y viñetas inéditas del monero mexicano.

En esta charla para Puntos y Comas, Trino habló sobre la autocensura y la corrección política en el humor; sobre los monitos y la prensa en México. Pero lo más importante: nos indica cómo hacernos la vida más fácil durante la primera parte de este sexenio. “Yo te diría que nos vemos en tres años cuando platiquemos cómo seguir sobreviviendo a la 4T (o como se llame para entonces), porque seguro habrá mucho material”, promete el creador de personajes como El Santos y El Peyote Asesino.

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VIÑETAS, MONITOS Y HUMOR

—¿Cuál es la instrucción principal o más importante para sobrevivir a la 4T?

—Yo lo pondría en un embudo, porque el libro es eso, una colección de los escritos de Gil Gamés que ha ido publicando en Milenio, más mis caricaturas que hacen un resumen de esos textos. Al meter en una licuadora esa combinación de las columnas y los monos, el resultado es el humor. El humor es lo que nos va a salvar. Lo que está pasando con la 4T en general es que estamos perdiendo el sentido del humor, todo es demasiado serio.

Creo que todo está funcionando mal porque no hay una planeación y se nota día a día que está improvisándose. Yo voté por Andrés Manuel, pero siento que de alguna manera tenemos que dejar de verlo como nuestro candidato que ganó. Esto fue un cheque en blanco que le diste a alguien porque confiaste en él, pues su discurso era muy bueno; pero en la práctica, al menos en un año y fracción, ya nos dio para un libro en el cual señalamos muchos errores, y por lo que estamos viendo van a seguir existiendo.

Yo sí creo que él es un cuate honesto, con una muy buena intención, pero está rodeado de un equipo impresentable (Bartlett, el hijo del “Napo”, etc). Entonces creo que en vez de amargarnos, hay que reirnos. Esa sería la instrucción principal para sobrevivir a la 4T.

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

—¿Cómo seleccionaron los temas de este libro? ¿Cuál es el proceso para crear una viñeta?

—El libro no abarca sólo el primer año de Gobierno, abarca desde las campañas; hablamos de Meade, de Anaya, de todo el periodo de elecciones. Es un panorama de cómo se fue gestando esta 4T. Para los fans de Gil, van a encontrar una selección de columnas que ya habían leído en Milenio. En mi caso, mis viñetas son novedades.

Respecto al procedimiento: según el episodio que escriba Gil Gamés, busco algo que sea coherente con lo que escribe, es decir, con una anécdota o algo relacionado con el humor social. Gil es más ácido, él se va a la yugular, incluso le dice “Liopez” a López Obrador. El libro tiene un equilibrio porque él es “anti” y yo no, yo sí voté por AMLO. Me chocan estas definiciones, pero es un libro que se puede leer por “chairos” y “fifís”. Si no qué hueva: o todo es fifí o todo es chairo.

Creo que este es un libro interesante en tanto que tú sacas tus propias conclusiones luego de leerlo, sobre todo por el humor. Y de eso se trata: es un libro agradable para leerse en el baño, en la playa, en el camión si lo quieres ir leyendo en un trayecto. Es para todos.

—¿Cuál es tu viñeta favorita del libro?

—Son varias, para mí cambia según el día. Pero por ejemplo, la que hace referencia a la legalización de las drogas. Yo soy un gran promotor de que esto debería pasar porque lo prometió Andrés Manuel y no lo ha hecho. No sólo de la mota, de las drogas en general, hay que quitarle el negocio al narco. Que se legalice todo y que el sector salud invierta para poder sacar a la gente que es adicta. Que las legalicen no quiere decir que habrá más consumidores. Los que le entran, de todas formas le van a entrar, esté permitida o prohibida.

Este dice: “Milord, usted prometió que iba a despenalizar la mota y el aborto”. Él contesta: “lo iba a hacer, pero me chingué la rodilla”. Y eso está pasando, muchas de las promesas que Andrés Manuel hizo en su momento tienen que ver con un discurso que me latía muchísimo, que era apoyar a la cultura, la ciencia y la salud, y no está pasando. Ahorita hay un problema enorme en cultura, un problema de no apoyo a la ciencia y a la educación.

¿Por qué está figurando otra vez Elba Esther? ¿Por qué le dan otra vez oportunidad a Bartlett, a Napo y a otros impresentables? Si la bandera es anticorrupción, ¿por qué están ellos ahí? No necesitamos pruebas, ¡se sabe de años quienes son ellos! No entiendo. Siento que voté por un discurso y no se me está cumpliendo. Todavía tengo fe, no estoy arrepentido para nada, de que esto puede cambiar. Tal vez como te digo, él no está bien asesorado. Igual y en el camino se van acomodando los peones.

LA 4T: UN LOOP INFINITO DE MALA POLÍTICA

—¿En una palabra o frase, cómo evaluarías el desempeño de AMLO hasta ahora, tras un año y cinco meses de Gobierno?

—Improvisado. Como te decía, creo que hay buenas intenciones, pero el Presidente no está rodeado por un equipo profesional, más bien hay gente improvisada, gente que está en lugares estratégicos y a lo mejor es su primera vez en ellos; entonces vemos broncas en el SAT, en el sector salud y cultura. Ya está bueno después de un año y cacho seguirle echando la culpa a los neoliberales, ¡pues ya no! Ya ahora sí empezó el motorsito, ya ahora sí son ustedes por los que yo confié, con mi voto, que nos iban a sacar de esta crisis.

Yo soy un daño colateral de la 4T: voté por Andrés Manuel y creo en su proyecto, pero no tuve periódico durante tres meses por decisiones que van desde quitarle la publicidad a los periódicos; algo que seguía funcionando y con eso me pagaban a mí como a muchos articulistas o moneros. Estas decisiones han ido mermando la situación laboral. Todo ha sido “vamos a quitar, vamos a quitar”, la austeridad ha sido brutal. Ahorita afortunadamente ya me contrató un periódico y tengo chamba, pero hay mucha gente que la perdió y no sabe por dónde porque esta nueva versión de Gobierno es totalmente deficiente en la ejecución de las cosas.

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

—Hablando de la prensa, ¿cómo percibes la actitud de AMLO respecto a este gremio? ¿Con los moneros y el cartón político es diferente?

—Yo no soy cartonista político, entonce no me siento comprometido con nada y con nadie, ni con el PRI, el PAN o Morena. Siento que los humoristas y los que hacen cartón político deberían utilizar la sátira y el humor para criticar de la misma manera y con la misma vara a Andrés Manuel. Se han cometido errores y es muy sano criticar.

Veo a Andrés Manuel un poco intolerante cuando se le dicen cosas que no le gustan. Ahorita es el incio relativamente, yo creo que la piel se le hará más gruesa, pero ahorita está como muy sensible.

—¿Te ha tocado vivir algún tipo de censura?

—No, para nada. Ahorita lo que está pasando, no por la 4T sino a nivel mundial, es que hay mucha autocensura. Yo soy un monero que habla de cosas sociales o de situaciones complicadas como el sexo y las drogas, con humor. Ahorita con el movimiento Me too, por ejemplo, no me imagino haciendo a la Tetona Mendoza en un periódico, porque millennials que no conocieron al Santos podrían decir que es un mensaje misógino.

Las redes sociales se han polarizado tanto que lo peor es que actualmente existe más la autocensura. A veces pienso: “voy a hacer esta tira, pero ¡ah cabrón!, hay un chiste donde El Santos y El Cabo son gay, entonces se me va a echar encima la comunidad LGBT. Si pongo a la Tetona Mendoza, se me van a echar las feministas. Si digo que El Santos agarra un gato y lo avienta, es maltrato animal”. Por las redes sociales, ahorita todo se está yendo al extremo y no hay mucha posibilidad de hacer humor porque la gente se ofende de todo.

Creo que es algo natural para que luego otra vez todo se vuelva a equilibrar. En primer lugar, sí necesitamos hacer una evaluación de cómo somos los hombres con respecto al machismo; la violencia hacia la mujer se nos fue de las manos. Se debe normalizar el pago equitativo entre mujeres y hombres, se deben normalizar muchas cosas, pero ahorita todo está muy crispado.

El humor lo tienes que pensar dos veces, y eso para mí es peor que si el editor de algún periódico no me permitiera cierto contenido. Ahorita tú puedes perder un empleo seguro, de un buen billete y lo que tú quieras, porque tuiteaste pedo y escribiste algo que sí piensas en realidad. Tenemos a Kevin Hart cuando los Óscares; iba a ser el host y por un chiste de 2004 en Twitter lo mandaron a la chingada.

Finalmente es humor. Dibujé a la Tetona Mendoza y no soy misógino, pero se puede interpretar así. En el humor, cuando hay ese tipo de riesgos, llegas a un punto donde dices “¿a poco me voy a andar cuidando de todo?” No me siento ya tan natural al hacer mi trabajo. Trato de no cuidarme de lo “políticamente correcto”, pero en general no quiero molestar. Sí me la pienso a la hora de hacer un chiste.

Estamos siendo muy cuidadosos y eso me preocupa más porque estamos poniéndole un freno de mano que antes no teníamos. Y esto es culpa en gran parte de actitudes sexistas, clasistas y homofóbicas del pasado. Todo está cambiando y entonces hay que hacer también un nuevo orden mundial del humor.

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

—¿Qué le auguras a la 4T?

—Es el primer año y salió mucho material para un libro. Le decía a Gil que me gustaría hacer la segunda parte en el tercer año, a la mitad, porque será el año crítico. Realmente ahí se podrá ver si este Gobierno sí la armó o todo fue una fantasía.

Yo creo que el desgaste de la mañanera, y con la edad de Andrés Manuel, es brutal. Yo soy más joven que él y no podría hacer todas las mañanas lo que él hace y luego irme de fin de semana a recorrer la República. Yo sí creo que debería ser más sosegado. Las mañaneras no tienen que ser todos los días, podrían ser nada más dos veces a la semana. Nada con exceso, todo con medida, como dice el comercial. Así debería ser.

A veces pienso que la política mexicana tiene una especie de historia como El día de la marmota, una película en la que todos los días son el mismo día. Pareciera que esto es otra vez una repetición de los políticos anteriores y sus errores. Hasta que no vea yo que a todos los políticos corruptos los destituyan de sus puestos y los metan a la cárcel, yo no veo que haya una renovación real.

Entonces yo te diría que nos vemos en tres años cuando platiquemos cómo seguir sobreviviendo a la 4T (o como se llame para entonces), porque seguro habrá mucho material.