La COVID-19 ha revolucionado nuestras vidas y la investigación científica desde su aparición, sin embargo existen aspectos clave del virus que aún despiertan más dudas que respuestas en los expertos. ¿Qué nos falta por conocer de esta enfermedad?

Madrid, 23 de septiembre (Europa Press).- La COVID-19 nos pilló en marzo totalmente desprovistos. Se menospreció el impacto en China en parte posiblemente por no decir toda la verdad. De todos modos, la forma de actuar en el país asiático nos tenía que haber alarmado y haber hecho ser más precavidos.

“También es cierto que en un mes (finales de enero a finales de febrero) no daba tiempo a preparar la producción de kits diagnósticos, por ejemplo, para abastecer a todo el mercado mundial cuando sólo producía China, prácticamente”, reconoce en una entrevista con Europa Press el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), el doctor Marcos López Hoyos.

Según afirma este especialista, el virus no se parece al de la gripe, y sí se asemeja a otros coronavirus, por lo que ve posible que sufra mutaciones: “Cuanto más perdure entre nosotros, lo normal es que mute para transformarse en un virus menos virulento y se quede como un virus estacional”.

Aún con todo, en lo que viene de año hasta la temporada que viene 2021-2022, cree que tendremos que aprender a convivir con él y a combatirlo con las armas que tenemos. “Esperemos tener la vacuna lo antes posible, pero habrá que esperar al menos hasta la primavera para tener dosis suficientes para la población general. Al tiempo aparecerán tratamientos más específicos durante este año”, vaticina el presidente de la SEI.

Según afirma este especialista, el virus no se parece al de la gripe. Foto: Twitter @NIAIDNews

En este sentido, el doctor López Hoyos subraya que la vacuna “sin lugar a dudas” será segura: “No hay ninguna vacuna en el mercado que no sea segura y fiable. La capacidad de prevenir la enfermedad también será clara. Ésa es la base de las vacunas, incluso más potente que pasar la enfermedad. Además, en los ensayos de fase 3 se pretende ver que la vacuna no sólo previene de la infección, sino que también es capaz de combatir la agresividad de la infección si se administra al paciente infectado”.

Ahora bien, el epidemiólogo indica que la duda es si será necesario revacunarse o no, algo que según precisa dependerá de la duración de la respuesta inmunitaria específica que genera, tanto de anticuerpos como de células T. “Para saber la duración y el tipo de respuesta que generan hay estudios en marcha en los 36 ensayos que se están realizando hasta el momento”, afirma.

Otro aspecto clave que a su juicio todavía nos faltaría por conocer sobre la COVID-19 es que aún no tenemos claro qué tipo de respuesta es fundamental en el control de la infección. “Parece que la respuesta de anticuerpos no es todo, ni parece que vaya a perdurar mucho en el tiempo. Se estima que unos 6 meses. Los trabajos más recientes parecen indicar que se induce un tipo de respuesta celular T CD4 y T CD8 que podría perdurar algo más de tiempo (2 años)”, puntualiza el doctor.

Aquí remarca que la necesidad de revacunar sería otro punto que aún desconocemos sobre este virus y la infección que provoca, y sostiene que todo dependerá del tiempo que duran esas respuestas inmunitarias y también de las posibles reinfecciones. “Lo de las reinfecciones por ahora es anecdótico. Se están investigando casos en todo el mundo y saldrán evidencias más claras. En todo caso, no serán muchas y si se demuestran, tendremos que ver en esos sujetos el tipo de respuesta que se indujo en la primera infección y por qué no protege frente a la segunda. Y si es cierto, es posible que entonces nos tengamos que plantear dosis de recuerdo de la vacuna. En todo caso, también es cierto que la respuesta inmunitaria protectora que induce una infección en muchas ocasiones es menor que la que induce una vacuna”, advierte López Hoyos.

La necesidad de revacunar sería otro punto que aún desconocemos sobre este virus y la infección que provoca. Foto: NIAID

QUÉ PASA CON LOS ASINTOMÁTICOS

Asimismo, apunta que se debe seguir investigando por saber las razones por las que haya personas asintomáticas, y si esto es fruto de su respuesta inmunitaria. A su juicio, lo lógico es que esos sujetos tengan una respuesta inmunitaria suficiente para combatir el virus aunque se infecten, si bien señala que el problema de los asintomáticos es que normalmente no se ha podido estudiar su respuesta inmunitaria en el momento de ser infectado.

“Suele ser pasados días o semanas cuando ya la respuesta inmunitaria efectiva se ha producido y no la hemos estudiado. Se piensa que en los asintomáticos su respuesta inmunitaria innata es suficiente para eliminar el virus. Y si se induce una respuesta inmunitaria adaptativa de CD4 y CD8 es suficientemente potente para no enterarnos de la enfermedad”, agrega el presidente de la SEI.

En última instancia, el doctor López Hoyos recuerda que la respuesta inmunitaria mediada por anticuerpos es una parte más de la inmunidad frente al SARS CoV-2 y no la única. “Es probable que la otra rama de la respuesta inmunitaria especializada o adaptativa, mediada por células T, sea más importante incluso. Parte de estas células T sabemos que tienen reacción cruzada frente a los coronavirus estacionales y que pueden explicar parte de la protección de la población frente al SARS CoV-2”, resalta.

Además, indica que en la COVID-19 se inducen células T específicas frente al SARS CoV-2: “Se producen tanto células T CD4 o cooperadoras (que ayudan a mantener una memoria inmunológica duradera y contribuyen también a la respuesta de anticuerpos) y células T CD8 o citotóxicas antivirales”.

En concreto, explica que la generación de células T memoria de estos dos tipos inducen una protección tanto, o más potente, frente al virus que los anticuerpos. De todos modos, el epidemiólogo resalta que son datos que se deben estudiar más profundamente y confirmar.

“Para ello es importante que los inmunólogos podamos estudiar no sólo la respuesta de anticuerpos a la hora que se ha puesto más foco, sino también la respuesta inmunitaria mediada por células T, y las otras de la respuesta innata de las que hemos hablado anteriormente. Desde el principio de la pandemia hemos insistido en la importancia de estas dos ramas de la respuesta y parece que ahora, cuando comprobamos que la tasa de producción de anticuerpos no es tan alta, es cuando la la gente se fija en ellas”, sentencia el doctor López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología.

En última instancia, el doctor López Hoyos recuerda que la respuesta inmunitaria mediada por anticuerpos es una parte más de la inmunidad frente al SARS CoV-2 y no la única. Foto: NIAID