A pesar de que El Pentágono no fue el que arrestó a Salvador Cienfuegos Zepeda y no supo nada, a Craig Deare, exoficial de Inteligencia de El Pentágono, le preocupa que el enojo de la Sedena y sus generales resulte en menos cooperación militar con Estados Unidos que, paradójicamente, fue fluida e intensa bajo Cienfuegos como titular de la Secretaría de la Defensa. “Los del Ejército no quieren hablar, pero los de la Marina estaban más dispuestos. Ellos sí nos cuentan que sus hermanos de verde estaban muy, muy, pero muy molestos. Como era de esperarse”, dice.

Washington, D.C., 23 de noviembre (SinEmbargo).– El arresto del General Salvador Cienfuegos Zepeda por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, no sólo tomó por sorpresa al Gobierno de México, también al Departamento de Defensa de Estados Unidos. “Entiendo que México esté enojado, pero hay que reconocer que no fue El Pentágono el que hizo esto sino la Agencia Federal Antinarcóticos. Cometieron un faul fuerte. Tarjeta roja”, me dijo Craig Deare, catedrático de la Universidad de la Defensa Nacional, exoficial de Inteligencia del Pentágono, y exasesor para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad.

Tanto El Pentágono como el Comando Norte en Colorado, con el que México interactúa operacionalmente, declinaron comentar sobre la detención de Cienfuegos. Me remitieron al Departamento de Justicia, del que depende la DEA. No obstante, el Teniente Coronel Chris Mitchell, vocero del Pentágono, aprovechó mi pregunta para reiterar la buena cooperación con México. “La relación del Departamento de Defensa con las secretarías de la Defensa y Marina de México, enfocada a abordar retos y amenazas de defensa mutuos, es fuerte y colaborativa”.

Deare explica que la DEA no es una unidad de inteligencia, sino una agencia policíaca enfocada al combate de las drogas, por lo que no comparte con nadie la información que recauda, a diferencia de la CIA. “Debido a la pugna que siempre ha existido entre la DEA y los militares, sospecho que para ellos agarrar a un alto militar es como arrancarle el cuero cabelludo a un adversario”.

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En esta imagen de febrero de 2018, se observa al expresidente Enrique Peña Nieto y Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro.

Deare, teniente coronel retirado, confiesa que le cuesta trabajo creer que un Secretario de la Defensa, que tenía casi todo el poder del país, dinero suficiente, residencia, edecanes, ayudantes y sabía que cuando se retirara no le iba a faltar un peso, tuviera razones para meterse, no con “El Chapo” Guzmán o el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, sino con un narquillo regional de cuarta. “No tiene lógica”.

Sin embargo, matiza, “hay quienes dicen que como estuvo expuesto al Grupo Atlacomulco, gente que tiene toda la plata del mundo, pero siempre quiere más plata y más poder, pues quizá se contagió de lo mismo. Era comandante de región militar cuando Enrique Peña Nieto fue Gobernador del Estado de México”.

A pesar de que El Pentágono no fue el que arrestó a Cienfuegos y no supo nada, a Deare le preocupa que el enojo de la Sedena y sus generales resulte en menos cooperación militar con Estados Unidos que, paradójicamente, fue fluida e intensa bajo Cienfuegos como titular de la Secretaría de la Defensa.

“Los del Ejército no quieren hablar, pero los de la Marina estaban más dispuestos. Ellos sí nos cuentan que sus hermanos de verde estaban muy, muy, pero muy molestos. Como era de esperarse”, dice Deare.

El miércoles, en un insólito giro, la jueza Carol Amon en la corte federal de Brooklyn aceptó la petición del Departamento de Justicia de desestimar los cargos contra Cienfuegos, arrestado el 15 de octubre en Los Ángeles, California, sin que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador hubiera sido informado con anticipación.

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En esta imagen de noviembre de 2018 se observan a Salvador Cienfuegos junto al expresidente Peña y el extitular de la Semar en la ceremonia del 108 aniversario de la Revolución Mexicana. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

Entre las supuestas explicaciones que se dan por el insólito viraje –agradecimiento por no reconocer la victoria de Joe Biden, amenaza de expulsar a la DEA, entrega de un capo– no se menciona la que parece tener más sentido: impedir un quiebre irreversible en la relación militar-militar.

En medio de la crisis política por la detención de Cienfuegos, el gobierno de AMLO consideró revaluar la participación de la Sedena y Semar en cursos de capacitación y entrenamiento en bases militares estadounidenses, me dice una fuente diplomática. Si bien no hubo necesidad, Deare no descarta que pueda haber afectación en la colaboración como, por ejemplo, reticencia por parte de la Sedena a apoyar en áreas de interés para El Pentágono.

Pregunté a Deare qué consecuencias internas pudiera haber tenido para AMLO no haber logrado repatriar a Cienfuegos. “Pregunta delicada. Una de las cosas que las Fuerzas Armadas mexicanas toman mucho orgullo, es que son obedientes al poder político. Desde la Revolución no ha habido un golpe de Estado. Algunos dirán que no ha habido porque, les dieron plata y espacio, sin controles del Congreso. Están felices, para qué van a hacer un golpe. De ahí que creo que más bien le hubieran regateado el apoyo. No necesariamente desobedecer órdenes sino dar largas a proyectos prioritarios para AMLO, como la construcción del nuevo aeropuerto. Con la incertidumbre, la inseguridad, la debilidad económica y el COVID, es un riesgo que simplemente no pudo tomar”.

Deare conoció a Cienfuegos en marzo de 2017 cuando viajó a Washington con el Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, titular de la Semar, para asistir a las conmemoraciones del 75 aniversario de la Junta Interamericana de Defensa. En esa ocasión le obsequió un ejemplar autografiado de su libro The Tale of Two Eagles, sobre la evolución de la relación militar-militar en las últimas décadas.

En septiembre de 2018, volvió a conversar con él, en el marco del premio que el Centro William J. Perry de Estudios de Defensa Hemisféricos otorgó a Cienfuegos.

El 16 de octubre de 2018, faltando 45 días para la transferencia de poderes en México, Deare entrevió a Cienfuegos en sus oficinas en la Sedena para su nuevo libro sobre la relación militar con México bajo Trump.

En la entrevista, Cienfuegos narró sus primeros contactos con el Comando Norte y el proceso mediante el cual tomó conciencia de la importancia de cooperar y fomentar la confianza. Asimismo, elogió efusivamente a Peña Nieto a quien reiteró su agradecimiento por su “generosidad” y “visión e inteligencia”. Sobre el entonces Presidente electo López Obrador, con quien se había entrevistado, vaticinó que seguiría priorizando la seguridad ciudadana, “porque en su oportunidad se lo hice saber”.

Deare fue despedido del Consejo Nacional de Seguridad poco después de que se diera a conocer la llamada de Trump con Peña Nieto en la que amagó con enviar tropas estadounidenses a México para combatir a los carteles. Estudioso de las fuerzas armadas mexicanas, a las que ha tratado desde que se desempeñó como agregado militar adjunto en la Embajada de Estados Unidos en México en los 90, actualmente trabaja en el libro para el que entrevistó a Cienfuegos.

Con la autorización de Deare, publicamos pasajes completos de la entrevista inédita con Cienfuegos por considerarla de gran relevancia en la presente coyuntura. Cabe mencionar que es un testimonio excepcional en tanto que el entrevistado no se caracterizó por la transparencia.

RETICENCIA INICIAL

–¿Cuándo empieza a mejorar la relación con Estados Unidos en términos de defensa?

–Cuando se crea el Comando Norte [2002], y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos consideró a nuestro país para que colaborara en el ámbito de sus Comandos, para nosotros era algo no contemplado, el interactuar de manera conjunta con alguno de ellos. Pero lo entendimos. No era integrarnos con alguno de sus Comandos, sino que EU deseaba interactuar, en la región norte, operacionalmente con México.

–Recuerdo que cuando nosotros anunciamos la creación del Comando Norte en 2002, el General Secretario era el General Vega…

–Yo era subjefe de doctrina. Él [General Secretario Gerardo Clemente Ricardo Vega García] me ordenó que recibiera al General Charles H. Jacoby [comandante del Comando Norte]. El General Jacoby vino a México a darnos a conocer que los EU habían creado el Comando Norte, y que en ese Comando ellos consideraban a Canadá, Estados Unidos y México. A mí se me dio la responsabilidad de expresarle nuestra negativa, de que no estábamos de acuerdo. Jacoby dijo, “No venimos a pedirles opinión. Venimos a decirles que creamos el Comando Norte y para nosotros en nuestro Comando estamos considerando interactuar conjuntamente con México. Queremos tener la atención de expresárselos.” Y en eso quedamos.

–¿Qué pasó después?

–Años después, yo, en funciones de secretario de la Defensa Nacional, indiqué al Estado Mayor de la Sedena que me informara sobre la relación del Ejército Mexicano con el Comando Norte, después de 10 años del contacto inicial con el General Jacoby. El Estado Mayor me informó que teníamos una gran cantidad de convenios, acuerdos e intercambios de estudiantes militares en todas las ramas, de experiencias, de inteligencia, de información y de adiestramiento. Consideré pertinente revisarlos, parecían demasiados, y no sabía si los que aún estaban en vigor eran convenientes. Muchos de ellos ya no eran apropiados. Consideramos excluirlos. Sin embargo, cuando asumí el cargo de secretario, coincide nuevamente que el comandante del Comando Norte era precisamente el General Jacoby. Esta coincidencia facilitó muchas cosas.

Consideré entrevistarme con él, y también invité al Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina-Armada para reunirnos. Con la salvedad de que esas reuniones fueran totalmente abiertas, francas, respetuosas–respetándonos ambos como instituciones y como personas, y respetando a nuestros gobiernos y a sus soberanías. Esta formalidad tuvo una aceptación favorable del lado estadounidense.

Entonces empezamos a generar y promover reuniones y visitas constantes, por lo que, la reciprocidad de la relación fue permeando aquí en México, y también allá. Aunque considero que había un mayor interés por la parte militar de Estados Unidos de que tuviéramos un contacto más estrecho y con mayor disponibilidad para el intercambio.

 “EXPORTADOR DE SEGURIDAD”

La relación con el Comando Norte escaló en importancia cuando asistimos al relevo del General Jacoby. En ese evento, el Secretario de Defensa Ashton Carter [2015-2017], se expresó muy bien de la relación militar de México con EU en la ceremonia de relevo, mencionó que México era exportador de seguridad. Ese evento fue el momento clave que permitió mejorar la relación militar de México con el Comando Norte.

Se incrementaron las visitas de militares mexicanos y militares estadounidenses, de México a EU y viceversa. Eventualmente, ampliamos los convenios y acuerdos, hasta llegar al adiestramiento y ejercicios militares conjuntos, los cuales nosotros hemos llamado “ejercicios militares combinados”.

Además, hemos realizado otro tipo de ejercicios de apoyo a la población civil, tipo Plan DNIII-E. Por ejemplo, en el caso de que ocurriera una inundación en la frontera de Tamaulipas y Brownsville, se perdería la linera divisoria de la frontera, y las autoridades de ambos países tendrían que ayudar a la población civil, así como prevenir conductas ilícitas. No sería prudente desatender la frontera.

EJERCICIOS CONJUNTOS

Independientemente de salvar vidas y procurar el bienestar de las personas, se podría utilizar como área de paso de drogas hacia Estados Unidos, o como paso del contrabando de armas o dólares hacia México. Consideramos realizar ese tipo de ejercicios conjuntos.

Por ejemplo, el caso de un avión que es secuestrado en México, con destino hacia Estados Unidos–AMALGAM EAGLE. Este ejercicio conjunto comprende el tipo de acciones que realizaríamos nosotros para interceptarlo y el procedimiento para entrégaselos en vuelo a las fuerzas militares o a agencias de EU en su país. Este ejercicio conjunto también se realiza a la inversa. Otro ejercicio conjunto, considerado para el área del Noreste, en el estado de California, es el de participar de manera coordinada en una eventual explosión accidental.

–¿Con la llegada del General James N. Mattis, primer secretario de la Defensa de Trump, se incrementó aún más?

–Sí, con su llegada se amplió mucho la cooperación y el entendimiento en el ámbito de defensa estratégica. Él es un hombre con facilidad de palabra. Además de que es un militar con probada experiencia. A partir de entonces nuestra relación militar-militar ha sido más abierta, franca y directa.

Es mi deseo expresarle a las autoridades militares de Estados Unidos, que es de mutuo beneficio para los dos, que nuestro país progrese, que sea un país seguro, y un buen socio estratégico, que nuestro país contribuya a la lucha de los EEUU contra el terrorismo, contra el flagelo de las drogas, o los flujos migratorios. Nosotros podemos coadyuvar a aminorar las amenazas que pudieran vulnerar y atentar contra la seguridad nacional de los Estados Unidos.

CAMINO DE DOS CARRILES

Estamos acostumbrados a escuchar de los militares estadounidenses, ¿Cómo les podemos ayudar? Y cuando les expresé, ¿cómo la parte mexicana les podemos ayudar?, les causó sorpresa. Les comenté que nosotros podríamos ayudar a prevenir que terroristas lleguen a EU a través de México. Ustedes nos pueden ayudar, por ejemplo, proporcionando apoyos, equipamiento para la obtención de datos biométricos para la identificación de personas.

Nosotros previniendo que los flujos migratorios lleguen hasta la frontera de México con EU. De la misma manera, en la frontera del sur de México, a través del monitoreo de los movimientos migratorios, saber cuándo vienen, por donde vienen, como vienen, y donde los podríamos contener.

Ustedes pueden ayudar atenuando y conteniendo el tráfico de drogas, mediante el intercambio de información, facilitando información de inteligencia a través de sus diferentes agencias con el objeto de dar seguimiento a los cargamentos de drogas ilícitas, las rutas de aproximación de los embarques, y la forma de realizar la intercepción.

También pueden ayudar a través de programas de desarrollo orientados a Centroamérica. Que generen empleo y condiciones de seguridad. La inseguridad es el principal problema del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), así como la falta de empleo, y las condiciones marginales de la población, que son demasiadas. Estados Unidos tiene las posibilidades para hacerlo.

TIEMPOS DISTINTOS

Vivimos tiempos distintos, EU tiene un mandatario con políticas diferentes a sus antecesores [Donald Trump]; por su parte, en México estamos experimentando la transición del poder Ejecutivo, tenemos un nuevo mandatario [AMLO] con ideas innovadoras. Por lo que, es complejo emitir un pronóstico de las futuras políticas de Estado. De lo único que sí estoy seguro, es que la relación militar-militar y de defensa-defensa entre México y EU, seguirán fortaleciéndose cada vez más. Considero que ese es el camino que hemos creado en las FFAA de ambos países, es el camino por donde pueden transitar otros contextos.

–¿Vio al secretario Mattis en la Conferencia de Ministros de Defensa de las América en Cancún en 2018?

–Sí, tuvimos una reunión bilateral en privado de hora y media, la interacción con el secretario Mattis fue excelente, como siempre.

–Fue Comandante de Región en varios lugares, tuvo otros cargos importantes en el Heroico Colegio Militar, ¿en esos cargos tuvo alguna relación con entidades estadounidenses?

–No, durante el desempeño de mis cargos el acercamiento con las autoridades militares de EU fue limitado. Fui comandante de cuatro Regiones Militares, en las que prácticamente no tuve contacto con ellas. Como director del Colegio Militar, función que desempeñe durante tres años, si existió una relación con la Academia Militar de West Point, aunque también limitada. Actualmente, las relaciones entre estas Academias son más estrechas, se han concertado juegos deportivos entre ambas instituciones educativas, tales como fútbol americano y soccer; lo cual, en el pasado era impensable. Esta interacción deportiva es importante, así como los resultados, pero es mucho más importante la relación que se construye entre los cadetes a ese nivel.

–El soldado mexicano es el que siente mayor necesidad de defender la soberanía nacional y la cicatriz de la guerra 1846-48 para ellos no es fácil superarla, ¿le parece que esos intercambios son la manera de sanearla en una edad temprano, en vez de cuando ya son coroneles formados y van al Fuerte Leavenworth o al Colegio de Guerra del Ejército en Carlisle?

–Creo que ese acercamiento entre los jóvenes militares de ambos países es importante, que a temprana edad en su formación para ser oficiales se conozcan e interactúen. Es un intercambio favorable. En la actualidad, los cadetes mexicanos tienen un mejor manejo de la expresión comunicativa en el idioma inglés, de tal manera que son capaces de interactuar cándidamente con sus contrapartes estadounidenses e ir forjando un vínculo de mutuo entendimiento y de futura interacción conjunta. El vínculo militar debe tener objetivos de seguridad y cooperación mutuos.

 CAMINO ARDUO

El camino hacia el entendimiento de la relación militar y de defensa ha sido arduo, pero hemos avanzado. No obstante, lo que ha acontecido durante estos últimos meses [del gobierno Trump], las relaciones entre ambas fuerzas armadas siguen siendo buenas. El militar americano comprende mejor al militar mexicano y viceversa. Los militares mexicanos tienen una mejor percepción de las diferencias de cultura, origen y vocación de los integrantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos, cuyo desempeño estratégico y operacional está enfocado a la defensa exterior, dictada por su agenda de seguridad nacional. En nuestro país, el principal enfoque militar está dirigido a la seguridad interior. Sin embargo, no descartamos la defensa exterior. A pesar de
las diferencias de enfoque entre las fuerzas militares de ambos países, los principios de trabajo, de formación de desarrollo y de procedimientos, son similares.

Hemos aprendido considerablemente respecto a las experiencias militares que nos han compartido los militares estadounidenses que combatieron en Irak. En la actualidad nosotros capitalizamos esas prácticas a nuestro favor. Ya que, en México, hemos experimentamos condiciones similares, en el combate a la delincuencia común y al narcotráfico. Contrarrestar a un enemigo que opera de manera encubierta. El delincuente, o el criminal, se quitan la capucha y se transforman en un ciudadano común.

 “GENEROSO Y CON VISIÓN”

Además, con respecto a las adquisiciones de equipamiento militar, hemos recibido un apoyo indiscutible. El Presidente Peña Nieto, desde el inicio de su gestión tuvo la visión, la inteligencia, la valentía y la generosidad para solventar las necesidades que nos apremiaban. Requeríamos de actualizar el equipamiento militar, el armamento y los vehículos; además, teníamos un exceso de actividades. El Presidente Peña Nieto nos entendió y apoyó.

Con su decisión, se nos proporcionaron recursos para mejorar las condiciones de funcionamiento y operación. Debido a su generosidad, se dispusieron los apoyos de recursos de manera extraordinaria, aun cuando las condiciones económicas del país eran demandantes en otros rubros.

Lo he expresado públicamente, ante los ciudadanos y militares mexicanos que, durante mi carrera militar, que ha sido un poco más de medio siglo, no había tenido la fortuna de observar que un presidente apoyara con marcado interés a sus fuerzas armadas, como lo hizo el Presidente Peña Nieto. Y lo materializó durante los primeros dos años de su gobierno. Con ese apoyo se mejoraron las instalaciones militares, se adquirieron aeronaves, aviones y helicópteros, vehículos, armas y se consolidó nuestra industria militar, con la capacidad para producir armas de uso individual. Logramos avanzar. No obstante, aún nos falta por desarrollar.

Muchas personas me preguntan: ¿Cómo fue qué lograste hacer tanto? Se debió al excepcional y especial apoyo del presidente de México. Sin ese apoyo, las fuerzas armadas mexicanas no hubieran atendido con oportunidad gran parte de la problemática del país; que, además de las ocasionadas antropológicamente, se suman los sismos, terremotos, huracanes y lluvias intensas. No hubiésemos podido coadyuvar a minimizar los problemas y daños, o prestar la ayuda requerida a miles de ciudadanos.

 CONTINUIDAD CON AMLO

–¿Cree que el presidente electo López Obrador se va a dar cuenta que sin las fuerzas armadas no va a poder hacer lo que tiene qué hacer?

–Él afirmó públicamente que las fuerzas militares de México, el Ejército y la Marina, continuarán realizando actividades en apoyo a las fuerzas de seguridad pública. Considero que continuaremos velando por la seguridad en todo el territorio nacional, en el corto y mediano plazos. Aunado a que aún se requiere de tiempo para que se conforme un nuevo cuerpo de policía, con una estructura óptima para contener el crimen. Y mientras se conforma, nosotros continuaremos en las calles disuadiendo o enfrentado a los criminales. Como se lo he expresado al presidente electo en varias ocasiones, nuestra actuación y misiones generales están definidas en nuestra Constitución y en nuestra la Ley Orgánica castrense.

–¿Considera que para AMLO la prioridad es la seguridad?

–Actualmente, atender la seguridad es la prioridad número uno. Y me parece que, en este nuevo gobierno, el presidente electo tiene nuevas ideas y estrategias, por lo que es apremiante abordar el tema de la seguridad y la implementación de nuevos proyectos, planes y estrategias. El tiempo corre. En 45 días tomará las riendas del país. Insisto, no debemos desatender los problemas derivados del crimen organizado y el narcotráfico, ya que atentan contra la seguridad de los países, prioritariamente en México.

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador junto al exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y Francisco Vidal, exsecretario de Marina. Foto: EFE

En su oportunidad se lo hice saber al presidente electo que es urgente atender la seguridad de los ciudadanos. La inseguridad mantiene a la sociedad muy preocupada. Por lo que, gran parte del esfuerzo del Estado mexicano se debería concentrar en ello, y en avanzar en la implementación de medidas viables que minimicen sus efectos. No tenemos otra opción.

Entendemos la necesidad de continuar en las calles realizando actividades en apoyo a la seguridad pública. Sin embargo, necesitamos el respaldo jurídico de los órganos de justicia del Estado mexicano. Un marco jurídico que dé certeza a los soldados en su actuación, a favor de los ciudadanos. Estas actividades involucran al personal militar, desde enfrentar los delincuentes que los agreden de manera violenta, hasta recibir ofensas de personas u organismos desafectos a las acciones de las fuerzas de seguridad del Estado. Por lo que se requiere que las Cámaras del Congreso y la Suprema Corte de Justicia de México, precisen las funciones y responsabilidades castrenses en apoyo a estas actividades. Se lo he expresado al presidente electo, y actualmente se ocupa en ese tema.

SEÑALAMIENTOS INFUNDADOS

Durante los últimos seis años, las Fuerzas Armadas han sido señaladas sin fundamento. Al parecer existe una estrategia doméstica y/o internacional, cuyo propósito es debilitarlas. A pesar de ello, en nuestro país la sociedad mantiene un alto nivel de confianza en el Ejército y la Marina. Según las encuestas publicadas en los principales medios, 8 de cada 10 ciudadanos mexicanos “confía” o “confía mucho” en sus Fuerzas Armadas. Considero que este resultado es uno de los valores más importante que tenemos.

Mientras nuestra sociedad confíe en nosotros y nos respalde con sus muestras de apoyo, seguiremos trabajando incansablemente para servirle sin condiciones. Insisto, el mayor riesgo de continuar por esta vía, sin un marco jurídico que respalde nuestro actuar, será la pérdida paulatina de la confianza ciudadana. Eso es quizás lo más grave para las Fuerzas Armadas de México.

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Al pedir la desestimación de cargos contra Cienfuegos, el Departamento de Justica esgrimió “consideraciones delicadas e importantes de política exterior” de mayor envergadura que juzgar al general mexicano. Una de esas consideraciones es no descarrilar la institucionalización de la cooperación militar-militar que irónicamente destaca Cienfuegos en la entrevista.

Twitter: @DoliaEstevez