En México, de acuerdo con datos oficiales, uno de cada cuatro niños de 5 años y una de cada cinco mujeres embarazadas viven con anemia, y se estima que en la mitad de los casos la carencia de hierro es la principal causa, una incidencia que es más frecuente en zonas rurales.

“En la población rural, la prevalencia de anemia es mayor, independientemente del grupo de edad”, destacó Vanessa de la Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Es por ello que Alice Delemare, investigadora de la Campaña Changing Markets, destacó la importancia de que los mexicanos reciban en sus platos harinas, tortillas y panes suficientemente fortificados para así ayudar a enfrentar las deficiencias de micronutrientes.

Aunque hace una década el Gobierno mexicano promulgó la Norma Oficial Mexicana NOM-247-SSA1-2008, que se refiere a la fortificación obligatoria de trigo y harina de maíz, hay dudas sobre el cumplimiento en la industria de la harina.

Ciudad de México, 25 de septiembre (SinEmbargo).- Aunque en México existe una epidemia de sobrepeso y obesidad, la carencias de micronutrientes, en especial de hierro, constituyen un problema de salud pública como es la anemia, debido particularmente al incumplimiento de las industrias de alimentos, destaca el análisis “Harina de otro costal: La fortificación de alimentos de México a Examen”, realizado por la fundación internacional Changing Markets y la mexicana Proyecto Alimente.

“Una alimentación saludable a lo largo de la vida es esencial para reducir la malnutrición en todas sus formas y desempeña un importante papel en la prevención de las enfermedades cardiacas, la diabetes y el cáncer”, se lee en el documento.

Durante la presentación del informe, Alice Delemare, investigadora de la Campaña Changing Markets, explicó que los micronutrientes son vitaminas y minerales esenciales que el organismo requiere para desarrollar y mantener una buena salud. No obstante, informó que a nivel mundial, la falta de dichas sustancias entre las que destacan el hierro, el zinc, el yodo, el ácido fólico y la vitamina A, afecta a una de cada tres personas, sin que se presenten indicios de alerta visibles.

En México, de acuerdo con datos oficiales, uno de cada cuatro niños de 5 años, y una de cada cinco mujeres embarazadas viven con anemia; se estima que en la mitad de los casos la carencia de hierro es la principal causante y la mayor incidencia se da en zonas rurales.

“En la población rural, la prevalencia de anemia es mayor, independientemente del grupo de edad”, destacó Vanessa de la Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

La experta aseveró que las consecuencias de la anemia son diversas, dependiendo el grupo de edad. En niños, por ejemplo, provoca disminución de la respuesta inmune y mayor susceptibilidad a las infecciones, además de retardo en el crecimiento físico y bajo rendimiento escolar. En mujeres embarazadas hay mayor riesgo de mortalidad perinatal, disminución de la capacidad muscular y posibilidades de que los hijos nazcan prematuros y con bajo bajo peso.

“Si la anemia por deficiencia de hierro no es corregida antes de los dos años de edad, los daños sobre el desarrollo mental y el crecimiento físico son irreversibles”, advirtió.

Entre las fuentes de hierro de baja absorción destacan las leguminosas, vegetales, leguminosas secas, semillas y granos enteros; y los de alta absorción están presentes en las carnes y vísceras de origen animal.

Ante ello, Delemare subrayó la importancia de que los mexicanos reciban en sus platos harinas, tortillas y panes suficientemente fortificados para así ayudar a enfrentar las deficiencias de micronutrientes.

Asimismo, recordó que en el año 2008 el Gobierno mexicano promulgó la Norma Oficial Mexicana NOM-247-SSA1-2008 que se refiere a la fortificación obligatoria de trigo y harina de maíz, sin embargo, manifestó, el cumplimiento en la industria de la harina no está del todo claro, pues hay dudas sobre sus procesos, entre ellos, el de molienda.

Los niños están expuestos a una alimentación chatarra por omisiones del Estado mexicano que no cumple con la reglamentación ya firmada y no les otorga alimento fortificados, dice estudio. Foto: Issac Esquivel, Cuartoscuro

ALIMENTOS NO FORTIFICADOS

En entrevista para SinEmbargo, la especialista expuso que la falta de vigilancia ha limitado el cumplimiento de la legislación y la correcta aplicación de las leyes pues, de acuerdo con una investigación a nivel global demostró que menos de la mitad de los productos están debidamente enriquecidos, según los estándares internacionales.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de acuerdo con su página oficial, tiene como misión “proteger a la población contra riesgos a la salud provocados por el uso y consumo de bienes y servicios, insumos para la salud, así como por su exposición a factores ambientales y laborales, la ocurrencia de emergencias sanitarias y la prestación de servicios de salud mediante la regulación, control y prevención de riesgos sanitarios”.

Ante ello, Delemare destacó que “la legislación no clarifica cuál es la agencia o la instancia gubernamental responsable de hacer el monitoreo, y Cofepris sí hace parte de la labor de monitoreo, muestreo y análisis; sin embargo, está claro que no es suficiente. Aún con la legislación, la mitad de los productos a nivel mundial carecen de nutrientes.

“Con base en la investigación mundial y debido a la falta de información disponible y los datos faltantes en la información oficial, planteamos la pregunta: ‘¿cuántos son los productos que realmente están fortificados en México?'”, cuestionó.

Y agregó que hay “lagunas legislativas” y entre las principales enlistó:

–Falta definición a razón de establecer las responsabilidades sobre como se debe realizar el monitoreo, los criterios de evaluación y conformidad, y las sanciones a las faltas detectadas.

–La supervisión realizada por Cofepris es insuficiente a la hora de determinar el grado de cumplimiento de la norma.

–La legislación solo se aplica a las harinas en sí pero no a los productos derivados como las tortillas y el pan.

Por ello destacó la necesidad de examinar las moliendas que trabajan en el país, los puntos de venta al público y los sitios de importación, ya que, algunas empresas enriquecen de manera insuficiente sus productos deliberadamente, a fin de reducir costos y situarse en una ventaja comercial con respecto a su competencia, como es el caso de Nigeria.

En el caso mexicano, Delemare hizo un llamado al Gobierno federal a actualizar la legislación para incluir detalles de monitoreo y cumplimiento de la norma desde de moledores, minoristas e importación; a aclarar cuál es la instancia responsable de supervisar el cumplimiento de la normativa y garantizar que sea llevada a cabo; a publicar datos sobre la supervisión externa y su cumplimiento; además de introducir especificaciones nutricionales para la fortificación de tortillas y productos de panificación.

También urgió a que los alimentos saludables y ricos en hierro sean accesibles para la población en general, pues actualmente no están suficientemente disponibles, mientras los productos altos en energía y bajos en nutrientes están al alcance de la mano, situación que puede considerarse un motivo para alejarse de la comida nutritiva.

“Yo sí creo que este es uno de los motivos por los que existe deficiencia de micronutrientes en México porque la gente sí está consumiendo alimentos que no tienen nutrientes, son muy altos en energía calórica, pero bajos en nutrientes”, comentó a este medio de comunicación.