En 2016 se dio a conocer la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, y entre sus resultados destaca que tres de cada 10 menores en México –niños, niñas y adolescentes– viven con exceso de peso. Ese mismo año, el Gobierno federal, que encabeza Enrique Peña Nieto, decretó la emergencia epidemiológica.

Aunque un par de años antes, en 2014, comenzó a operar la regulación para restringir la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a los más pequeños, un nuevo documento denominado “Publicidad dirigida a niños: Una infancia enganchada a la obesidad” visibiliza las grandes fallas que ha presentado desde su diseño.

Ciudad de México, 26 de agosto (SinEmbargo).– A pesar de que México está inmerso en una alerta epidemiológica por obesidad, sobrepeso y diabetes, la publicidad de alimentos y bebidas chatarra dirigida al público infantil es laxa y, además, se ha convertido en una barrera  para prevenir y atacar esas enfermedades crónicas, revela el estudio “Publicidad dirigida a niños: Una infancia enganchada a la obesidad”, realizado y publicado recientemente por la Alianza por la Salud Alimentaria.

“La publicidad de comida chatarra es una de las grandes barreras para lograr una adecuada prevención de la obesidad en México. Es aún más preocupante que no haya regulaciones efectivas que permitan controlarla cuando se dirige de manera especial a la infancia, el grupo poblacional al que más tendríamos que estar protegiendo de ambientes poco saludables”, declaró Simón Barquera Cervera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, que pertenece al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

“Lo que el documento muestra es que utilizan personajes, celebridades, regalos y promociones para atraer la atención de los niños. ¿De qué sirve que haya horarios en los que no se pueden publicitar estos anuncios si se siguen usando herramientas para atraer a los niños. Los juegos en línea ahora son una de las herramientas más utilizada. La publicidad migró de este pequeño espacio que ocupaba la televisión, hacia otros medios y al final los niños están igual de expuestos”, dijo la maestra Fiorella Espinosa de Cándido, una de las autoras del análisis, en entrevista para SinEmbargo.

Ante el panorama expuesto, la investigadora de la organización civil El Poder del Consumidor (EPC) expuso que “si bien se implementó una regulación que pretendería disminuir la exposición a la publicidad de alimentos y bebidas chatarra, el resultado es que queda muy corta y los niños y niñas siguen estando expuestos en su día a día a estos anuncios que utilizan estrategias de marketing ya bastante bien estudiadas”.

Asimismo, destacó que pese a la regulación, los niños y niñas mexicanos continúan expuestos a “la publicidad millonaria de estos alimentos y bebidas chatarra que sabemos son altos en azúcares, grasas y sodio”.

“El balance [del sexenio de Enrique Peña Nieto] es negativo porque se sabe que una regulación débil puede ser igual de ineficiente que una ausencia de regulación e incluso puede ser peor, porque abre espacios para que esta publicidad se amplíe y llegue a más niñas y niños”, añadió.

Lo que hereda el Gobierno del priista el nuevo Gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, destacó, son lineamientos publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de una regulación “excesivamente débil”, por lo que ve como única opción fortalecerla y hacerla parte de una Ley General contra la Obesidad que incluya además un marco legal fuerte, en apego a las recomendaciones de expertos y organismos internacionales.

“El llamado al próximo Gobierno es a que atienda las recomendaciones y visualice esto como una política integral, pues una regulación por sí sola no funciona: no es prohibir por prohibir, es generar un ambiente en el que estén primero los derechos de niñas, niños y adolescentes en donde les sea más fácil acceder a una alimentación más saludable”, comentó.

ERRORES Y TOLERANCIA DEL GOBIERNO

En 2016 se dio a conocer la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición y, entre otros resultados, concluyó que tres de cada 10 menores –niños, niñas y adolescentes– viven con exceso de peso. El mismo año, el Gobierno federal decretó la emergencia epidemiológica en el país. Aunque un par de años antes, en 2014, comenzó a operar la regulación para restringir la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a los más pequeños, el documento visibiliza las grandes fallas que ha presentado desde su diseño.

–Excluye a adolescentes de 13 a 18 años aún cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Convención sobre los Derechos del Niño, considera por niño a todo ser humano menor de 18 años. Al no abarcar esas edades permite que las industrias anuncien sus productos a este grupo de edad, que también captará a los más pequeños, pues no es posible aislarlos de esta publicidad.

–No cubre los horarios más populares de la audiencia infantil, aunque durante la programación adulta, los menores de edad acompañan a sus padres y quedan expuestos a la publicidad que se ofrece durante esos horarios. Por si fuera poco, queda libre el resto de los horarios y programas, además de otros medios y herramientas de manipulación y engaño, como son los premios y personajes.

–Deja fuera los programas más populares entre la audiencia infantil: un estudio del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) señala, entre otras cuestiones, que las telenovelas son el programa más visto por los niños, por lo que al no incluirlas, la regulación deja a millones de niños y niñas expuestos a la publicidad.

–Los criterios nutricionales utilizados son laxos: los criterios determinan la cantidad de azúcar, sal, grasas saturadas y calorías que un producto puede contener para ser anunciado, no obstante, la regulación no está basada en los criterios recomendados por expertos en salud y nutrición.

–No incluye otros medios y herramientas de mercado para atraer a los pequeños: sólo se aplica a los anuncios en televisión y cine, pero los menores cada vez tienen mayor acceso a Internet, redes sociales, teléfonos móviles y videojuegos en línea. Por si fuera poco, la calle e incluso la escuela, son espacios de constante contacto con la publicidad de productos poco saludables.

LA SCJN POSPONE DISCUSIÓN SOBRE ETIQUETADO

El martes pasado, EPC dio a conocer que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tiene el poder de tomar una decisión “trascendental” para mitigar la epidemia de obesidad y diabetes en que se encuentra inmerso el país: en manos del máximo tribunal está la resolución de lograr un etiquetado frontal, con base en la evidencia científica y en apego a los estándares nacionales e internacionales o seguir con la desinformación del actual que no es sencillo de comprender ni siquiera entre estudiantes de nutrición.

Ayer, ministros de la Segunda Sala darían resolución al amparo 240/2018 presentado por EPC en 2015 tras la implementación del etiquetado frontal con el formato Guías de Porciones Diarias (GDA), utilizado por la industria de bebidas y alimentos desde 2011 que ha sido criticado por su poca claridad, pero la reunión fue pospuesta.

“Los ministros decidieron posponer la discusión del amparo 240/2018 que fue presentado por El Poder del Consumidor. No se expusieron las razones por las que se posponía ni se dijo nueva fecha para su resolución. Estamos a la espera de nueva fecha para su discusión”, dijo el abogado Javier Zúñiga, asesor legal de la ONG.