El índice de competitividad productiva de México (lugar 34 de 43 países evaluados) es más parecido al de Nigeria (43) que al de Noruega (uno), refiere el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Lo anterior está relacionado con la desigualdad de oportunidades que limita el potencial de desarrollo de los mexicanos, y que también genera crisis e inestabilidad internas.

Ciudad de México, 26 de noviembre (SinEmbargo).– La desigualdad en México dio marcha atrás en los últimos dos años. Pese a la reducción de la brecha de oportunidades, el país avanzó a paso forzado, de acuerdo con el Índice de Competitividad Internacional (ICI) 2019.

México se posicionó en el lugar 34 de 43 países evaluados. Esto implica que aunque el país tiene un “desarrollo alto”, es una de las 10 naciones menos competitivas entre las “economías más importantes del mundo para generar, atraer y retener talento e inversión”.

Hace dos años, en el ICI 2017, México se posicionó en el lugar 36. Pese a la mejora, “nuestro país lleva 20 años con un desempeño deficiente en términos de competitividad”, refieren los datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

México se posicionó en el lugar 34 de 43 países evaluados. Foto: Efrén Flores, SinEmbargo.

Entre las principales debilidades del país están los indicadores relacionados con el bienestar de la gente.

De acuerdo con el ICI 2019, la falta de oportunidades en materia de salud, educación y justicia son factores que explican gran parte de “la crisis y la inestabilidad que se viven en el país”.

Para disminuir la desigualdad, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador “privilegia” las transferencias monetarias; una estrategia que “si bien compensa el ingreso, no resuelve el problema”, por lo que según el IMCO, “es necesario priorizar la inversión en infraestructura social”.

Por un lado, el reto del Gobierno federal será invertir en salud y educación pública, así como en infraestructura de seguridad, transporte, investigación, desarrollo e innovación.

“Usar eficientemente los recursos implica invertir en proyectos con beneficios sociales mayores a los costos”, explicó el IMCO.

Además, el Gobierno deberá “redistribuir los ingresos”. Esto significa cobrar impuestos a quienes más tienen para ofrecer servicios públicos básicos a quienes más lo necesitan. En otras palabras, “regresar lo recaudado a las personas con menos recursos, a través de políticas públicas efectivas”.

LAS BRECHAS

México tiene un alto índice de desigualdad por ingreso (0.46 en el Índice de Gini, donde cero implica una distribución equitativa entre las personas, y uno la concentración de ingresos en una sola persona), inclusive por encima de la media de los países de la OCDE (0.34 puntos). El problema es que las brechas de oportunidades no son fáciles de superar e implican un trabajo conjunto entre Gobierno y sociedad.

La salud, la educación y la justicia son aspectos clave para levantar a México. Sin embargo, los resultados del ICI 2019 indican que existe mucho trecho por delante.

En los últimos 14 años, el número de personas con acceso a la salud creció más rápido que el presupuesto: “la población con acceso aumentó un 42 por ciento, mientras que el presupuesto sólo incremento 19 por ciento en términos reales”.

Para el IMCO, lo anterior significa que en términos de salud pública, hubo una “caída en el gasto promedio por derechohabientes”.

Al respecto, el estudio indica que “México es el segundo país con mayor prevalencia de diabetes y uno de los que tiene mayor gasto de bolsillo en salud, lo que pone en riesgo la estabilidad financiera de su población”.

La desigualdad en salud también es una condición por región del país: mientras que en el norte cinco de cada 10 personas reportan tener acceso a instituciones de salud, en la Ciudad de México se reduce a cuatro, en la región centro del país a tres, y en el sur de México a dos.

Acerca de la educación, el IMCO refiere que “la brecha educativa comienza desde la primera infancia”, ya que “el trabajo de sus padres determina si tendrán acceso a estancias infantiles” (instituciones cuya desaparición “abre más la brecha de desigualdad”).

Entre los grandes problemas de educación están la calidad y el tipo de educación que reciben los mexicanos.

De acuerdo con el ICI 2019, “en México los jóvenes se gradúan de la preparatoria con conocimientos de primero de secundaria”. Además, existen brechas de desigualdad por región: mientras que en zonas de baja y muy baja marginación el 10.5 por ciento de las escuelas es multigrado [con maestros que atienden varios niveles educativos, sin especialización en uno] en zonas de alta y muy alta marginación el porcentaje aumenta a 46.5 puntos.

El estudio también explica que los años de educación impactan en el salario. Refiere, por ejemplo, que un alumno capitalino estudiará un promedio de 11 años (hasta preparatoria) y tendrá un potencial de generación de ingresos de 6 mil 673 pesos mensuales. En cambio, un estudiante chiapaneco estudiará un promedio de 7.4 años (hasta secundaria) y tendrá la posibilidad de un ingreso promedio de 5 mil 852 pesos al mes.

Sobre la desigualdad en materia de justicia, el IMCO hace hincapié en que “México perdió tres posiciones en el subíndice de Derecho derivado principalmente por el deterioro del Estado de derecho, la confianza en la policía y una tasa alta de homicidios. Esto afecta en mayor proporción a la población con menores ingresos y podría alejar inversiones ante un contexto de mayor inseguridad e incertidumbre”.

Las cifras del estudio son preocupantes.

El 79 por ciento de la población vive con miedo, ya que en el transcurso de 2019 ocurrieron más de 857 mil robos y asaltos, “de los cuales una mínima parte se resolverán”.

De acuerdo con el IMCO, de cada 100 delitos sólo 10 son denunciados. De los delitos denunciados, 7.3 quedan rezagados, 1.4 siguen en trámite y sólo 1.3 son resueltos.

Asimismo, el Índice refiere la situación de los delincuentes apresados. “El 70 por ciento de los reclusos son jóvenes con bajo nivel educativo que cometieron el delito de robo, que provienen de ambientes precarios y cuentan con pocas oportunidades de desarrollo”.

Para el IMCO, “todos enfrentamos un sistema de justicia injusto, pero a las personas en pobreza les va peor”.

MEDIDAS Y SOLUCIONES

Si México quiere cerrar las brechas de desigualdad, se necesitan políticas públicas efectivas. Por ello, el IMCO propone:

1.- Avanzar hacia un esquema de seguridad social universal que cuente con los recursos necesarios para asegurar infraestructura, personal e insumos.

2.- Invertir en educación para garantizar la calidad y la cobertura. Ello implica priorizar en educación inicial y en preescolar, “por su impacto en eficiencia y equidad”.

3.- Invertir en procuración de justicia, sobre todo, fortaleciendo a las policías locales.

4.- Evaluar las políticas públicas orientadas a reducir la pobreza. Ello implica contar con un padrón único de beneficiarios, definir reglas de operación para los programas de transferencias y subsidios al seguir criterios de eficiencia, eficacia y transparencia, además de diseñar mecanismos de evaluación y retroalimentación para transparentar los resultados.