Este lamentable episodio me remembró un pasaje similar, cuando la DEA y la Agencia de Alcohol, Tabaco Armas de Fuego y Explosivos (ATF) pusieron en marcha el operativo Rápido y Furioso. Foto: Cuartoscuro

La violencia desatada por el Cártel de Sinaloa el jueves 17 de Octubre en Culiacán por la detención del hijo de El Chapo, Ovidio Guzmán López, quién finalmente fue liberado con la anuencia del Presidente de la República, para evitar una masacre de ciudadanos y familiares de los soldados radicados en Culiacán que habían sido agredidos y retenidos por los sicarios, generó un cúmulo de criticas y acusaciones al presidente y al Gabinete de Seguridad.

Y es que como bien lo señaló el especialista en la materia de seguridad, Edgardo Buscaglia a Carmen Aristegui: “La liberación de Ovidio fue un acierto táctico, pero estratégicamente fallido”.

Concuerdo que el operativo desplegado por el Gabinete de Seguridad fue un fracaso, como todos los integrantes del Gabinete de Seguridad y el mismo Presidente de la República, lo han aceptado. No hay duda alguna de que no hubo una adecuada planificación, supervisión y eficacia, pero no estoy de acuerdo que proponga subsanar con el regresó a estrategias patibularias en el combate al narcotráfico de antaño.

Estoy convencido que el multicitado operativo fallido fue planeado y deliberado. Hay muchos datos obscuros y soterrados en relación a este tema que apenas empiezan a aflorar. Comparto a ustedes los que estimo son mas trascendentes:

El periodista de Mvsnoticas.com, Oscar Balderas, en su reportaje intitulado “El viaje secreto de la DEA a Culiacán”, narra la historia de como inició el fallido operativo de la captura de Ovidio Guzmán López para ser extraditado a Estados Unidos.

Señala que 36 días antes del fatídico jueves del 17 de octubre, “se realizó un viaje secreto a México por parte de poderosos agentes de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, y un puñado de funcionarios federales y estatales”, el cual duró menos de 72 horas y “orilló al gabinete de seguridad a tomar una decisión precipitada que detonó la mayor crisis de seguridad en lo que va del sexenio”.

Revela que “el viaje fue organizado, meses antes, por el Departamento de Estado de Estados Unidos, la División de Operaciones Especiales de la DEA y la dirección de la DEA que opera en nuestro país”.

“Fue gestionado al más alto nivel del gobierno mexicano dada la preocupación del presidente Donald Trump de que en Alabama y Nueva Orleans había crecido sin control la presencia de heroína, metanfetaminas, fentanilo y cocaína proveniente de los cárteles mexicanos”. La delegación norteamericana, fue trasladada en Helicóptero de la secretaría de Marina a una zona boscosa cercana a la zona urbana de Culiacán, donde se ubicó un enorme laboratorio de drogas recientemente decomisado al Cártel de Sinaloa, el cual, según los cálculos de los estadounidenses, ese narco laboratorio “era capaz de producir tres toneladas de metanfetaminas a la semana lo que equivalía a 120 millones de dólares al mes”.

Por su parte, el portal noticioso sinaloense RioDoce.mx, dio a conocer que el gobernador de Sinaloa y el presidente Municipal de Culiacán, aprovecharon el viaje de la delegación norteamericana para solicitarles al director interno de la DEA, Uttam Dhillon y al ministro consejero de la embajada de EU en México, John S. Creamer, apoyo financiero de la DEA para comprar tecnología y mejorar el sistema de seguridad, y al consejero de la embajada, que se excluyera a Sinaloa de la lista de entidades con alto índice de violencia y riesgo, para atraer turistas norteamericanos.

Esas informaciones documentadas son muy relevantes. La primera deja en claro que fue la DEA la que orilló al gabinete de seguridad a tomar una decisión precipitada para detener y extraditar a Ovidio Guzmán López, como bien lo señala Oscar Balderas.

La segunda explica el porque ni el Gobernador ni el Presidente hicieron acto de presencia ese jueves fatídico. La gran interrogante es ¿Quién o quienes traspasaron información al Cártel de Sinaloa que se iba a detener a los hijos del Chapo el 17 de octubre pasado?

Difícilmente se sabrá, al menos por el momento. La filtración pudo devenir ya sea por funcionarios del gobierno de Sinaloa y del presidente de Culiacán, que estuvieron al tanto de la reunión secreta con la delegación norteamericana referida líneas arriba; de los policías estatales o municipales, del cuerpo de la Fiscalía e incluso de militares de la Guardia Nacional, el ejército o la marina, coludidos con esa organización criminal, o por la misma DEA.

“Haiga sido como haiga sido”, como diría el inefable Felipe Calderón, de lo que no hay duda alguna es el capo de capos, el Mayo Zambada del Cártel de Sinaloa, estaba plenamente informado del operativo que el Consejo de Seguridad iba a realizar, y preparado para impedirlo.

Tan es así, que en cuestión de horas generó un enorme despliegue de sicarios, entre 300 y 500 pertrechados todos ellos con chalecos antibalas, camionetas blindadas con laminas de acero blindadas, armas de alto poder, que se desplazaron a Culiacán en donde bloquearon 19 vialidades, realizaron 14 agresiones con armas de fuego al Ejército y la Guardia Nacional, 8 vehículos militares y un helicóptero con impactos de armas de fuego, un oficial y ocho elementos de tropa retenidos y agresiones al cuartel general de la novena zona militar, el edificio C4 de la Policía Estatal, el puesto de vigilancia Ramos y alentaron un motín en el Penal de Aguaruto del cual se fugaron 55 internos, algunos de los cuales despojaron de sus armas a los guardias del penal ( Informador.mx), lo cual obligo al presidente de la República y su Consejo de Seguridad, a liberarlos.

Este lamentable episodio me remembró un pasaje similar, cuando la DEA y la Agencia de Alcohol, Tabaco Armas de Fuego y Explosivos (ATF) pusieron en marcha el operativo Rápido y Furioso, cuando el entonces presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico el cual consistía en traficar tres mil armas de alto calibre de Estados Unidos a México, para ubicar por que garitas aduaneras se trasladaban y a que organizaciones criminales iban a parar”, que terminó años después en un rotundo fracaso.

Todas esas armas quedaron en manos de los cárteles de la droga que estaban—como ahora– previamente enterados del operativo y neutralizaron el supuesto seguimiento de a dónde iban a parar de la manera mas sencilla: anularon los chips que se les habían colocado a las armas.” Espero por el bien de todos los mexicanos que el operativo Frozen anunciado el martes 22 de octubre para frenar el tráfico de armas de Estados Unidos a México mediante acciones conjuntas de inteligencia , no sea otra trampa o “gato encerrado” para el gobierno de la República.

Comparto y hago mío el mensaje que Rosario Ibarra de Piedra le envío al Presidente Andrés López Obrador el miércoles pasado, con motivo del galardón de la Medalla Belisario Domínguez que el Senado de la República le otorgó, y que ella dejó en custodia al mandatario de la Presidencia de la Republica.

Va la parte final, con un agregado de mi parte: “No permitas que la violencia y perversidad de los gobiernos anteriores y–los cárteles de la droga– (ese es mi agregado), sigan acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia”. Veremos y diremos si lo logra.