“No es aconsejable abrir más frentes de batalla, con el virus y la parálisis económica es más que suficiente”, expresó Romo en la Reunión Anual de Industriales de la Concamin.

La política del Gbierno en materia energética, dijo, busca “fortalecer a Pemex y CFE; no endeudarse; no subir precios al consumidor y fortalecer la soberanía energética”.

Ciudad de México, 28 de octubre (SinEmbargo).- Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, llamó al sector empresarial a no “abrir más frentes de batalla” pues no es propicio en medio de la lucha contra la COVID-19 y la parálisis económica que esta desató. En conjunto el Gobierno y el sector privado pueden enfrentar los desafíos venideros, aseguró.

“Los objetivos coinciden, pero algo sucede que no nos estamos comunicando bien, o no nos escuchando bien, esto no lo podernos permitir. Lo que está en juego es mucho, el bienestar de muchos y un gran futuro. Ante esto no es aconsejable abrir más frentes de batalla, con el virus y la parálisis económica es más que suficiente”, expresó el funcionario durante su participación en la Reunión Anual de Industriales de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Los dichos del también empresario mexicano se dieron en el marco de la discusión por la política energética del Gobierno federal que calificó como “clara” y que busca “fortalecer a Pemex y CFE; no endeudarse; no subir precios al consumidor y fortalecer la soberanía energética” y dijo a los miembros del sector que al respecto el empresariado tiene “muy claro cómo fortalecer esa política con inversiones complementarias y necesarias”.

“Se puede tener la política energética del Gobierno fortalecida, un sector productivo más competitivo, un país más atractivo y consumidores con precios de energía al alcance de cualquier bolsillo”, les dijo.

Recordó que el Gobierno del Presidente López Obrador ha llevar a cabo trabajos conjuntos con la iniciativa privada sobre la política energética. Romo expresó que la obligación del Gobierno es proveer las condiciones necesarias para que haya mayor innovación con marcos jurídicos certeros y seguros.

“Una política acorde con las oportunidades derivadas de las nuevas tecnologías, de los cambios en los patrones de demanda y creciente concientización respecto a la salud y protección del medio ambiente”, puntualizó.

Apenas el 5 de octubre El Presidente López Obrador zanjó algunas diferencias con una parte importante del sector empresarial y apareció con sus representantes en la conferencia mañanera. Anunciaron juntos un ambicioso plan de infraestructura –incluso energético– que, de concretarse, impulsará empleo, inversión y desarrollo en momentos en los que se necesita más: cuando México y el mundo sufren una crisis inédita.

El anuncio es una buena señal. Los empresarios habían pedido dinero otra vez –como en cada crisis– para sortear la caída de la economía y el Jefe de Estado les dijo que no; que esos recursos, los que fueran, serían para “los de abajo”. Eso los distanció. Ahora la relación se ha saneado, parece.

La economía de México tuvo estos meses dos ingresos inesperados que fortalecieron las finanzas públicas: los migrantes, uno de ellos; el otro fue el pago de impuestos por parte de los gigantes corporativos que debían a la Hacienda pública por las laxas políticas –y para el Presidente, por la complicidad– de los anteriores gobiernos.

“Ahora sí se va a hacer un anuncio muy importante porque va a significar el que haya más inversión para proyectos de infraestructura en el país, proyectos también en el sector energético, todo lo que tiene que ver con comunicaciones”, dijo López Obrador esta mañana, con la élite empresarial junto a él en Palacio Nacional.

Aseguró que se encuentran trabajando de manera conjunta el sector público, social y privado, los cuales representan los tres motores que se requieren para reactivar la economía, pues, admitió, “es muy importante que sepamos todos que no podríamos solos”.