En Lucha libre Relatos sin límite de tiempo, encontramos análisis de expertos en el deporte, críticos o veteranos del mismo, como la entrevista con Blue Demon Jr., quien cuenta su experiencia como luchador, las dificultades que representa ser heredero del nombre artístico de su padre, quien tanta historia escribió dentro del ring. Así como lo que significa mantener una doble vida; una como luchador y otra como individuo común y corriente, sin poder decir nunca que él es Blue Demon Jr.

Por Adonai Uresti González

Ciudad de México, 29 de marzo (SinEmbargo).- Sin lugar a equívocos, después del balompié con su mayor número de aficionados, la lucha libre cuenta con considerable número de aficionados en México. Si algo tienen en común estos dos deportes —que sin duda son más de una— es la no distinción de clases sociales. Esto queda demostrado a lo largo de las páginas del presente libro-revista, en el cual se reúnen historias acerca del origen del deporte y espectáculo que tantos fanáticos suma más allá de las fronteras.

Si bien el origen del arte luchístico se remonta a Francia, donde se llevaron a cabo los primeros eventos con dichas características, en el que podemos imaginar como el país donde impera la elegancia y las buenas costumbres, y donde se le consideraba meramente como un deporte técnico con movimientos practicados y disciplina constante, en México, tanto su origen como su evolución tomaron caminos distintos. Hay que recordar que la lucha libre se realizaba en lugares cercanos a la periferia, en los arrabales, donde las clases bajas podían encontrarse y disfrutar de un espectáculo que poco a poco fue adquiriendo mayor proyección, hasta volverse un lugar de encuentro entre peleadores profesionales, con todo lo que eso signifique.

Se cuenta, también, el significado del uso de máscaras; lo que bien podríamos considerar como simple indumentaria, tiene tintes histórico-culturales que adquieren mayor valor según quién la porte. La elección de los colores, materiales y adornos también se remiten a la lucha francesa, donde apareció el primer luchador con el rostro cubierto: Ángel Enmascarado. El uso de la máscara se vuelve un elemento mágico y folklórico, además de ayudar a que la lucha libre encuentre adeptos en cada vez mayor número de lugares, por ejemplo, Estados Unidos, en donde la lucha libre no solo es un deporte y un espectáculo, sino también un negocio bastante redituable.

En Lucha libre Relatos sin límite de tiempo, encontramos análisis de expertos en el deporte, críticos o veteranos del mismo. Foto: Artes de México

Del mismo modo, en estas páginas nos topamos cara cara, máscara contra cabellera, con algunos de los representantes de la lucha libre, mientras cuentan sus inicios, anécdotas y su introducción paulatina al mundo del cine. Al existir una representación de personajes en los cuales el pueblo se pueda identificar, nace la imagen del héroe colectivo, ese al que todos aspiran conocer, al que todos desean ver someter a su rival, pero también nace la figura del antihéroe, indispensable en la lucha libre.

El tener de frente un amplio panorama de luchadores, cada uno con diferentes habilidades, defectos, discursos y técnicas de lucha, naturalmente, el aficionado encontrará, en uno o en otro, el gusto y apego con el que más se parece a él, cuyas acciones dentro y fuera del cuadrilátero le parezcan más congruentes. Desde luego, habrá quien esté del lado de los que presentan características buenas, y quien esté del lado contrario. Así como quien apoya a los rudos o a los técnicos. Por ello, la lucha libre representa gran parte del pensamiento social y en cada lucha se ve reflejado. El aficionado desea pertenecer a un bando, sentirse parte de algo.

Tanto sus trajes, sus máscaras, sus movimientos y su discurso son completamente exóticos. Foto: Artes de México

En Lucha libre Relatos sin límite de tiempo, encontramos análisis de expertos en el deporte, críticos o veteranos del mismo, como la entrevista con Blue Demon Jr., quien cuenta su experiencia como luchador, las dificultades que representa ser heredero del nombre artístico de su padre, quien tanta historia escribió dentro del ring. Así como lo que significa mantener una doble vida; una como luchador y otra como individuo común y corriente, sin poder decir nunca que él es Blue Demon Jr.

Otro punto importante de la lucha libre es el alcance que ha logrado con el paso de los años. Ya no es un deporte que se practique en los arrabales, ya no sólo es el pueblo el que acude a presenciar a sus ídolos, es un negocio multimillonario que se encuentra en el gusto tanto de las clases bajas, como las altas. Los luchadores realizan giras a lo largo y ancho del país, incluso a otros países, en donde son bien recibidos por todo lo que genera la lucha libre mexicana. Por ejemplo, lo catártico que es asistir a una pelea y poder gritar, alentar e incluso ofender a los que se encuentran en el ring, lo cual permite al público volverse parte del espectáculo.

Después del balompié, la lucha libre cuenta con considerable número de aficionados en México. Foto: Artes de México

Una de las cuestiones quizá más interesantes presentes en este libro-revista, es la presentación de nuevos personajes en la lucha libre, personajes no binarios, es decir, no solo existen luchadores y luchadoras, sino que están abiertas las posibilidades a las nuevas masculinidades. Lo cual amplía (todavía más), las posibilidades de representación e identificación para los aficionados.

Si bien para las mujeres, en un inicio —e incluso ahora —, fue difícil poder aparecer en los carteles de luchas estelares por el rechazo y el machismo generalizado por la idea de que son espacios exclusivos para hombres, esto cada vez adquiere más carácter anecdótico, pues existe afición numerosa también para ellas, pues la calidad y la técnica no es menor, en ningún sentido, que la de la lucha libre varonil.

El uso de la máscara tiene tintes histórico-culturales que adquieren mayor valor según quién la porte. Foto: Artes de México

Del mismo modo, se analiza la inclusión de nuevos personajes, abriendo el abanico de posibilidades para otras representaciones, en las que puede existir el prototipo más cercano del hombre macho por excelencia, agresivo y fuerte; el técnico de movimientos precisos y discurso basado en la justicia; y el de los luchadores exóticos, cuya representación caricaturiza la del luchador varonil. Tanto sus trajes, sus máscaras, sus movimientos y su discurso son completamente exóticos.

Lucha libre Relatos sin límite de tiempo, presenta el origen, la evolución, la trascendencia y la importancia cultural e histórica que significa la lucha libre mexicana desde la voz de sus representantes, sus expertos y sus más fieles apasionados, en fragmentos que no dan tiempo a que el lector logre ponerse de pie antes de que termine la cuenta regresiva del réferi.

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