La evidencia preliminar señala que, si bien hay madres lactantes que dieron positivo a la presencia del virus SARS-CoV-2 en su organismo, no necesariamente transmiten la enfermedad a través de la leche materna.

Ciudad de México, 29 de septiembre (SinEmbargo).- Con la finalidad de hallar evidencia científica sobre la relación entre la COVID-19 y la lactancia materna, el investigador Jaime García Mena, que forma parte del Departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav, lleva a cabo un estudio enfocado en la población mexicana para comprobar que esta práctica es segura aún durante la pandemia, informa en un comunicado Conexión Cinvestav.

La incertidumbre sobre la seguridad del bebé y el amamantamiento en el contexto de la COVID-19 ha formado parte de las preguntas constantes a lo largo de la pandemia, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló en un reporte la importancia de la lactancia materna y sus múltiples beneficios para el desarrollo del bebé. Este antecedente sirvió de base para la presente investigación de García Mena.

La evidencia preliminar señala que, si bien hay madres lactantes que dieron positivo a la presencia del virus SARS-CoV-2 en su organismo, no necesariamente transmiten la enfermedad a través de la leche materna.

El estudio se titula “Detección de COVID-19 en el binomio madre-hijo en mujeres lactantes”. Foto: Cinvestav

“En el trabajo que se realiza en colaboración con Paola Berenice Zárate Segura y Fernando Guadalupe Bastida González de los Laboratorio de Medicina Traslacional de Escuela Superior de Medicina del IPN y Estatal de Salud Pública del Estado de México, respectivamente, se ha detectado la presencia de ARN del virus SARS-CoV-2 en la leche materna en muestras de binomios estudiados, donde la madre amamanta al niño exclusivamente; sin embargo, sólo en el 50 por ciento de los casos se ha encontrado el ARN de SARS-CoV-2 en el infante”, detalla el investigador.

En los binomios analizados no siempre se manifiestan síntomas de COVID-19, hecho que refuerza la evidencia de que se trata de una práctica segura, dado que los posibles riesgos son compensados por los beneficios la leche materna.

Por otro lado, el texto expone que la presencia del virus en la madre no implica la existencia de viriones activos en la leche, aunque sí hay evidencia de anticuerpos capaces de neutralizar los viriones activos en la leche materna en dos poblaciones distintas en el mundo y ya se analiza esta respuesta en la población mexicana.

“La hipótesis de trabajo del grupo es que una madre portadora del virus SARS-CoV-2, al amamantar de forma correcta y con higiene adecuada, no transmitirá al infante la enfermedad COVID-19, aunque se detecte en ella ARN del virus”, explica García Mena.

Las tres posibles formas de contagio entre la madre y el lactante incluyen una mala práctica de higiene, la dispersión accidental de aerosoles que contengan al virus y el contacto con superficies contaminadas.

El texto expone que la presencia del virus en la madre no implica la existencia de viriones activos en la leche. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro

Investigaciones previas del Cinvestav revelaron la existencia de bacterias con potencial para enfermar en la leche materna, sin embargo éstas mismas señalan que el infante recibe moléculas de regulación, así como una multitud de elementos necesarios para un correcto desarrollo y fortalecimiento de su sistema inmune a través de esta leche, además de no enfermar pese a las bacterias. Así, los investigadores del presente estudio sugieren que con la COVID-19 podría existir esta misma posibilidad.

“No encontramos razones para pensar que en caso del SARS-CoV-2 ocurra algo diferente, más bien vemos analogías, porque, así como los elementos inmunes de la leche matera pueden neutralizar bacterias patógenas, lo mismo sucedería con los virus; esa es la evidencia experimental que pretendemos encontrar en la población mexicana, para seguir recomendando a las madres amamantar a sus hijos durante estos tiempos de COVID-19”, explica García Mena.

El estudio cuenta con el apoyo del Consorcio Mexicano de Vacunas y Tratamientos COVID-19 y es impulsado por la Secretaría de Relaciones Exteriores.