El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) pronosticó que se verán más afectadas aproximadamente 4 millones de micro, pequeñas y medianas empresas, así como la actividad turística, la construcción, el sector financiero y el sector minorista.

Ciudad de México, 31 de marzo (SinEmbargo).- El impacto económico ocasionado por la pandemia de COVID-19 en el país podría “sumir” en la pobreza a otros 21 millones de mexicanos, por lo que se requieren acciones inmediatas y radicales, alertó el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Lo anterior, significaría que, en suma con los que ya existen (61 millones), más de 82 millones de personas en el país carecerán del ingreso necesario para alcanzar un mínimo de bienestar, indicó en un documento.

Además, el CEEY pronosticó que se verán más afectadas aproximadamente 4 millones de micro, pequeñas y medianas empresas, así como la actividad turística, la construcción, el sector financiero y el sector minorista.

Ante ello, el Centro apuntó que la crisis por la pandemia del coronavirus requiere de acciones “inmediatas y radicales, pero, al mismo tiempo, fundamentadas y responsables”. Aseveró que no “hay lugar para la inacción. Ante una situación económica inédita, el Estado debe ir más allá de la ortodoxia monetaria y fiscal que prevalece hoy”.

Reflexionó que las medidas y acciones implementadas por el Banco de México, la Cámara de Diputados, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de política monetaria y fiscal han sido limitadas.

“El esquema de instrumentación no ha sido lo suficientemente claro como para que de hecho alivie a quienes más resentirán los estragos: las 61 millones de personas bajo la línea de pobreza por ingresos”, refirió.

En el documento, el CEEY planteó una serie de acciones para evitar la pérdida de empleos, la caída en los salarios y la quiebra de empresas.

Para el sistema de salud recomendó reasignar recursos para medidas preventivas de contagio, así como el fortalecimiento presupuestal de las unidades de cuidado intensivo, personal médido y camas de hospital.

Para la población en pobreza y el mercado informal planeteó la ampliación temporal de programas de transferencias en efectivo, de los créditos de palabra y un programa de empleo local de emergencia en zonas rurales.

Respecto al mercado formal propuso transferencias monetarias a los trabajadores desempleados, créditos fiscales y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a las empresas, subsidios temporales para evitar el cierre de su actividad, subsidio fiscal único, inmediato y de monto fijo, créditos blandos y esquemas voluntarios de renegociación de deuda.

El CEEY explicó que para la implementación de dichas medidas -que deberán ser coordinadas por la SHCP- se requiere la unificación de padrones de beneficiaros y programas sociales, registro de contribuyentes, del IMSS y buró de crédito.

“En el contexto de la crisis económica, quienes deben ser el foco de la atención de las políticas a implementarse son los millones de mexicanos quienes se encuentran ya en situación de pobreza”, concluyó el CEEY.