Gobernadores conservaron su "estatus de virreyes" de tiempos del PRIAN ¬ PODEROS@S

18/03/2026 - 9:05 pm

La figura de los gobernadores en México concentran poder con pocos contrapesos, mientras su selección responde más al pragmatismo político que a la ética o capacidad.

Ciudad de México, 18 de marzo (SinEmbargo).- Los gobernadores en México son figuras de poder que concentran amplias facultades y cuyo ejercicio del poder puede definir el rumbo de los estados. No obstante, los mandatarios —de todos los colores— en muchos casos operan por encima de contrapesos efectivos, reproduciendo dinámicas que los convierten en una especie de “virreyes”, se planteó en esta edición de PODEROS@S, programa de SinEmbargo Al Aire.

En ese contexto, el periodista Obed Rosas planteó que el fenómeno no es marginal, sino que se extiende a lo largo del país, donde los mandatarios estatales han acumulado niveles de poder que los colocan por encima de contrapesos efectivos, replicando dinámicas de otras épocas.

“Hay un sector amplio, porque prácticamente compete a todo el país, que se han convertido en una especie de virreyes por la capacidad, el poder que llegan a tener”.

Por su parte, la auditora forense y especialista en anticorrupción Muna Dora Buchahín profundizó en el peso político de los gobernadores al advertir que su influencia es tal que pueden incidir directamente en las condiciones de vida de la población, para bien o para mal, dependiendo de cómo ejerzan sus atribuciones.

“Para mí me parecerá que el segundo poder quizás en este país, son los gobernadores. Los gobernadores son los responsables del bienestar o, puedo decirles, o del mal que pueda aquejar a un estado, a un municipio, a las comunidades y finalmente a cada una de las personas”.

Sin embargo, ese nivel de responsabilidad contrasta, según explicó, con la forma en que se definen muchas candidaturas. Buchahín señaló que el criterio dominante en los partidos políticos suele ser el pragmatismo electoral, por encima de la idoneidad de los perfiles.

“Para la elección de gobernadores se vive con pragmatismo puro. No hay realmente un filtro en el que permite elegir a los mejores candidatos con prestigio, con integridad, con ética, que conozcan de las necesidades y no lleguen únicamente a ganar, porque un partido los quiere, para decir que ganaron ese espacio”.

En la misma línea, Obed Rosas identificó un punto de inflexión en la historia reciente, cuando una generación de políticos del PRI prometió renovar la vida pública, pero terminó envuelta en escándalos de corrupción que aún tienen consecuencias en diversas entidades.

“Yo identificaría un momento clave en el que los gobernadores se volvieron prácticamente sin escrúpulos muy evidentemente, yo lo identificaría muy claramente con esta generación del nuevo PRI. Es esta foto la que Peña Nieto sale con los Duarte, los dos enfrentando procesos, con Roberto Sandoval, por ejemplo, de Nayarit, mismo caso. Con toda esta nueva camada que mucho se habló iba a hacer una nueva manera de hacer política y que en los hechos terminó siendo todo lo contrario y cuyo impacto sigue a la fecha en muchas de sus entidades por todos estos casos de corrupción que se arrastran.

En ese mismo sentido, Obed Rosas advirtió que los casos del pasado no son episodios cerrados, sino referencias obligadas para evaluar a los gobiernos actuales. Señaló que las prácticas de abuso de poder no han desaparecido y que, incluso dentro de administraciones recientes, persisten señalamientos que no han sido plenamente esclarecidos, lo que refleja la debilidad de los mecanismos de rendición de cuentas.

“También diría que los actuales gobernadores tendrían que verse en ese espejo porque es una cuestión que a muchos de ellos puede estar arrastrando el uso indebido del poder. Gobernadores del propio oficialismo como Cuauhtémoc Blanco Bravo en Morelos, en su momento sale en el Congreso, porque es diputado, se le da el fuero, enfrenta señalamientos de abuso, de los cuales salió librado y nadie más ha querido ahondar".

Obed Rosas extendió su análisis hacia gobiernos actuales que, pese a identificarse con una narrativa distinta a la de administraciones pasadas, reproducen, a su juicio, prácticas similares en el ejercicio del poder. En particular, señaló que el contraste entre el discurso político y la forma de gobernar abre cuestionamientos sobre la coherencia y los resultados de estos proyectos.

“El caso de lo que estamos viendo hoy en día en Campeche con la Gobernadora Layda Sansores es en verdad preocupante porque son políticos que en teoría vienen de un movimiento de izquierda y viéndolos del otro lado es bastante triste ver cómo ejercen sus funciones como el peor de los gobiernos del PRI”.

Frente a este panorama, Buchahín retomó el concepto de pragmatismo para explicar que no se trata de un fenómeno aislado, sino de una lógica estructural en la toma de decisiones dentro de las élites políticas, donde el objetivo central es conservar o ampliar el poder territorial.

“Sí valdría la pena compartir lo que se considera el pragmatismo en política, o sea, el pragmatismo entendido como el actuar de los partidos. La élite en el poder realmente actúa guiado únicamente para el nombramiento de personajes y no nada más gobernadores, legisladores, presidentes municipales, simple y sencillamente para conservar el poder o aumentarlo en cobertura territorial. Esto significa que priorizan decir que ganamos por sobre realmente las posturas de quien podría ser el mejor candidato y ético”.

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La Gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román. Foto: Michael Balam Chan, Cuartoscuro

La especialista en anticorrupción también cuestionó la congruencia ideológica de algunos gobiernos actuales, al considerar que el discurso político no necesariamente corresponde con la práctica, particularmente cuando actores con antecedentes cuestionables se integran bajo nuevas banderas.

“Realmente a mí no me pareciera que el gobierno que está hoy en México sea de izquierda con relación a los gobernadores porque la izquierda es un pensamiento. No es lo mismo que se sumaron todos los gobernadores señalados por corrupción históricamente, se sumaron, se disfrazaron y ahora son este discurso de izquierda, eso no es la izquierda. La izquierda es una manera de vivir, de ser, de luchar, de ser empático con la población y de llegar a un cargo para que ese poder que tienes sirva para el beneficio común”.

Finalmente, advirtió que este modelo de selección y ejercicio del poder tiene efectos directos en la capacidad de gobernar, ya que muchos perfiles llegan al cargo sin un compromiso real con la ciudadanía, sino con intereses políticos y económicos.

“Este fenómeno que reciente que queremos poner hoy en la mesa, tiene que ver con la incapacidad de gobernar de los que nada más llegan por pragmatismo. Los eligen nada más porque van a ganar, punto. No les interesa más, pero también porque les van a dar negocios. Son muy obedientes, ya saben cómo hacer negocios y ya tienen la cajita de herramientas para hacer negocios”.

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Muna D. Buchahin y Obed Rosas

Muna D. Buchahin y Obed Rosas

Lo dice el reportero