Ciudad de México, 27 de marzo (SinEmbargo).– En los mercados de Nueva York, dice esta tarde The Wall Street Journal, se está negociando como si lo peor de la guerra con Irán aún estuviera por llegar. “Durante semanas, mientras misiles y drones sobrevolaban una de las principales regiones productoras de energía del mundo, la esperanza de los inversionistas de una pronta resolución amortiguó las caídas de las bolsas. La venta masiva de bonos se mantuvo en línea con conflictos anteriores. El repunte de los futuros del crudo pareció quedar muy por detrás de la magnitud de una perturbación que podría ser la crisis petrolera más grave de la historia”, agrega.
Sin embargo, todas las señales indican que la guerra ha provocado un daño mayor al calculado, y el mercado ya lo reflejó. El índice Dow Jones cayó 793.47 puntos (1.73 por ciento), mientras que el Standard & Poor's 500 perdió 1.67 por ciento y cerró la sesión en su nivel más bajo en siete meses. Además, el índice compuesto Nasdaq también bajó 2.15 por ciento. Todos los indicadores continúan afectados por la incertidumbre y los mensajes contradictorios del presidente Donald Trump sobre la guerra de EU contra Irán, coinciden analistas.
Si bien ayer Trump dijo que busca poner fin a esa batalla lo más pronto posible, el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán respondió a los medios estatales que Teherán no tiene intención de dialogar con Estados Unidos, incluso si sus líderes están analizando una propuesta estadounidense para poner fin a la guerra.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) alertó que el conflicto en Oriente Medio ralentizará el comercio global y el crecimiento económico más de lo previsto. Los altos precios de la energía lastran la actividad económica y las interrupciones en los viajes y el transporte ejercen presión sobre el comercio y el suministro de alimentos, dijo. Por si fuera poco, especialistas alertan que en muchas partes del mundo se están deteniendo las cosechas por un efecto que tampoco fue calculado por Donald Trump y Benjamín Netanyahu: la falta de fertilizantes.
Los analistas de la OMC prevén que el comercio de bienes crezca solo un 1.9 por ciento en 2026, una caída drástica respecto al crecimiento del 4.6 por ciento registrado en 2025. Curiosamente, México registró en febrero un incremento de las exportaciones de 15.8 por ciento y de las importaciones de 20.8 por ciento a tasa anual, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La demanda está creciendo, sobre todo de productos no petroleros. Pero eso no significa que la inestabilidad global no pegue: el peso mexicano perdió este viernes y volvió al nivel de las 18 unidades por dólar, en donde no se ubicaba desde el 31 de diciembre pasado. La moneda nacional finalizó la jornada en 18.1292 pesos por dólar. El índice líder de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) perdió este viernes 0.56 por ciento, pero reportó una ganancia semanal de 3.98 por ciento, lo que además significó su vuelta a las cifras positivas en el lapso de una semana desde el 28 de febrero pasado inició la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Sin embargo, la OMC advirtió que el crecimiento del comercio podría caer otros 0.5 puntos porcentuales este año si los precios del petróleo crudo y del gas natural licuado se mantienen elevados como consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Si el conflicto termina rápidamente y el gasto en IA se mantiene sólido, las perspectivas comerciales podrían mejorar, agregó. Pero habrá sectores donde el daño es ya irreversible, al menos para el siguiente ciclo. Es el caso de la agricultura.
Una de las mayores consecuencias económicas de la guerra liderada por Estados Unidos en Irán ha sido la interrupción del suministro mundial de fertilizantes, explica un texto de The New York Times. Advierte que los cargamentos se han acumulado al otro lado del estrecho de Ormuz. En India, Argelia y Eslovaquia, las plantas de fertilizantes han cerrado o reducido su producción debido al aumento de los precios del gas natural. China ha restringido las exportaciones de fertilizantes. Los agricultores australianos de trigo están sembrando menos, y los productores de maíz y soja de Estados Unidos le ruegan al Presidente Trump que les brinde ayuda.
“Gran parte de la preocupación por las perturbaciones económicas derivadas del conflicto con Irán se ha centrado en el aumento del precio del petróleo y el gas natural. Sin embargo, los efectos en cadena del conflicto sobre el suministro de fertilizantes se agravan día a día, elevando los precios para los agricultores a nivel mundial y amenazando con provocar inseguridad alimentaria en algunas partes del mundo”, agrega.
La mayor parte de los fertilizantes se fabrican con gas natural. Por ello, Oriente Medio, rico en recursos energéticos, se ha convertido en un productor mundial clave de este producto, solo superado por Rusia. “Casi un tercio de los fertilizantes del mundo se transportan a través del estrecho de Ormuz, y muchos otros países que producen sus propios fertilizantes, como Egipto y Tailandia, suelen hacerlo utilizando gas natural procedente de Oriente Medio”, señala el análisis realizado por The New York Times. Esto agrega todavía más presión a las cotizaciones de los futuros y, claro, suma a la inflación.
“Las consecuencias han sido de gran alcance, afectando a los agricultores de países como Estados Unidos y Brasil, que dependen de fertilizantes importados”, señala. Claro que los agricultores se enfrentarán a precios más altos y se verán obligados a repercutirlos en sus clientes. A esto se suma la presión de que Rusia, otro importante productor de fertilizantes, se veía impedida de intervenir debido a los ataques con drones contra sus fábricas y puertos, producto de su prolongada guerra con Ucrania.



