Ciudad de México, 10 de abril (SinEmbargo).– El día que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, una escuela fue bombardeada en un ataque que mató a 175 personas, la mayoría de ellas niñas. Desde entonces, 763 escuelas y 316 centros médicos han sido gravemente dañados o destruidos por estos ataques, de acuerdo con cifras de las autoridades iraníes.
El New York Times realizó un análisis de estos ataques a 22 escuelas y 17 centros de salud y expuso que, en su mayoría, fueron causados por ataques en barrios densamente poblados, especialmente en Teherán, una capital de 10 millones de habitantes.
“En la mayoría de los casos analizados por The Times, no estaba claro cuál era el objetivo del ataque. En algunos casos, escuelas y centros de salud resultaron dañados por ataques cercanos; en otros, fueron alcanzados directamente. No siempre fue posible determinar si los ataques fueron perpetrados por el ejército estadounidense o israelí”, expone el análisis, centrado en solo una fracción de la infraestructura dañada.
Vídeo capta un misil Tomahawk estadounidense impactando la escuela en Minab: prueba visual de que fue EEUU quién asesinó a las 168 niñas.
Bellingcat ha contrastado la veracidad de las imágenes y la ubicación.https://t.co/CxyOnyydCo pic.twitter.com/ueqKZ31Ddy— Julián Macías Tovar (@JulianMaciasT) March 8, 2026
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, hasta el martes habían muerto al menos 1,701 civiles en Irán. Entre ellos se encontraban estudiantes, profesores y personal sanitario. Un informe realizado por un consorcio de organizaciones de derechos humanos, citado por The Washington Post, concluyó que los ataques contra estas infraestructuras fueron uno de los principales factores que contribuyeron a la pérdida de vidas civiles.
El Post refiere que otros ataques aéreos estadounidenses e israelíes han alcanzado fábricas, universidades e instalaciones médicas iraníes, incluyendo una planta de producción farmacéutica y un instituto de investigación médica. Los medios estatales iraníes informaron de ataques contra una fábrica de cemento en el sur de Irán y dos de las mayores acerías del país: la Siderúrgica de Khuzestán, en el suroeste, y la Siderúrgica de Mobarakeh, en Isfahán, en el centro de Irán.
El Times explica que las escuelas y los hospitales gozan de algunas de las protecciones más sólidas de toda la infraestructura civil en virtud del derecho internacional humanitario, por lo que ataques intencionados contra ellos podrían considerarse crímenes de guerra. “Incluso los ataques contra objetivos militares que dañen escuelas y hospitales cercanos pueden violar el derecho internacional, según los expertos, y se espera que los comandantes militares adopten medidas rigurosas para prevenir y minimizar tales daños”, refiere el diario.

En ese sentido, describe que el mismo día del ataque contra la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, en la ciudad de Minab —en una aparente confusión del Ejército estadounidense—, que causó la muerte de al menos 175 personas, la mayoría niños, se registraron otros ataques que dañaron planteles escolares y que causaron muertes de menores.
Ese mismo día, en Abyek, al oeste de Teherán, una explosión procedente de un ataque cercano arrasó una escuela primaria de niños, destrozando las ventanas y provocando que decenas de niños que se encontraban en el patio corrieran a refugiarse.
“El análisis de imágenes satelitales y las grabaciones de video, verificadas por The Times, mostraron que el ataque aparentemente tuvo como objetivo una torre de comunicaciones ubicada a menos de 120 metros de distancia. Un niño murió, según informaron los medios estatales iraníes. Las imágenes mostraron que aparentemente fue golpeado por escombros en el patio de recreo”, se lee en el informe.

Imágenes verificadas por The New York Times mostraron que otro ataque tuvo lugar ese mismo día cerca de una escuela secundaria en el distrito de Narmak, en Teherán, en una zona residencial donde se sabía que vivía el expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. Dos estudiantes murieron, según Mehr, una agencia de noticias semioficial.
A eso se sumó un cuarto ataque ese mismo día, con un misil balístico de fabricación estadounidense que impactó un polideportivo, una escuela primaria contigua y un centro de transfusión sanguínea cerca de una instalación militar en la ciudad de Lamerd, según expertos en armamento y un análisis visual realizado por The Times. En ese momento, el polideportivo estaba siendo utilizado por un equipo de voleibol femenino.
“Según un análisis realizado por el Times a partir de una lista de fallecidos publicada por una agencia de noticias iraní, imágenes de ataúdes publicadas en internet, grabaciones de discursos fúnebres y fotos de referencia de las víctimas, al menos seis personas, entre ellas al menos cuatro niños, murieron en este ataque”, dice el reporte.

Estos ataques, sumados a la violencia generalizada, han paralizado la educación, expuso The Guardian, que citó a Save the Children para revelar cómo al menos 52 millones de niños en edad escolar han visto interrumpida su educación en toda la región, pasando a la enseñanza en línea o quedándose sin educación alguna.
Ahmad Alhendawi, director regional para Oriente Medio, el norte de África y Europa del Este de Save the Children, declaró, según The Guardian, que “en todos los conflictos, las aulas suelen ser las primeras en cerrar y de los últimos lugares en reabrir. Cada clase perdida agrava las heridas de la guerra. No todos los niños pueden escapar de la violencia ni permitirse el acceso a la educación en línea; sabemos que, para los niños más vulnerables, una vez que abandonan la escuela, muchos nunca regresarán”.
Añadió: “Las escuelas son lugares protegidos y los ataques contra ellas podrían constituir graves violaciones del derecho internacional humanitario. Deben respetarse las leyes de la guerra”.

El análisis del Times expone, además, que los centros sanitarios también han sufrido daños considerables, lo que ha afectado a pacientes, trabajadores sanitarios y equipos de emergencia.
El 1 de marzo, apuntó, la fachada del Hospital Gandhi, en el norte de Teherán, quedó destrozada durante unos intensos ataques que, al parecer, iban dirigidos contra las instalaciones de la televisión estatal iraní, situadas al otro lado de la calle.
El hospital se vio obligado a evacuar a sus pacientes, incluido al menos un bebé que se encontraba en una incubadora, según el Ministerio de Salud de Irán, funcionarios del hospital en entrevistas con medios estatales iraníes e imágenes verificadas por The Times.
El análisis sostiene que Estados Unidos e Israel han atacado no solo las instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, sino también edificios gubernamentales, oficinas de inteligencia y comisarías de policía. “Como en muchas ciudades del mundo, estos lugares suelen estar cerca de escuelas, hospitales y edificios residenciales. En Teherán, varios ataques alcanzaron la sede de la policía en el barrio de Vanak durante los primeros días de la guerra y dañaron varios hospitales cercanos”, reporta el Times.



