Washington/Ciudad de México, 29 de abril (SinEmbargo).– Carlos III de Inglaterra ironizó. Donald Trump había dicho que los países europeos “hablarían alemán” si no fuera por el papel de Estados Unidos (EU) en la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.
–Y si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés –dijo el monarca.
“Recientemente comentó, señor Presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos hablarían alemán. Me atrevo a decir que, y si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés", declaró en una cena de Estado en la Casa Blanca.
“Desde las profundidades del Atlántico hasta los casquetes polares del Ártico, que se derriten de forma desastrosa, el compromiso y la experiencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus aliados constituyen la base de la OTAN, comprometidos con la defensa mutua, la protección de nuestros ciudadanos e intereses, y la seguridad de los norteamericanos y europeos frente a nuestros adversarios comunes”, sostuvo. Para algunos fue una referencia directa a Groenlandia.
President Donald J. Trump and First Lady Melania Trump alongside King Charles III and Queen Camilla at the State Dinner — honoring the unbreakable friendship between the U.S. and U.K. 🇺🇸🇬🇧 pic.twitter.com/8u1bF8qBRG
— The White House (@WhiteHouse) April 29, 2026
“Nos reunimos en tiempos de gran incertidumbre; en tiempos de conflicto desde Europa hasta Oriente Medio que plantean inmensos desafíos para la comunidad internacional, y cuyo impacto se siente en comunidades a lo largo y ancho de nuestros propios países”, agregó. Hablaba sin hablar de Irán, que está perjudicando a los británicos y al resto del mundo.
De manera elegante, el representante de otro imperio, Gran Bretaña, llevó a Trump un mensaje suave de cómo se ve desde afuera y cómo, para muchos, es mejor tener lejos al Presidente de Estados Unidos.
Trump, el principal difusor de lenguaje violento
Desde que Trump irrumpió en la escena política nacional en 2015, ha sido el principal difusor de lenguaje violento hacia sus oponentes y las fantasías de violencia contra los enemigos políticos son, de hecho, una característica definitoria del lenguaje político de Trump, cuenta Jamelle Bouie, columnista de opinión de The New York Times.

“Durante su primera campaña presidencial, señaló a los defensores de la Segunda Enmienda cuando se preguntó en voz alta si se podría hacer algo contra una Presidenta Hillary Clinton. Mientras las protestas por George Floyd sacudían el país en el verano de 2020, Trump amenazó con violencia contra los manifestantes. ‘Estos matones están deshonrando la memoria de George Floyd, y no lo permitiré… cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos’. Pidió la pena de muerte contra Mark Milley, exjefe del Estado Mayor Conjunto, y en una ocasión comparó a sus oponentes políticos con ‘alimañas’, calificándolos como la ‘verdadera amenaza’ para la nación. En vísperas de su segunda victoria electoral en 2024, planteó el uso del ejército para lidiar con ‘el enemigo interno’, definido como ‘gente enferma, lunáticos de la izquierda radical’”, escribe hoy.
Trump le dijo a CBS News:
–Creo que el discurso de odio de los demócratas es mucho más peligroso. Realmente creo que es muy peligroso para el país.

“El argumento republicano es sencillo”, agrega Jamelle Bouie. “Cuanto más critiquen los demócratas a Trump —cuanto más lo condenen como una fuerza maligna en la política estadounidense— más peligro correrá su vida”.
Para empezar, afirma, incluso el lenguaje más acalorado de los demócratas en los últimos años se mantiene dentro de los límites del discurso político habitual en Estados Unidos. “Ningún líder demócrata electo ha incitado a la violencia contra Trump ni sus aliados. Todos han condenado dicha violencia cuando se ha producido. Y sería difícil encontrar una postura diferente entre los dirigentes del Partido Demócrata y los activistas liberales”.
“No se puede decir lo mismo de la derecha política, donde figuras como Steve Bannon especulan con colocar ‘cabezas en picas’ en ‘las dos esquinas de la Casa Blanca como advertencia’. Y ciertamente no se puede decir lo mismo del Presidente. Desde que Trump irrumpió en la escena política nacional en 2015, ha sido el principal difusor de lenguaje violento hacia sus oponentes. Las fantasías de violencia contra los enemigos políticos son, de hecho, una característica definitoria del lenguaje político de Trump”, abunda.

Trump es un Presidente al que no le preocupa el impacto de su lenguaje ni las consecuencias de sus palabras, dice el autor de The New York Times, “que se deleita usándolas como arma contra los demás, sin importarle lo que puedan provocar ni a quiénes puedan influir. No le importó, por ejemplo, llamar ‘traidores’ a un grupo de legisladores demócratas, ‘culpables de sedición al más alto nivel’ y que deberían ser ‘arrestados y juzgados’ e incluso castigados con la ‘¡MUERTE!’. No le importa atacar a críticos individuales con publicaciones virulentas en las redes sociales ni amenazar a naciones enteras con la destrucción total”.
“Puede que a Trump no le importe el poder de sus palabras. Pero esas palabras siguen teniendo importancia. Influyen en la sociedad. Diez años de lenguaje violento, diez años avivando las llamas de la discordia y el conflicto, diez años de llamamientos a lograr el cambio mediante la violencia: todo esto ha tenido consecuencias”, señala.
La prensa de Estados Unidos dice que en un hecho poco común durante la era Trump, el Presidente se apegó en gran medida a su discurso durante los actos protocolares del día. No invitó a una multitud de periodistas al Despacho Oval justo antes de su reunión para responder preguntas sobre Irán, el salón de baile o Groenlandia en presencia del dignatario extranjero visitante. Tampoco arremetió contra otro aliado internacional.
"Tonight, we are here to renew an indispensable alliance which has long been a cornerstone of prosperity and security for both British and American citizens." - Charles R
During the State Dinner at the White House, The King spoke of the historic ties between the United Kingdom… pic.twitter.com/JoId4SdkSy
— The Royal Family (@RoyalFamily) April 29, 2026
Trump se refirió a la guerra en Irán e insistió en que “Charles está de acuerdo conmigo”. Fue un momento incómodo porque el rey de los británicos se mantiene cuidadosamente al margen de estos asuntos de guerra y política.
Sin embargo, en general, Trump colmó de elogios al rey a lo largo del día.
“Este es un Presidente que rara vez sale de los límites de la Casa Blanca o Mar-a-Lago. Casi nunca se reúne con la gente en sus propios hogares. Trump organiza mítines ocasionales, pero no se mueve por el mundo como la mayoría de los presidentes. Más que la mayoría de quienes han ocupado el cargo, vive aislado del mundo. En parte es vanidad. En parte es pereza. Pero creo que también hay miedo. Trump le tiene miedo al mundo. Lo cual, en cierto modo, podría significar que le tiene miedo al mundo que él mismo ha contribuido a construir”, concluye Jamelle Bouie.



