Ciudad de México, 9 de mayo (SinEmbargo).- Sin importar que sea el símbolo del Oeste de Estados Unidos, el Gobierno del Presidente Donald Trump dio la orden de expulsar a cientos de bisontes de las praderas de Montana. La Administración republicana justificó esta decisión al señalar que las tierras actualmente ocupadas por los bisontes serán destinadas a la cría de ganado para consumo humano, pese a que expertos han señalado que ambas especies pueden coexistir en el mismo lugar.
El Departamento del Interior estadounidense, a través de la Oficina de Administración de Tierras (BLM, por sus siglas en inglés), revocó a la organización American Prairie Foundation la licencia con la que tenía permitido el uso de tierras federales del condado de Phillips para el pastoreo de los bisontes, en este caso de, aproximadamente, 900 ejemplares, a los que el Gobierno trumpista está calificando como fauna silvestre.
De acuerdo con información difundida por el diario estadounidense The New York Times, la Oficina de Administración de Tierras aludió a la Ley Taylor de Pastoreo de 1934, la cual tienen el propósito de regular el libre pastoreo y darle prioridad a la crianza de ganado de producción, una medida que aunque aún no está vigente podría establecerse de manera oficial en unos meses.
Mientras la decisión de expulsar a los bisontes ha sido condenada por ecologistas, grupos conservacionistas y por las tribus nativas americanas — las cuales han alertado que esta es una nueva amenaza que ponen en riesgo otra vez a los bisontes luego de que esta especie estuvo al borde de la extinción en el siglo XIX—, los ganaderos conservadores han celebrado la expulsión de estos animales argumentado que esas tierras deberían estar destinadas a la producción de ganado vacuno.

Aunque desde varias administraciones —incluido el primer mandato del Presidente Donald Trump— el Gobierno estadounidense había permitido el pastoreo de bisontes en tierras federales, una medida que generó inconformidad entre los ganaderos de la región, ahora la actual administración republicana decidió revocar esos permisos, presuntamente por presión del Gobernador de Montana, Greg Gianforte. La decisión fue celebrada por los productores ganaderos, quienes afirmaron que, finalmente, el Gobierno parecía estar de su lado.
Fue el pasado mes de enero cuando Doug Burgum, Secretario del Interior de Estados Unidos, presuntamente bajo presión de Gianforte y de los ganaderos de Montana, presentó la propuesta de cancelar los contratos de arrendamiento que tenía con American Prairie Foundation, mismo que permitían el libre pastoreo de bisontes, lo que fue denunciado públicamente por grupos ecologistas.
Burgum argumentó que los bisontes ubicados en el centro-norte de Montana no tenían "fines orientados a la producción", por lo que tampoco tenían derecho legal a deambular y pastar en tierras federales pese a que fueron arrendadas a la oficina. Tales declaraciones fueron consideradas por los conservacionistas como “un lenguaje anti-bisonte” cuyo propósito es el de distorsionar la Ley de Pastoreo Taylor.
Sin embargo, la decisión de cancelar los permisos en favor de los bisontes, que tiene lugar tres años y medio después de varias batallas entre la industria ganadera de Montana y American Prairie, fue celebrada por la Asociación de Ganaderos de Montana (MSGA, por sus siglas en inglés), la cual calificó el hecho como "victoria para la ganadería en tierras públicas de Montana", en donde los bisontes llevan alrededor de 20 años alojados sin incidentes de importancia.

“En MSGA nos entusiasma esta decisión de la BLM de restablecer las concesiones de pastoreo para su uso previsto en la cría de ganado”, dijo Lesley Robinson, presidenta de MSGA, mediante un comunicado de prensa, en el que sostuvo que “en MSGA nos enorgullece defender una gestión territorial sensata y legal. Esta decisión representa un triunfo extraordinario para los ganaderos, las familias de ganaderos y las comunidades rurales de todo el oeste del país”.
La eventual expulsión de los bisontes también fue celebrada por el Gobernador Gianforte, quien expresó que la prohibición de los búfalos generó gran alegría entre los ganaderos, a los que señaló de impulsar la economía agrícola de Montana. “Durante años, hemos expresado nuestra profunda preocupación por la falta de atención del Gobierno federal hacia las personas que viven y trabajan la tierra”, declaró el mandatario de Montana a través de un comunicado.
“Al proponer la cancelación de estos permisos [para el arrendamiento de tierras en los que puedan pasar libremente los bisontes], la Oficina de Administración de Tierras (BLM) finalmente reconoce que la extralimitación federal no puede ir en detrimento de nuestras comunidades locales y de la agricultura que alimenta a nuestra nación”, añadió el Gobernador Gianforte.
En este sentido, American Prairie Foundation, organización que ha trabajado arduamente para restaurar el ecosistema del centro-norte de las praderas de Montana, expresó su preocupación por la decisión de la Oficina de Tierras, misma que está intentado impugnar bajo el argumento de que el ganado vacuno y los bisontes pueden coexistir sin inconvenientes.
“Esta decisión no se basa en nuevos impactos ni en nueva información; parece completamente arbitraria e injusta”, enfatizó Ali Fox, directora ejecutiva de American Prairie, a través de un comunicado, en el que destacó que “cuando las agencias federales comienzan a modificar la aplicación de las normas una vez finalizado el proceso, se socava la confianza en el sistema para todos aquellos que dependen de las tierras públicas”.
La organización también subrayó la importancia e impacto del bisonte en los ecosistemas de las praderas de Montana, señalando que se trata de "una relación que ha sido ampliamente estudiada y bien documentada a lo largo del tiempo". Asimismo, indicó que los bisontes que tiene a su cargo nunca han generado inconvenientes, ya que además de estar vacunados y marcados, se mantienen dentro de áreas restringidas por cercas electrificadas con las que evitan que ingresen a los campos ganaderos.
American Prairie Foundation se sostiene con donaciones de ecologistas acaudalados, lo que le ha permitido adquirir, por más de 20 años, tierras en la zona rural del Este de Montana, con la finalidad de crear un “Serengueti americano” en esa región, en la que habitarían bisontes, alces, lobos, osos pardos y perritos de la pradera, entre otros, iniciativa que los ha confrontado con la industria ganadera local, misma que los republicanos podría estar intentando capitalizar.
Y es que, según The New York Times, la revocación de las licencias a American Prairie Foundation no sólo puso contentos a los ganaderos de Montana, sino también podría ser un factor que influya en los comicios de este 2026, en el cual se celebran elecciones intermedias, y les permita a los republicanos hacerse de varios escaños en el Congreso, aprovechándose del descontento que hay en este sector por la imposición de aranceles, el alto costo de fertilizantes y del diesel.
“La lucha por el control de los bisontes encaja perfectamente en una guerra más amplia por el Oeste, a medida que la administración Trump presiona para abrir más tierras públicas a la perforación petrolera, la minería y la tala de árboles”, destacó el Times. A esta situación se suma que la determinación también podría afectar en otros estados en los que se crían y conservan bisontes, por ejemplo, en Colorado, Nuevo México, las Dakotas y otras zonas de Montana.
En este sentido, fue la Coalición de Grandes Tribus (COLT) la que prendió las alarmas en el tema, ya que está a cargo de administrar a, aproximadamente, 25 mil búfalos y está integrada por más de 50 tribus, las cuales representan casi “el 95 por ciento del territorio indígena y la mitad de la población nativa americana en los Estados Unidos”, refirió el portal especializado Inside Climate News, al que OJ Semans, director ejecutivo de la coalición tribal y miembro de la tribu Rosebud Sioux en Dakota del Sur declaró: “La propuesta del Departamento del Interior nos impediría aumentar nuestras manadas de búfalos”.
“El gobierno federal no debería decir que solo el ganado vacuno puede acceder a arrendamientos asequibles de la Oficina de Administración de Tierras (BLM). Es una estupidez la forma en que lo están haciendo. Es como aplicar el Departamento de Medio Ambiente, Inmigración y Protección Ambiental (DEI) a las vacas”, añadió Semans.
Aunque las tribus que forman parte de la coalición crían a los bisontes en tierras de reserva, han expresado su intención de trasladar a parte de éstos a los pastizales administrados por la Oficina de Tierras, que suman aproximadamente 155 millones de acres dispersos en grandes reservas. Sin embargo, señalaron los abogados de la coalición en una notificación publicada por Inside Climate News, con la resolución de la Oficina de Tierras, es “improbable” que alguna tribu acuerde un arrendamiento para el pastoreo de sus bisontes con la BLM.
La tribus que forman parte de la Coalición llevan años criando bisontes con diversos fines, desde espirituales, ecológicos e incluso para consumo, ya que esta especie cuenta con un 25 por ciento más de carne magra en comparación con las reses comunes, por lo que varias tribus, entre ellas dos de california, la Tribu Pit River y la Comunidad Indígena Fort Bidwell se han dado a la tarea de trabajar para que la BML le otorgue concesiones de pastoreo para sus bisontes, según información de Inside Climate News.



