Ciudad de México, 20 de mayo (SinEmbargo).– Cain Clark tenía 17 años. Caleb Vazquez, 18. Los dos jóvenes estadounidenses se conocieron en internet y pronto construyeron una relación basada en discursos de odio compartidos en línea, hasta llevar sus fantasías violentas al mundo real: el lunes perpetraron un ataque armado contra un Centro Islámico, un crimen que dejó tres personas muertas y que, de acuerdo con las investigaciones, fue planeado desde comunidades extremistas en internet, inspirado por masacres supremacistas y aparentemente transmitido en vivo.
El caso, reconstruido por el diario The New York Times, expuso cómo estos dos jóvenes marginados interactuaron en foros donde circulaban mensajes racistas, antisemitas y misóginos. Más tarde descubrieron que vivían en el área de San Diego y comenzaron a verse en persona. La policía y el FBI sostienen que los jóvenes fueron radicalizados en línea y que prepararon cuidadosamente el ataque.
Las autoridades encontraron un documento de 75 páginas, presuntamente redactado por ellos, en el que exponían una visión extremista del mundo, plagada de referencias nazis y neonazis. El texto incluía elogios a autores de masacres racistas y ataques contra musulmanes, además de referencias directas a la matanza de Christchurch, Nueva Zelanda, donde 51 personas fueron asesinadas en dos mezquitas en 2019, y al tiroteo racista de Buffalo, Nueva York, en 2022.
🚨🇺🇸 Two white supremacist terrorists
Cain Clark, 17, and Caleb Velasquez, 18 —carried out a terror attack on the Islamic Center of San Diego on the first day of Dhul Hijjah, one of the holiest periods in the Islamic calendar https://t.co/LLymiQE16J
— 𝖄𝖔𝖚𝖘𝖘𝖊𝖋 (@YOS3fAlmaghribI) May 20, 2026
Armas, equipo táctico, una ballesta….
Durante cateos en viviendas vinculadas al caso, agentes encontraron unas 30 armas de fuego, una ballesta, municiones, equipo táctico y documentos con mensajes de odio. El FBI indicó además que las armas utilizadas estaban registradas a nombre de uno de los padres de los atacantes, mientras continúan las pesquisas para determinar cómo tuvieron acceso a ellas.
Mark Remily, agente especial a cargo de la oficina del FBI en San Diego, explicó que los escritos hallados en el automóvil de los jóvenes reflejaban “diversas ideologías” y una visión del mundo basada en el odio racial y religioso. “Estas personas no discriminaban a quién odiaban”, afirmó durante una conferencia de prensa.
El ataque ocurrió el lunes por la tarde. De acuerdo con el video analizado por The New York Times, los adolescentes llegaron a la mezquita vestidos con ropa táctica y portando símbolos supremacistas blancos. Las imágenes a las que tuvo acceso el diario muestran cómo descendieron de un automóvil BMW blanco armados con rifles y comenzaron a disparar dentro y fuera del recinto religioso.
El tiroteo ha dejado al descubierto la magnitud de la violencia y radicalización que, según las autoridades estadounidenses, se gestó en internet entre dos jóvenes de 17 y 18 años. De acuerdo con el FBI, los atacantes irrumpieron en la mezquita “completamente armados” con pistolas y rifles, mientras decenas de personas se encontraban dentro del recinto.

Las víctimas, “héroes mártires”
El atentado provocó conmoción en la comunidad musulmana de San Diego y reavivó las denuncias sobre el aumento de la islamofobia en Estados Unidos. Miembros del Centro Islámico citados por The Guardian calificaron a las víctimas como “héroes mártires” y organizaron campañas de apoyo para las familias afectadas. A pesar del miedo y la indignación, integrantes de la comunidad afirmaron que continuarán reuniéndose en la mezquita y defendiendo su derecho a practicar su fe frente al odio.
En el atentado murieron Amin Abdullah, guardia de seguridad del Centro Islámico; Mansour Kaziha, gerente de la tienda de la mezquita; y Nader Awad. El video también exhibe escenas posteriores al ataque: ya dentro del vehículo, uno de los jóvenes apunta con una pistola al otro y le dispara antes de suicidarse.
Cain Clark dejó una nota de suicidio con referencias al “orgullo racial”, según filtraciones obtenidas por medios estadounidenses, reportó el sitio The Daily Beast. Aunque las autoridades no han difundido el contenido completo del documento, reportes señalan que fue hallado durante un cateo en su domicilio y que incluía referencias extremistas similares a las encontradas en otras evidencias del caso, como escritos antiislámicos y símbolos nazis localizados en el vehículo utilizado por los atacantes. La policía y el FBI consideran la carta una pieza clave para entender la radicalización de los jóvenes y el posible móvil ideológico detrás de la masacre.
La agencia Reuters reporta cómo el guardia de seguridad asesinado fue aclamado el martes como un héroe caído que sacrificó su vida para mantener a salvo a 140 escolares dentro de la mezquita al enfrentarse a dos hombres armados en un tiroteo que disuadió a los sospechosos adolescentes y ayudó a frustrar su ataque.
El guardia de seguridad, Amin Abdullah, de 51 años, también conocido entre sus amigos como Brian Climax, reconoció de inmediato a los dos jóvenes como una amenaza y les disparó cuando pasaron corriendo junto a él fuera de la mezquita, según el jefe de policía de San Diego, Scott Wahl. Los sospechosos se detuvieron entonces para responder al fuego, dijo Wahl, citado por la agencia.
The Guardian reveló que el imán Taha Hassane aseguró que su intervención evitó una tragedia aún mayor. Otras dos víctimas, Mansour Kaziha y Nader Awad, fueron asesinadas mientras hablaban por teléfono con la policía para pedir ayuda durante el ataque.
Dos jóvenes aislados
La policía informó que los adolescentes fueron hallados muertos dentro del automóvil minutos después de la agresión. En el vehículo también se encontró un contenedor con gasolina con insignias de las SS nazis.
CNN informó que había obtenido y revisado un video explícito que supuestamente mostraba el tiroteo en la mezquita, grabado y transmitido en directo por los dos sospechosos, incluyendo un último fragmento que parece mostrar a uno de los pistoleros disparando a su compañero y luego a sí mismo.
Horas antes del ataque, refiere el Times, la madre de Cain Clark había reportado a la policía que su hijo estaba desaparecido y posiblemente tenía tendencias suicidas. También alertó que varias armas habían desaparecido de su domicilio. Las autoridades iniciaron una búsqueda, pero no lograron localizarlos antes de la masacre.

Posteriormente, agentes federales realizaron cateos en tres viviendas vinculadas con los adolescentes y decomisaron más de 30 armas, entre ellas rifles, pistolas, municiones y equipo táctico. El FBI señaló que muchas de las armas estaban registradas a nombre de los padres de uno de los sospechosos.
Excompañeros escolares describieron a Clark como un joven reservado y “torpe”, cuyas conversaciones solían centrarse en videojuegos. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que detrás de esa aparente normalidad existía una profunda inmersión en espacios digitales extremistas, donde los autores de tiroteos masivos son convertidos en figuras admiradas.
Para las autoridades estadounidenses, el caso refleja una tendencia cada vez más preocupante: jóvenes aislados, con acceso a armas y expuestos a comunidades virtuales de odio capaces de empujarlos hacia actos de violencia extrema. “El ataque fue un crimen orquestado por y para internet”, resumió el diario estadounidense.



