Ciudad de México, 9 de abril (SinEmbargo).- La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) afirmó la mañana de este jueves que México debe fortalecer su independencia energética, motivo que la llevó a plantear la posibilidad de que se implementen acciones para la explotación de gas no convencional; sin embargo, rechazó que esto se vaya a realizar mediante las técnicas del fracking tradicional. En su lugar, apostará al uso de nuevas tecnologías menos dañinas para el ambiente.
Hoy, durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria federal señaló que México depende en un 75 por ciento del gas natural que se importa de otras regiones, lo cual, en tiempos como el actual, donde conflictos bélicos influyen en el precio de dichos combustibles, representa un gran riesgo.
"México depende en su consumo de gas natural de 75 por ciento que viene de importación… Necesitamos gas natural para una parte de la generación eléctrica, pero también vamos a aumentar la energía solar, eólica, geotérmica e hidráulica", comentó Sheinbaum Pardo desde Palacio Nacional. A la vez, lanzó un cuestionamiento: "¿Qué hacemos con ese 75 por ciento de gas que ya importamos, frente a una situación como la que hemos vivido recientemente? México debe garantizar su soberanía y la soberanía, una parte fundamental es la soberanía energética".
La titular del Poder Ejecutivo adelantó que la próxima semana se presentará a un grupo de expertos que estará a cargo de analizar las opciones para la explotación de gas y así tomar la mejor decisión.
Por otro lado, negó de forma contundente que su posicionamiento sobre el tema haya sido influido por BlackRock, luego de que el martes sostuviera una reunión con Larry Fink, presidente y director ejecutivo del mayor fondo de inversión del mundo. "Leí: ‘Ay, es que se reunió con BlackRock y al otro día anunció el fracking’. ¿De verdad? Como si me hubiera puesto de acuerdo con BlackRock para el otro día", apuntó.
Sheinbaum descarta concesiones e iniciativa privada si se explota gas no convencional
Por otra parte, la Presidenta Sheinbaum descartó que, en caso de desarrollarse tecnología para explotar el gas no convencional, se contemple la participación privada mediante concesiones o contratos. Sin embargo, señaló que podría analizarse la inversión a través de esquemas mixtos, sin que hasta ahora exista un mecanismo definido.
Cuestionada en la "mañanera" sobre si ya se tiene idea de cómo se desarrollaría la explotación de este tipo de gas y si habría participación de empresas privadas, respondió que aún no se cuenta con un modelo establecido.
“No tenemos el mecanismo. La idea es que, en caso de encontrarse la tecnología que no tenga los impactos ambientales que tiene actualmente, podría abrirse, pero todavía no avanzamos en ello”, precisó la doctora.
A su vez, explicó que cualquier posible esquema tendría que diseñarse con características propias y bajo control del Estado. Subrayó que el marco legal vigente ya garantiza la soberanía sobre los recursos naturales, tras las reformas constitucionales y cambios en las leyes de hidrocarburos y de Petróleos Mexicanos (Pemex).
En ese sentido, la también científica indicó que, de existir algún tipo de participación privada, ésta tendría que definirse a través de la Secretaría de Energía (Sener) y Pemex, mediante mecanismos que beneficien al país. Apuntó que no se contemplan concesiones ni contratos privados, sino, en todo caso, esquemas distintos a los aplicados en administraciones pasadas.
“Las concesiones no. Ni los contratos privados ni las concesiones se están tomando en cuenta”, afirmó, al tiempo que marcó distancia con modelos como los contratos de servicios múltiples implementados en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, los cuales calificó como desventajosos.
La inquilina de Palacio Nacional insistió en que, antes de definir cualquier esquema, es necesario resolver los retos tecnológicos y ambientales asociados a la explotación de gas no convencional, particularmente el uso intensivo de agua y la contaminación por químicos utilizados en el proceso.
Asimismo, recordó que esta técnica implica la inyección de grandes cantidades de agua con sustancias químicas para fracturar la roca, lo que puede afectar acuíferos y generar impactos ambientales significativos.
Por ello, reiteró que, por ahora, no existe un mecanismo definido y que cualquier decisión dependerá, en primer lugar, de contar con tecnología que reduzca estos efectos.



