Ciudad de México, 5 de mayo (SinEmbargo).- La historia de la navegación ha estado relacionado con la propagación de enfermedades, actualmente cobra vigencia con el reciente brote de hantavirus que se reportó en un crucero de expediciones que está actualmente anclado frente a Cabo Verde. La embarcación que está integrada por casi 150 personas, ha registrado al menos la muerte de tres personas y varios casos de contagio.
El MV Hondius, operado por la compañía turística Oceanwide Expeditions, zarpó de Ushuaia, Argentina, el mes pasado para realizar un viaje en zonas remotas del océano Atlántico. La situación actual en los cruceros modernos subraya la importancia de la vigilancia epidemiológica constante para evitar que incidentes aislados se transformen en crisis sanitarias de escala internacional.
En años recientes, durante la pandemia de coronavirus, el crucero Diamond Princes se convirtió en el lugar con más casos de infección de Covid-19 fuera de China, esto obligó a las autoridades sanitarias a tomar medidas para contener el foco de infección y evitar la propagación de la enfermedad. A continuación, te compartimos los precedentes históricos y modernos de epidemias marítimas.
El Gran San Antonio y la peste en Marsella

El caso del Gran San Antonio en 1720 representa uno de los ejemplos más devastadores de cómo una embarcación puede potencia una catástrofe sanitaria. Este buque, que cargó mercancías en Siria, registró la muerte de un pasajero turco y siete marineros durante su travesía hacia Marsella.
De acuerdo con información del Museo de Historia de Marsella, las muertes no fueron reportadas a las autoridades por el valor de la mercancía que estaban transportada. La propiedad de la carga por parte de funcionaros locales, incluido el primer edil Jean-Baptiste Estelle, facilitó la manipulación de la cuarentena obligatoria para desembarcar los productos rápidamente.
La consecuencia de esta decisión fue la entrada de la peste a través de las pulgas que infestaban los fardos de tela. La reacción tardía de las autoridades llevó a la destrucción del navío mediante mediante fuego en septiembre de 1720, pero para entonces el brote era incontrolable.
El Ben Franklin y la fiebre amarilla
La embarcación del Ben Franklin introdujo la fiebre amarilla en Virginia en 1855. El capitán del buque que provenía de la isla de Saint Thomas ocultó deliberadamente a los tripulantes enfermos para pasar las inspecciones de salud pública en el río Elizabeth.
Según información del Museo Nacional de la Marina de los Estados Unidos, después de la desembarcación la población de Portsmouth y Norfol enfrentaba una emergencia sin precedentes, con síntomas de piel amarillenta y vómito de bilis negra, lo que llevó al colapso total del sistema médico civil.
El Diamond Princess y las evacuaciones durante el Covid

En la era moderna, la BBC documentó la crisis del Diamond Princess en 2020, el cual se convirtió en el principal foco de contagio de coronavirus fuera de China.
Con más de 3,000 personas a bordo, el barco fue retenido en Yokohama tras confirmarse los primeros casos, lo que generó una sensación de incertidumbre y terror entre los pasajeros.
El doctor Anthony Fauci señaló a la BBC que el crucero era probablemente el "lugar más peligroso" para enfermarse, con riesgos de contagio similares a los de la provincia de Wuhan.
La situación escaló hasta alcanzar más de 450 infectados, obligando a naciones como Estados Unidos, Canadá e Italia a realizar evacuaciones aéreas de emergencia para trasladar a sus ciudadanos a bases militares y centros de aislamiento.
Carnival Triumph: El fiasco total del "crucero de la caca"

Un caso mediático que ha recuperado relevancia gracias a la docuserie "Fiasco total" de Netflix es el del Carnival Triumph en 2013. Lo que comenzó como una travesía de lujo para 4,000 pasajeros desde Galveston, Texas, se convirtió en una prisión insalubre tras un incendio en la sala de máquinas el 10 de febrero. El fuego provocó una falla eléctrica total, dejando al barco a la deriva y, lo más grave, inhabilitando el sistema de tratamiento de desechos y los inodoros.
Los testimonios recogidos en la producción de Netflix describen condiciones infrahumanas: los pasajeros debían orinar en bolsas para residuos biológicos mientras los excrementos se desbordaban por los pasillos. El hedor y el calor obligaron a la multitud a refugiarse en la cubierta con refugios improvisados hasta que el barco fue remolcado a Alabama el 14 de febrero.



