El gobernador de Alabama, Robert Bentley, promulgó hoy la ley más dura contra indocumentados de todas las que se han autorizado en Estados Unidos durante los últimos meses pues, entre otras disposiciones, permite a la policía detener a cualquier sospechoso de ser inmigrante ilegal.

Este nuevo revés para los migrantes se da justo en un día en que México da un paso adelante en la defensa de los derechos humanos dentro del país, luego de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa promulgó la reforma constitucional en esta materia, lo que constituye, dijo, “la mayor ampliación de los derechos de los mexicanos que se haya visto en décadas”.

Sin embargo, fuera de las fronteras mexicanas, la Ley HB 56 (Beason-Hammon Alabama Taxpayer and Citizen Protection Act), que entrará en vigor en su mayor parte el próximo 1 de septiembre próximo, es un duro golpe para los connacionales en EU y, como planteó la Secretaría de Relaciones Exteriores en un comunicado, es lamentable porque “afecta potencialmente los derechos humanos y civiles de los mexicanos que habitan o visitan esa entidad”.

Quienes votaron por la ley no consideraron “las numerosas contribuciones de la comunidad inmigrante a la economía” local, añadió la cancillería, y adelantó que realizará un análisis sobre posibles apoyos legales a los mexicanos que pudieran verse afectados.

Grupos activistas como la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles y el organismo Southern Poverty Law Center coincidieron en que la nueva ley es la más dura de su tipo en todo el país, pero advirtieron que acudirán a la justicia para que sea anulada.

La directora del departamento legal del Southern Poverty Law Center, Mary Bauer, expuso que iniciarán una demanda antes de que la ley entre en vigencia el primero de septiembre: “Es claramente anticonstitucional. Es rastrera, racista y creo que una corte la invalidará”, opinó.

La HB 56 permite a la policía detener a cualquier sospechoso de ser un indocumentado si es interrogado por cualquier otro motivo. Además, exige a las escuelas públicas determinar la situación migratoria de los alumnos y considera un delito transportar a sabiendas a un indocumentado. Las empresas de Alabama también deben aclarar si cualquier empleado nuevo reside legalmente en EU.

Al respecto, el gobernador republicano Bentley recordó que su campaña electoral se basó en la creación de un proyecto de ley contra la inmigración ilegal lo más duro posible, y pronosticó que la nueva ley pasará la prueba de su constitucionalidad ante los tribunales.

Además, el patrocinador de esa ley en la Cámara de Representantes, el republicano Micky Hammon, explicó que la ley fue redactada de tal forma que si alguna de sus partes es considerada anticonstitucional o que viola la ley federal, el resto permanecerá.

La legislación de Alabama es parecida a la Ley SB1070 aprobada en Arizona, donde un juez federal suspendió el año pasado algunas de sus cláusulas tras una demanda del Departamento de Justicia. Un juez federal de apelaciones refrendó el fallo y la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, prometió apelar ante la Corte Suprema.

Además, Georgia aprobó este año una ley para combatir la inmigración ilegal, y los activistas de los derechos civiles iniciaron una demanda, que aún está en proceso, para intentar derogarla.

 

Mejora la calidad educativa de inmigrantes

En este contexto, The Washington Post publicó un estudio donde se reconoce que los inmigrantes altamente calificados en EU, sean temporales o permanentes, superan ya a los menos calificados, lo que marca un cambio dramático en la composición de la fuerza laboral nacida en el extranjero. Esto, a juicio de expertos consultados por el diario, tendría profundas implicaciones políticas y económicas en el debate nacional sobre la inmigración.

Este cambio, que fue registrado sobre la base del censo, se resume en un informe publicado el jueves pasado por la Brookings Institution, que encontró que 30% de los inmigrantes del país en edad de trabajar, independientemente de su situación jurídica, tiene al menos una licenciatura, mientras que 28% carecen de un diploma de secundaria.

La evolución, según la nota firmada por Tara Bahrampour, se produjo en las últimas tres décadas, un periodo donde se ha visto un aumento dramático en la población nacida fuera de EU. Sin embargo, desde 2007 el porcentaje de trabajadores altamente calificados superó al aquellos menos calificados.

La tendencia, añade, refleja un cambio fundamental en la estructura y las exigencias de la economía estadunidense, que en las últimas décadas se transformó de una impulsada por la fabricación a otra que empuja la información y la tecnología. El informe también ofrece una nueva perspectiva en el discurso nacional de inmigración, que tiende a fijar la vista en personas poco calificadas y, a casi siempre ilegales, los trabajadores.

“A menudo el debate sobre la inmigración está impulsada por las imágenes en la televisión de personas saltando por encima de las cercas”, dijo Benjamin Johnson, director ejecutivo del Consejo de Inmigración de Estados Unidos, una organización de defensa de los inmigrantes. “El debate se ha atascado en la idea de que todos los trabajadores son ilegales y los menos capacitados”.

Steven Camarota, director de Investigación en el Centro de Estudios de Inmigración, una organización que aboga por las restricciones de inmigración más estrictas, dijo que el informe plantea otras preocupaciones.

“Parece que, con base en éste y otros estudios, tenemos un exceso de oferta de trabajadores altamente calificados que viene al país”, y agregó que los resultados del estudio no son sorprendentes. “Los nuevos graduados universitarios la están pasando muy mal en el mercado laboral, y lo que el informe nos está diciendo es que estamos trayendo un gran número de trabajadores para competir con ellos”.

El estudio se basó en datos de la American Community Survey 2009, administrado por la Oficina del Censo, así como en datos de la Encuesta Actual de Población, con referencia de 1980.

Como el número de inmigrantes en edad de trabajar en Estados Unidos ha aumentado de 14.6 millones en 1994 a 29.7 millones en 2010, el número de inmigrantes altamente calificados y peor calificados ha aumentado. Sin embargo, el sector de los altamente calificados creció con mayor rapidez. Entre las causas está el aumento reciente del número de estudiantes internacionales y de visas temporales H-1B, para lo que suele ser un título universitario requerido.

Además, planteó The Washington Post, el informe encontró que las habilidades de los inmigrantes varían según su ubicación geográfica. Las ciudades costeras, por ejemplo, son “puerta de entrada” a las áreas metropolitanas y atraen más inmigrantes altamente cualificados, mientras que las que están cerca de la frontera México-Estados Unidos captan mayormente inmigrantes de baja calificación.