La inyección de capital por 73 mil 500 millones de pesos a Pemex es insuficiente para sacarla de su problema financiero, coincidieron especialistas en el sector energético. Además, destacaron, no hay un plan para atacar sus grandes males: la corrupción, las malas gestiones y la enorme plantilla laboral, protegida en su mayoría por un sindicato cuestionado y que lidera el priista Carlos Romero Deschamps, considerado por diversos medios y organizaciones civiles como uno de los políticos más corruptos de México.

Foto: Pemex

En septiembre pasado, el sindicato petrolero, que lidera el priita Carlos Romero Deschamps, renovó y mejoróa las condiciones del Contrato Colectivo de Trabajo con Pemex, entonces presidida por Emilio Lozoya. Foto: Pemex

Ciudad de México, 14 de abril (SinEmbargo).– El anuncio del rescate temporal de Petróleos Mexicanos (Pemex) por parte del Gobierno federal, con una inversión de 73 mil 500 millones de pesos, fue considerado por analistas como una inyección que sólo reducirá la fiebre del enfermo pero, de ningún modo, acabará con la grave infección que se ha propagado en todo el corporativo, y que es generada principalmente por la corrupción y las malas gestiones.

La capitalización por 73 mil 500 millones de pesos a Petróleos Mexicanos permitirá a la empresa resolver su problema de liquidez de corto plazo y pagar parte de la deuda por 147 mil millones de pesos a sus proveedores, dijo el especialista en sector energético Arturo Carranza . Sin embargo, destacó, la petrolera tiene problemas más importantes que incluso la falta de dinero.

La firma, añadió, necesita revisar su gestión y transparentar sus cuentas. También restituir sus reservas petroleras y revertir la caída en su producción, y para eso necesita “asociarse con particulares en el desarrollo de proyectos de exploración”.

En el primer bimestre de 2016, Pemex produjo 2 mil 267 millones de barriles diarios frente a los 2 mil 302 miles de barriles diarios que produjo en el mismo periodo del año pasado.

Asimismo, como parte de la reducción de su pasivo circulante solicitada por el Gobierno federal, la compañía deberá buscar acuerdos con su plantilla laboral para dar pensiones y jubilaciones acordes con la realidad que vive. Esa adaptación, expuso Carranza, le permitirá no absorber todo el costo de este tipo de cuentas.

Para el experto de la firma Solana Consultores, el anuncio más importante de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no fue el apoyo, sino la disminución en la carga fiscal en aproximadamente 50 mil millones de pesos.

“Es muy importante para aligerar de forma considerable la carga fiscal de Pemex y en la manera en que se vaya implementando, va a tener una posición financiera mucho más holgada para poder centrarse en otros retos”, destacó.

La modificación al régimen fiscal de Pemex, de acuerdo con Hacienda, permite que la llamada Empresa Productiva del Estado pueda realizar mayores deducciones de costos en los casos de asignaciones para la exploración y extracción de hidrocarburos en áreas terrestres o en aguas someras.

Específicamente se establece que los límites de deducciones aplicables para determinar el derecho por la utilidad compartida para aguas someras y para campos terrestres serán de cuando menos 6.10 y 8.30 dólares por barril de petróleo crudo equivalente, respectivamente.

En caso de que el límite de deducciones establecido en la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos sea mayor a los valores mencionados, Pemex podrá optar por aplicar este límite.

“Hay retos que Pemex tiene que resolver y no solamente se puede solucionar con dinero fresco del Gobierno federal”, insistió Carranza. “Esperamos que la empresa anuncie ahorros y programas importantes para ampliar la transparencia”.

El asunto más importante, destacó Carranza, es qué va a dar Pemex a cambio del apoyo otorgado por la administración federal.

En el tema de la enorme plantilla laboral, hecho que las calificadoras crediticias han destacado como uno de los problemas de la crisis financiera en Petróleos Mexicanos, el consultor afirmó que la nueva administración de la empresa la ha defendido y hasta el momento no ha puesto como una de sus prioridades la reducción de sus trabajadores, pero tampoco ha hablado de cómo resolverá el tema de la opacidad respecto a su sindicato.

De acuerdo con el último reporte, la ahora Empresa Productiva del Estado tiene 153 mil 85 empleados.

Además, un informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), publicado en julio de 2015, destacó que Pemex registra un problema estructural en su esquema de pensiones y jubilaciones que ha provocado que el pasivo laboral crezca a un billón 474 millones 008 mil 528 pesos debido al aumento de los beneficios pensionarios.

En este contexto, Adrián Duhalt Gómez, investigador de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), coincidió en que este paquete de ayuda es una oportunidad para que el Gobierno federal exija medidas en su interior y mejore sus finanzas. Una de estas acciones, expuso a este medio, determinar qué activos son susceptibles de recibir inversión privada.

Los remanentes de Banxico, por ejemplo, “le dan un respiro a las finanzas públicas y le dan más margen de maniobra al gobierno para armar un paquete de ayuda a Pemex”.

Para el especialista Arturo Carranza la ayuda del Gobierno federal es insuficiente porque el meollo de los problemas de Pemex están en ámbito bien reconocidos.

“Hay preocupaciones que tienen que ver con temas de una plantilla laboral muy grande, con temas de corrupción y con problemas operativos por los que está atravesando la empresa. Toda esta compleja situación se tiene que resolver con un programa detallado”, planteó.

El académico Duhatl Gómez añadió que a pesar de que hay muchos trabajadores en Pemex, por lo que la Empresa Productiva del Estado debe reducir su plantilla laboral, también se debe tomar en cuenta que esos empleados aportan ingresos al gobierno.

Respecto a la corrupción, Duhatl expuso que “el sindicato tiene una relación muy particular con Pemex […] La corrupción es un problema, aunque yo no tengo evidencia. Por lo que se lee en la prensa, hay contratos inflados y eso perjudica a la empresa”.

INEFICACIA LABORAL

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Sobre el tema de la crisis en la petrolera, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) planteó que Pemex no sólo tiene dificultades temporales de liquidez de corto plazo, sino un deterioro y desajustes estructurales que comprometen su viabilidad y supervivencia, resultado de “décadas y décadas de una falta de visión, una carente gestión, negligencia, abusos y en muchos casos corrupción”.

El organismo cúpula empresarial también cuestionó la eficacia de su plantilla.

“Con más de 144 mil empleados, su productividad laboral [de Pemex] es la más baja entre las compañías petroleras en el mundo: menos de 17 barriles por trabajador contra más de 37 de una empresa privada como Shell o 43 de una empresa pública como Statoil, de Noruega”.

Además destacó el controvertido papel del sindicato petrolero y su opacidad en los millones y millones de pesos que históricamente se le han destinado del presupuesto de Pemex.

A principios de este año el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) instruyó dos veces a Petróleos Mexicanos dar a conocer de forma clara y precisa información respecto a sus trabajadores, incluyendo sus líderes sindicales.

En septiembre pasado, Pemex y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), dirigido por el Senador priista Carlos Romero Deschamps, firmaron el Contrato Colectivo de Trabajo tras una serie de negociaciones que Pemex se comprometió a aclarar, cosa que aún no ha hecho.

De acuerdo con el Presupuesto de 2016 del Gobierno federal, cada uno de los 103 directivos y subdirectores que gestionan los designios de Pemex se llevarán entre 2.7 y 3.2 millones de pesos brutos en el ejercicio de este año.

En cuanto a la remuneración de la cúpula sindical se incluye, además del sueldo, medidas de protección al salario, una aportación a fondos y seguros de ahorro para el retiro y extras como el pago del celular, el coche y otro tipo de remuneraciones y extras por los acuerdos en los contratos colectivos.

Ante la inestabilidad de los mercados y los precios del petróleo, el CCE exigió que la Reforma Energética vaya más allá del oro negro, y ataque los problemas reales de la empresa, centrados en la corrupción y la opacidad.

“No hicimos este cambio histórico [la apertura de áreas de hidrocarburos a empresas privadas] para regresar a los tiempos de la dependencia de este recurso [el petróleo] y las malas gestiones de dirección”, planteó.

EL RESCATE TEMPORAL

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Ayer, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en nombre de la administración federal, anunció que inyectará los 73 mil 500 millones de pesos, con dinero de ajustes en el gasto público 2016 y los remanentes del Banco de México (Banxico).

La SHCP precisó que el próximo 15 de abril se realizará una aportación patrimonial a Pemex por 26 mil 500 millones de pesos “utilizando el espacio presupuestal del Gobierno federal generado por el ajuste preventivo del 17 de febrero de 2016” por 132 mil 300 millones de pesos, que se suma el ajuste adicional por 175 mil 100 millones de pesos para 2017.

Además se otorgará una facilidad a Pemex por 47 mil millones de pesos para el pago de pensiones y jubilaciones durante 2016, mediante el intercambio por títulos del gobierno federal, de parte del pagaré provisional por 50 mil millones de pesos que el año pasado le otorgó a Pemex.

También se estima que el efecto conjunto del remanente de operación del Banco de México por 239 mil millones de pesos y las medidas de apoyo a Pemex, mejorarán los RFSP y el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) en 2016.

Hacienda destacó que para recibir este apoyo, Pemex deberá comprometerse a reducir su pasivo circulante en el monto que recibirá y que el pasivo circulante remanente se genere de obligaciones adquiridas en 2016. Asimismo, deberá implementar mecanismos para registrar y gestionar adecuadamente el pasivo.