Los autores de este estudio subrayan que el origen del problema al que se enfrentan los organismos de financiación de la sanidad es que el gasto farmacéutico se concentra cada vez más en productos con un precio muy elevado por lo que reequilibrar los precios puede facilitar una mayor transparencia.

Foto: oecd.org

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París, 16 enero (EFE).- La OCDE considera que hay que reequilibrar la negociación sobre el precio de los medicamentos con la industria farmacéutica, teniendo en cuenta la escalada del costo de muchos nuevos productos y de las innovaciones, en ocasiones sin que haya una justificación suficiente en términos del beneficio que aportan.

En un informe publicado hoy, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cree que ese “reequilibrio” lo podría facilitar “una mayor transparencia” y el reforzamiento de la cooperación entre los organismos que acaban pagando la factura, como la Seguridad Social, las mutuas o los seguros.

Pone como ejemplos iniciativas internacionales emprendidas en Europa o en Latinoamérica para realizar compras en grupo, pero también los acuerdos de tarifas en el Reino Unido o en Italia para vincular el precio final de un medicamento con los resultados que reporta de forma efectiva.

Eso requiere, entre otras cosas, que los costos de gestión administrativa estén bajo control, pero también que se compartan los datos clínicos con la comunidad científica.

Los autores del estudio subrayan que el origen del problema al que se enfrentan los organismos de financiación de la sanidad es que el gasto farmacéutico se concentra cada vez más en productos con un precio muy elevado, sin que se observe de entrada un incremento del mismo orden en los beneficios para la salud.

Para ilustrarlo, explican que el precio de lanzamiento en Estados Unidos de los nuevos medicamentos contra el cáncer, en términos de año de vida ganado para el paciente, se ha cuadruplicado en menos de 20 años (en moneda constante) y supera los 200.000 dólares.

El informe se presenta en vísperas de una conferencia de ministros de Sanidad de la OCDE -a la que asisten igualmente responsables de otros de países que no son miembros, como Argentina, Colombia, Costa Rica y Perú-, precedida hoy por un foro “sobre el futuro de la sanidad” abierto por el secretario general, el mexicano Ángel Gurría.

La organización -donde la sanidad representa de media un 8,9 % del producto interior bruto (PIB) de sus Estados- advierte de que el creciente costo de esos medicamentos especializados va a pesar cada vez más en el gasto sanitario, dado el desarrollo de la medicina de precisión.

Y en paralelo -señala-, hay nuevos tratamientos para la hepatitis que “son muy eficaces y con una buena relación calidad-precio a largo plazo” que se dirigen a un amplio número de pacientes, pero para muchos de ellos son “inabordables” por lo que gravan los presupuestos de los organismos sanitarios.

La OCDE pide atención igualmente a muchas tecnologías biomédicas que se adoptan sin pruebas suficientes sobre su seguridad y su eficacia.

Las insuficiencias sobre su evaluación en condiciones reales “comprometen la seguridad, son fuente de despilfarros” y no pueden continuar, añade.

Los autores del estudio creen que hay que sacar más partido del potencial que ofrecen los datos sanitarios sobre los enfermos en términos de investigación o de vigilancia de las enfermedades, con garantías sobre su uso para no violar la privacidad.