12 de diciembre de 2011. Normalistas son atacados por policías de Ángel Aguirre. Traían armas alemanas ilegales. Foto: Cuartoscuro

12 de diciembre de 2011. Normalistas son atacados por policías de Ángel Aguirre. Traían armas alemanas ilegales. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 18 de enero (SinEmbargo/dpa).– El Secretario de Relaciones Exteriores de México, José Antonio Meade, afirmó que no tiene “ninguna información” de que se hayan incautado fusiles alemanes en vinculación con la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Guerrero, un tema que ha generado polémica en Alemania.

Documentos oficiales –desde peritajes de la Procuraduría General de la República hasta los de la Comisión Nacional de Derechos Humanos–, sin embargo, afirman lo contrario. No sólo hubo armas alemanas la noche de los hechos en Iguala, sino también en el ataque a normalistas en 2011 en la Autopista del Sol.

“Yo no tengo ningún elemento que me permita confirmar que así haya sido”, dijo Meade en una entrevista con la agencia dpa en la Ciudad de México, en vísperas de visitar el martes Alemania para reuniones con su par Frank-Walter Steinmeier, parlamentarios, académicos y empresarios.

En diciembre el diario alemán Tageszeitung publicó que autoridades mexicanas confiscaron 228 armas en el marco de las investigaciones por la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero, y que 36 eran fusiles G36 de la marca Heckler & Koch, aunque dijo que no se sabía si habían sido usados.

El fabricante alemán es investigado desde 2010 por la fiscalía de Stuttgart por presunto envío ilegal de armas a estados mexicanos con conflictos violentos, entre ellos Guerrero, donde desaparecieron los estudiantes el 26 de septiembre después de ser detenidos por policías municipales.

El diario tuvo acceso al expediente del caso Iguala iniciado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Allí se especifica que había además fusiles de asalto italianos Beretta tipo SCP (sic) 70/90 y fusiles AR-15 producidos por la empresa estadounidense Colt.

Se desconoce cómo llegaron esas armas a una fuerza policial oficial, cuando su exportación está estrictamente prohibida en Alemania.

Además, estas mismas armas fueron usadas en un anterior ataque a los normalistas. Y en esa ocasión, no estaban en manos de agentes locales, sino estatales.

Un reportaje publicado en SinEmbargo, realizado por Martha Duran, periodista de Radio Nederland, puso en evidencia apenas el 18 de febrero pasado que el 12 de diciembre de 2011, cuando estudiantes bloquearon la autopista a Acapulco en demanda de mejores instalaciones y mayor presupuesto para  de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, aparecieron armas alemanas.

“La policía del estado abrió fuego contra los estudiantes durante el desalojo. Dos jóvenes murieron: Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. En las fotos aparecen policías portando rifles de asalto alemanes G36, de la fábrica Heckler & Koch. En Chihuahua, al norte de México, la televisión alemana acompañó a la policía estatal en un recorrido. En las imágenes se ve en primer cuadro que los uniformados portan un rifle G36. Y en Oaxaca, los G36 fueron usados en los desalojo de maestros durante las protestas de la APPO”, evidenció el reportaje.

Las leyes alemanas prohíben la exportación de armas a países con conflictos bélicos o donde se violen los derechos humanos. Sobre todo los rifles de asalto. Sin embargo, es precisamente ahí donde la industria armamentista germana hace “su agosto”.

Alemania legalmente le vende armas a México, sin embargo hay una muy clara y expresa prohibición de que los rifles de asalto sean usados en Guerrero, Chiapas, Chihuahua y Jalisco.

El veto que rige en esas regiones es ilógico porque las mismas condiciones de violencia se dan en todo el país. Además, con la corrupción y la simbiosis existente entre el crimen organizado y los funcionarios públicos, las armas cambian de manos y de regiones con gran facilidad y rapidez.

Vemos cotidianamente en las redes sociales y en las portadas de discos de narcocorridos, que los traficantes, los narcos, los sicarios, se fotografían con esas armas.

Aunque el gobierno alemán había dado a Heckler & Koch permisos de exportación, pero con la condición de que no enviara armas a esos estados.

La procuraduría general de México no ha dado detalles sobre el origen de las armas y Meade indicó que “no hubo ninguna información que permita suponer que este es el caso”.

El ministro mexicano defendió el diálogo en materia de seguridad que existe con Alemania, incluida la negociación de un acuerdo de cooperación que ha sido objetado por la oposición alemana de La Izquierda y los Verdes, a la luz del caso Iguala.

“Es una negociación que está apenas en etapa temprana y que habrá que ver que se le pueda dar contenido que sea de valor para Alemania y de valor para México”, dijo Meade.

A los críticos del acuerdo les señaló que siempre “es mejor hablar con los países que de los países”, y afirmó que, si bien “persisten retos enormes” en México, ha habido “avances importantes”.

Sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha dado detalles sobre el origen de las armas y José Antonio Meade indicó que “no hubo ninguna información que permita suponer que este es el caso”.

Incluso, el partido alemán de Los Verdes, en la oposición, presentó en el mes de diciembre una iniciativa en el Parlamento germano para instar al gobierno de Berlín a apoyar con medios y expertos a las organizaciones que investigan la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala.

En su propuesta, Los Verdes pidieron también al Ejecutivo que lidera Angela Merkel que señale ante la UE y ante la ONU “la responsabilidad del gobierno mexicano en las violaciones de derechos humanos” y que prohíba la venta de armas a México.

El Ejecutivo, a su juicio, debería también frenar las negociaciones en marcha para la firma de un acuerdo bilateral en materia de seguridad con México, una petición que también ha realizado Amnistía Internacional.

Tanto en el ámbito bilateral como en el internacional, continúan Los Verdes, Alemania tiene que subrayar la obligación de México de consolidar un Estado de derecho, reformar su sistema judicial y policial y luchar contra la impunidad y la corrupción.

“Iguala no es un caso único”, recalcaron los Verdes.

Sobre estas críticas, el Secretario de Relaciones Exteriores defendió el diálogo en materia de seguridad que existe con Alemania, incluida la negociación de un acuerdo de cooperación que ha sido objetado por la oposición alemana de La Izquierda y los Verdes, a la luz del caso Iguala.

“Es una negociación que está apenas en etapa temprana y que habrá que ver que se le pueda dar contenido que sea de valor para Alemania y de valor para México”, dijo Meade.

A los críticos del acuerdo les señaló que siempre “es mejor hablar con los países que de los países”, y afirmó que, si bien “persisten retos enormes” en México, ha habido “avances importantes”.

BENDITOS SEAN LOS ARREPENTIDOS

En la fábrica Heckler & Koch, todo funcionaba con normalidad hasta que uno de sus empleados tuvo una crisis de conciencia: ya no aguantó que las armas que él ayuda a construir cosecharan muerte y dolor.

Los rifles de asalto y las pistolas son vendidos sin ningún recato tanto a dictadores, como a guerrillas. Los G36 estuvieron tanto en manos de las tropas leales a Kadafi como en las de los rebeldes.

La gota que colmó el vaso para el ingeniero arrepentido fue México. Las armas alemanas están en manos de policías, ladrones, narcos, soldados, bandas criminales y verdaderos ejércitos al servicio del crimen organizado.

El empleado arrepentido vive en la clandestinidad y tiene contacto con la prensa sólo a través de su abogado.

La prensa alemana, en especial las cadenas de televisión, destaparon el escándalo de las armas de asalto en las provincias donde está prohibido su uso en México.

Inmediatamente Heckler & Koch declaró que no tenía conocimiento de la llegada de los G36 a las zonas vetadas.

El empleado arrepentido y otras personas hicieron llegar a la prensa y al experto en armas Jürgen Grässlin, fotos, videos y testimonios oculares del entrenamiento que los enviados de Heckler & Koch le dieron a las “fuerzas del orden” de las zonas prohibidas.

A los policías, H&K les regaló lentes oscuros y gorras rojas con el emblema de la fábrica de armas más grande de Europa.

Por si fuera poco, también llegó a manos de la prensa un diploma emitido por el gobierno de Jalisco, de la Secretaría de Seguridad Pública, donde otorga un reconocimiento a Heckler & Koch por la demostración del fusil G36 en sus instalaciones. La constancia está firmada por Carolina Valdez Rizo, directora de la Academia de policía.

En Jalisco la capacitación fue el 24,25 y 26 de diciembre de 2008. Ya desde 2006, Heckler & Koch le dio entrenamiento a la policía de Guerrero, en Chilpancingo, la capital y parece que los capacitadores desconocían el veto para Guerrero.

Sin embargo, ese año, la fábrica recibió pedidos de de rifles y pistolas precisamente de Jalisco, Chiapas (tierra de paramilitares), Guerrero y Chihuahua.

Al tiempo, que aumentaban los pedidos de armas, se quintuplicaron las denuncias de violaciones de los derechos humanos por parte del Ejército mexicano.

Los entrenamientos de H&K empezaron en el 2006 con el gobierno del panista Felipe Calderón Hinojosa y al término de éste, ya habían más de cien mil muertos por la violencia desatada en la fallida lucha contra las drogas que emprendió el entonces Presidente.