[NdeR: El fact checking o verificación de hechos ha sido retomado masivamente en el mundo. Sobre todo en la prensa de Estados Unidos, donde tienen un Presidente que acostumbra hablar –diríamos los mexicanos– sin los pelos de la burra en la mano. O con mentiras. La Unidad de Datos de SinEmbargo lanza este ejercicio, llamado simplemente “Dichos y Hechos”, para revisar frases, afirmaciones o documentos de figuras públicas para saber si están sustentados.]

EL DICHO: “Realmente hay un problema en las policías [en Sinaloa], es claro. Hay corrupción, sin duda hay complicidades. Eso es una realidad […]. [Además del narcotráfico] lo que más lastima a la gente, pues obviamente, mucho es la delincuencia común” (Quirino Ordaz Coppel, Gobernador de Sinaloa, en entrevista con Gustavo Castillo García de La Jornada, el 18 de mayo de 2017).

EL HECHO: A más de cuatro meses de iniciada su administración, Quirino Ordaz Coppel se haya en la misma crisis que su estado (Sinaloa). Según la organización México Opina, hasta marzo de este año, el Gobernador sólo contaba con una aprobación de 30.4 por ciento -uno de los peores evaluados a nivel federal-. Nada raro resulta: no a podido detener el ascenso de la criminalidad. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) refieren que, entre enero y marzo de 2017, fueron registrados 344 homicidios dolosos, 40 por ciento más que en ese mismo periodo, un año antes, cuando se documentaron 246 casos. Dos situaciones, sobre todo, han opacado su imagen: primero, la fuga de cuatro reos de alta peligrosidad -todos ligados al Cártel de Sinaloa- del penal de Culiacán, ocurrida el 16 de marzo de este año, entre los que se encontraban Juan José Esparragoza Monzón, hijo de Juan Esparragoza Moreno -mejor conocido como “El Azul”, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa y socio de “El Chapo” Guzmán-, señalado por el Gobierno federal como el operador financiero del Cártel; y Alfonso Limón Sánchez, alias “El Limón”, considerado como un sujeto sanguinario, clave para el grupo delictivo y cercano a Ismael “El Mayo” Zambada (líder del Cártel). Segundo, el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas, ocurrido el lunes pasado.

#DichosyHechos no vaticina que la inseguridad en Sinaloa vaya a mejorar pronto, no sólo por las cifras en materia de inseguridad, sino también por el mal estado en que se hayan las fuerzas policiacas de la entidad. En efecto, como dice Ordaz Coppel, “realmente hay un problema en las policías” de Sinaloa. Así lo demuestran los datos.

· La calidad de los policías sinaloenses: El último reporte del SESNSP sobre la evaluación de control de confianza de las policías a nivel federal, indica que la policía peor calificada en México es la de Sinaloa, ya que la mitad de su personal no aprobó los exámenes de confianza. De los 8 mil 149 efectivos evaluados en la entidad, 48 por ciento resultó no ser apto para el cargo. De manera específica, el informe señala que el 55 por ciento de la Policía Ministerial de Sinaloa, que depende de la Fiscalía local, reprobó las pruebas -que incluyen una evaluación socioeconómica, psicológica, médica, toxicológica y de polígrafo-. Su actual director, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, ocupa el cargo desde 2011. En 2012 no aprobó la evaluación de control de confianza, y a pesar de que por Ley debió de ser separado de su puesto, aún permanece. “Chuy Toño”, como lo llaman, ha sido señalado por ejercer la tortura y por tener vínculos con el Cártel de Sinaloa -en 2010, la Procuraduría General de la República lo investigó por estar en presunto servicio del crimen organizado-.

· Las condiciones de los policías en Sinaloa: Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, Sinaloa es un contraste en lo que refiere a las prestaciones de las que gozan los elementos policiacos de la entidad. Por un lado, sus policías estatales son los mejor pagados a nivel federal, pues perciben 14 mil 501 pesos mensuales de salario, casi tres veces lo que ganan los policías con menores ingresos de México (Chiapas: 5 mil 351 pesos por mes). En cambio, los policías municipales de Sinaloa son de los peores pagados en el país (7 mil 646), sólo superando a los de Chiapas (7 mil 398), Yucatán (7 mil 082) y Nayarit (6 mil 932 pesos mensuales). Al respecto, Quirino Ordaz Coppel ha dicho que los “muy raquíticos” salarios a nivel municipal y las “muy bajas” prestaciones sociales, son un problema para garantizar la seguridad y “garantizarle al policía la tranquilidad de su familia”. En Sinaloa, si un policía estatal muere en el cumplimiento de su deber, su familia recibiría 217 mil 510 pesos como parte de su seguro de vida. No se menciona el dato para los municipales. Asimismo, el Sistema refiere que a nivel nacional, la educación de los policías es precaria: la mayor parte, el 52 por ciento, tiene estudios de secundaria; un 31 por ciento llegó al bachillerato; sólo un 7 por ciento cuenta con estudios de licenciatura; 8 por ciento no pasó de la primaria; y 2 por ciento carece de toda escolaridad.

· La incesante violencia: Del 1 de enero -cuando Quirino asumió la gubernatura de Sinaloa- al cierre de marzo de este año -la información más reciente-, los homicidios dolosos aumentaron en 21 por ciento (pasaron de 106 a 128); los robos en 11 por ciento (de 730 a 809); los fraudes y las extorsiones en un 1 por ciento (de 39 a 40). Y hasta ahora, sólo hay registro de dos secuestros en el estado (ambos registrados en marzo). Estas cifras, comparadas con las del sexenio de Mario López Valdez (2011-2016), arrojan que aunque en los primeros tres meses de administración de Valdez la incidencia delictiva era mayor que la de ahora, el aumento de crímenes en ese periodo de tiempo fue menor que los que presenta Quirino en la actualidad. Entre enero y marzo de 2011, los homicidios dolosos aumentaron 0.2 por ciento (pasaron de 1 mil 646 a 1 mil 649); los robos en 0.6 por ciento (de 1 mil 649 a 1 mil 659); los fraudes y las extorsiones en un 11.5 por ciento (de 78 a 87). Los secuestros habrían decrecido en 25 por ciento (de 4 a 3).

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¿Verdad o mentira? VERDAD. No es posible combatir de manera adecuada al crimen organizado, la corrupción y las complicidades de las autoridades, si de inicio, los cuerpos encargados de mantener el orden público no son confiables y no tienen recursos suficientes para desempeñarse de acuerdo y como lo amerita la situación -de ahí, en parte, que los militares deban cubrir los huecos-. Así, Sinaloa seguirá siendo “un estado que padece y vive históricamente un problema de seguridad”, como dijo Quirino ayer.