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Otro fenómeno desatado por la guerra contra el narcotráfico en México es la aparición de las “hitwomen”, mujeres adolescentes –de entre 14 y 21 años de edad– reclutadas y entrenadas para usar armas de asalto por el cártel de los Zetas, hasta convertirlas en asesinas a sueldo.

La agencia Reuters publicó una investigación del corresponsal Dave Graham, en la que establece que el número de mujeres asesinas que son parte de esta mafia está creciendo, particularmente en los estados de Tamaulipas y Jalisco.

El reportaje relata la experiencia de varias de estas mujeres, a las que llaman también “desechables, y que afirman haber recibido hasta 12 mil pesos por ejecución.

También refiere que el aumento del desempleo y la falta de oportunidades de desarrollo, lanzan a estas jóvenes a los brazos de los cárteles del crimen organizado.

Según el director del Centro Binacional de Derechos Humanos en Tijuana, Víctor Clark Alfaro, “el crimen organizado se ha convertido en un proveedor de trabajo para un sector de la población que no tiene otras opciones. Desde el 2000, la edad en que la gente empieza a andar en el crimen organizado ha caído, y en los últimos años, la edad se ha reducido a 17 y 18 años”.

Graham comenta que las cifras detalladas sobre el papel de los menores en los carteles son escasos pero, según sus fuentes, el número de acusados ​​de implicación en el crimen organizado aumentó a 214 el año pasado de sólo ocho en 2007.

Aunque las autoridades han arrestado a un número de sicarios adolescentes en los últimos años, es muy raro que las mujeres trabajen como asesinas para las bandas de narcotraficantes, añadió Clark-Alfaro.

“Esto puede ser aislado o puede significar un nuevo patrón que está surgiendo en el mundo del crimen organizado en México”, dijo el analista.