Los grupos de pedofilia y pederastia, que se mueven libremente en la red, incrementaron sus actividades en esta pandemia. De acuerdo con el Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), entre los meses de enero y septiembre de 2020 se registraron 30 mil 236 informes sobre solicitudes sexuales de niños por Internet. La cifra representa un aumento de 98.66 por ciento en comparación con el mismo período de 2019. La organización se dio cuenta de que los depredadores discutían abiertamente cómo la pandemia representaba una oportunidad para atraer a los niños sin supervisión.

Ciudad de México, 1 de febrero (SinEmbargo).– “Bienvenidos todos al paraíso de todo lo permitido, gócenlo”, se lee en la descripción de un grupo de Facebook. Las reglas para pertenecer son claras y específicas: “seguir al administrador para contenido exclusivo”, “subir archivo a Mega o cualquier otro medio”, “agregar a 10 amigos y aportar contenido”, añade la descripción en la que al finalizar le dice a cada miembro: “¡¡Disfruten!!”.

Al grupo llamado “Código Postal MUNDIAL” lo acompaña una ilustración conocida en la internet por incluir los símbolos que el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, más conocido como FBI, ha identificado se usan dentro los grupos de pedofilia y pederastas para intercambiar material con contenido de abuso y explotación de niños y adolescentes. Ellos son dos tipos de triángulos, corazones y mariposas de colores compuestos por la unión de uno de menor tamaño dentro de otro más grande, como muestra de la preferencia por los niños mayores o menores en edad y que da significado también al gusto sexual que un adulto tiene sobre un niño. Los triángulos identifican a los hombres y los corazones a las mujeres, aunque a veces también utilizan flores o, en ocasiones, la imagen de lobo como métodos para reconocerse entre ellos.

El grupo de Facebook ha cambiado de nombre en al menos dos oportunidades desde que fue creado en el mes de noviembre del 2020, pero como él abundan otros innumerables grupos en la red social donde abiertamente y sin temor se encuentran usuarios que navegan y crean más comunidades para ofrecer el intercambio y comercialización de los llamados “packs” de “cp de niñas”, “cp de bebés gays” o de cualquier otra característica específica como la edad, el género o que ellos soliciten en las plataformas digitales.

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Grupo de pedofilia en la Red. Foto: Captura de pantalla.

Estas comunidades que operan abiertamente en las redes sociales se encuentran registradas bajo diversos nombres, diferentes estilos y con otros tipos de imágenes en su perfil con las que incluso pueden pasar desapercibidas. Sin embargo, todas tienen en común su relación con las iniciales “cp” (CP) o “c.p.”, según se escriba. Tanto las agencias de inteligencia internacionales como INTERPOL, el FBI y la EUROPOL (e incluso la ONU), así como las policías cibernéticas de cada país y las propias compañías tecnológicas han detectado que la utilización de estas siglas funcionan como contraseñas en los grupos de pedofilia y pederastia que se mueven en la internet para identificarse y encontrar material con contenido de abuso sexual, más conocido como “Child Porn” (CP) o pornografía infantil que es lo finalmente quiere decir su uso.

“Usan los términos ‘caldo de pollo’ o las siglas ‘cp’ para pedir sus ‘packs’ que son paquetes de fotos y videos con contenido sexual o ‘nudes’ (desnudos) y lo hacen a través de otras palabras como ‘boylover’ o ‘girllover’ para buscar y mostrar sus preferencias hacia determinados menores de edad, según el género”, explicó la policía segunda, Sandra García, miembro de la Unidad de Ciberdelincuencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

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Términos usados por pederastas en la Red. Foto: Captura de pantalla.

Cualquier palabra que permita unir ambas iniciales (CP o cp en su variantes) también son útiles para que pedófilos y pederastas puedan congregarse en la internet, con el fin de promover el intercambio de material con contenido de abuso y explotación infantil, señaló José Luis Vegas Roche, abogado especialista en el delito de Grooming y profesor universitario de Inter jurídica, una institución Interdisciplinaria dedicada al estudio de la criminalística, jurídica fiscal y forense en Ciudad de México.

Las siglas también pueden incluir otras palabras muy usadas por estos grupos como “crema pastelera”, “código postal”, “club penguin”, “coco pulga” o incluso variantes que despistan como “distribución de pizzas” y bajo esos nombres se registran semanalmente nuevos usuarios, grupos y etiquetas que con frecuencia corren en las diferentes redes sociales, a las vistas de todos y sin que nadie las detecte, mientras que cuando se quiere promover contenido mucho más violento y explícito, los delincuentes se valen de palabras como “Gore” para especificar el nivel de actividades.

“Así se crean grupos en los que expresan su gusto por el material de abuso y explotación sexual infantil. Los requisitos para ser aceptado son enviar fotos o videos con el mismo contenido, con el fin de que te comprometas tanto como los que están en el grupo”, explicó Vegas Roche, autor del libro Grooming: Cuando el juego virtual se convierte en peligro real, cuya primera edición se publicó en Colombia.

Tanto los administradores e integrantes de los grupos donde se promueve la pornografía infantil adquieren un estricto cumplimiento de las reglas para evitar ser expulsado del foro. Adicionalmente, el cumplimiento de las normas y la participación pueden conducir a un aumento progresivo de rango en la jerarquía que asume cada delincuente. Del mismo modo, es habitual que en estos grupos se publique información y manuales de seguridad destinados a evitar ser detectado por las autoridades policiales, tal como lo explica la Oficina Europea de Policía (Europol) en su informe sobre la ciberdelincuencia ocurrida en 2020.

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Los administradores e integrantes de los grupos donde se promueve la pornografía infantil adquieren un estricto cumplimiento de las reglas para evitar ser expulsados. Foto: Captura de pantalla.

El Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), una organización sin fines de lucro —con sede en Estados Unidos— que trabaja de la mano con las compañías tecnológicas, las agencias de inteligencia y los departamentos policiales ubicados en 125 países, para detectar a estos grupos y erradicar la explotación, secuestro y trata de personas de los niños, niñas y adolescentes, ha verificado también el uso de términos específicos que se emplean en diferentes idiomas para promover imágenes sexuales de menores de 18 años de edad en las plataformas digitales o páginas.

SOLICITUDES DE PORNOGRAFÍA SE DUPLICAN 

La paz que con tanto trabajo había comenzado a construir Carmen en su nuevo hogar, tras sobrevivir a la violencia de género que padeció hasta 2019, se vio perturbada en junio de 2020 cuando en plena cuarentena, en México, descubrió que su hija de 11 años estaba siendo incitada a cometer actos que la exponían a ser víctima de abuso sexual infantil, a través de un grupo de WhatsApp.

La niña fue añadida al grupo donde supuestamente había otros niños de 11 y 15 años. “Y allí comenzaron a persuadirla para que se tomara fotos desnudas”, relató la madre.

También le mandaron imágenes de partes íntimas —recuerda— pero cuando la niña mostró rechazo “la sacaron del grupo diciéndole que ella mentía”, contó Carmen, cuyo nombre verdadero se omite para proteger la integridad de las víctimas.

La situación obligó a la madre incluso a abandonar su casa, situada en el estado de Tlaxcala (en la región este del país) y buscar refugio en otro lugar, luego de enterarse de que su hija había dado la dirección de su domicilio, además de otros datos personales. El agresor se “aprovechó del momento para amenazarme”.

“Tuve que tomar medidas por la seguridad de mis hijos. Lamentablemente mi niña dio mi dirección y mi nombre. Una persona de una organización que se dedica a ayudar en estas situaciones me hizo la recomendación de salir por un tiempo de mi casa. Le dije a mis hijos que solo llevaríamos ropa y algunas cosas importantes y así nos fuimos”.

Con ayuda de una ONG que presta atención a víctimas en la entidad y que también omite decir su nombre por temor a represalias, Carmen denunció lo ocurrido ante la fiscalía. Actualmente, tanto ella como sus hijos se encuentran en terapia psicológica en calidad de sobrevivientes, mientras esperan justicia.

Aunque Carmen y su hija vivan en México su caso es un ejemplo del riesgo al que a diario están expuestos niños y adolescentes cada vez que hacen uso de las redes sociales. Son en estos lugares donde los depredadores sexuales han encontrado un espacio predilecto para la difusión de material infantil, con fines de abuso y explotación sexual en el mundo; actividad que en 2020 tuvo un alarmante incremento por la pandemia del COVID-19 que facilitó la demanda de consumidores que crecen a gran escala,

Según datos preliminares del NCMEC entre los meses de enero y septiembre de 2020 se registraron 30 mil 236 informes sobre solicitudes sexuales de niños por Internet o en línea. La cifra representa un aumento de 98.66 por ciento en comparación con el mismo período de 2019 cuando se contabilizaron 15 mil 220, explicó Anielka Arellano, supervisora de Gestión de Procesos y Personal y CyberTipline, y vocera en español del centro, en declaraciones para este reportaje.

En el primer trimestre de 2020 el NCMEC se dio cuenta de que los depredadores discutían abiertamente cómo la pandemia representa una oportunidad para atraer a los niños sin supervisión, con el propósito de que produzcan material sexualmente explícito. Esto también lo pudieron comprobar las agencias de inteligencia como Europol, Interpol y el FBI. En el caso de Europol el organismo comprobó un alto volumen de publicaciones nuevas en foros en línea y en los intentos de iniciar contacto online con niños.

El aumento en la circulación y peticiones de este tipo de material en línea que se comprobó en los primeros nueve (9) meses de 2020 significó más de 18 millones de informes de contenido detectado en la web sobre abuso sexual infantil en línea, según el NCMEC.

Entre los datos obtenidos para esta investigación se revelan que continúan creciendo en internet los informes semanales sobre las peticiones de material en videos e imágenes con contenido de niños y adolescentes, víctimas de abuso sexual.

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Basta una conexión a internet y un “cliente” para arrebatarle la inocencia a un infante. Se omite fotografía completa en respeto a la víctima. Su imagen sigue circulando en redes sociales. Foto: Captura de pantalla.

“Estamos recibiendo más informes ahora que los niños se encuentran en casa y pasan más tiempo en línea, donde estos delincuentes tienen más acceso a internet. Los números que se han recibido se han duplicado en comparación con 2019. El material de abuso sexual infantil es el principal y eso incluye la fabricación y distribución de pornografía infantil (…) Tik Tok es uno de los que estamos viendo entre los informes más nuevos por ser más popular entre los menores. Asimismo, tenemos reportes de Twitter, Snapchat, Microsoft y también de Facebook que han creado una herramienta especial para detectar y enviar informes. Hemos podido comprobar en los reportes, que voluntariamente las compañías nos dan, el cobro de determinadas cantidades de dinero por la difusión de estos videos e imágenes”, resaltó Arellano.

Los expertos en ciberseguridad recuerdan que de la misma manera en que las familias, niños, niñas y adolescentes fueron confinados por el coronavirus, también se encuentran los grupos de pedófilos y pederastas que buscan contenido explícito en redes sociales en contra de menores de edad.

La advertencia es compartida por los informes de las agencias de inteligencia en el mundo. En el documento “Riesgos y tendencias en relación con el abuso y la explotación sexual de menores durante la cuarentena”, elaborado por la Organización Internacional de Policía Criminal más conocida como INTERPOL, el organismo advierte que los delincuentes continúan adaptándose y cambiando el entorno de sus actividades en línea para evitar ser descubiertos; lo que los lleva a buscar nuevas plataformas para el intercambio de material, basado en la popularidad que estos sitios tienen entre los niños y adolescentes.

“Solo en la semana del 6 al 12 de diciembre recibimos 169 mil informes de las compañías tecnológicas, quienes por encontrarse en territorio norteamericano tienen la obligación por ley de denunciar y reportarnos. De hecho, muchas lo hacen de manera voluntaria”, apuntó la representante del NCMEC en consulta para este reportaje.

En los países de la Unión Europea (UE) los estados reportaron igualmente un aumento del abuso sexual infantil en redes como Peer-to-Peer (o P2P por su significado en español), es decir, una red de computadoras que funciona sin clientes ni servidores fijos, sino entre pares. Los países miembros reportaron un crecimiento considerable del intercambio de pornografía infantil durante la pandemia de la COVID-19, especialmente en la segunda quincena de marzo de 2020 cuando comenzaron a ejecutarse las medidas de aislamiento obligatorio en cada país.

“Los delitos informáticos durante la temporada de cuarentena mundial han tenido un incremento en el uso de pornografía infantil y la utilización de medios de comunicación presumiendo de actos sexuales con personas menores de 18 años, tal como se penaliza en nuestro Código penal colombiano”, agregó la capitana Luz Amparo Pinto Rivera, jefa del grupo investigativo de la división que evalúa los delitos relacionados a la captación de niños, niñas y adolescente para fines de explotación infantil del Centro Cibernético Policial de la Policía Nacional de Colombia.

EL ROSTRO DE LOS DEPREDADORES SEXUALES

En los roles de abuso que se ejercen contra niños y adolescentes se distingue al pedófilo como el individuo que se siente atraído erótica o sexualmente por niños que aún no han llegado a la adolescencia, pero que no llegan a tocarlos, sino que solamente observan el abuso, tal como lo describe la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Cuando pasa a mantener relaciones con ellos mediante el abuso, el individuo se convierte en pederasta, porque cruza la barrera del contacto físico con la víctima, por ello que para los expertos la mayoría de los pederastas son pedófilos, pero no todos los pedófilos son siempre un pederasta.

Tampoco se les considera enfermos mentales. Estas personas están ubicadas en el tiempo y en el espacio, tienen contactos, familia, trabajo y sobre todo saben lo que están haciendo. Ellos están entre nosotros.

“En Estados Unidos hemos visto que en su mayoría son hombres americanos blancos de mediana edad, entre 30 a 60 años, quienes actúan tanto como productores y consumidores. Sabemos que estos individuos se están educando más y cada vez se encuentran más informados sobre cómo usar el internet, bloquear su IP (dirección de Protocolo de Internet asignada a cada dispositivo conectado), cómo usar la web negra y cómo cubrir su evidencia delictiva. En nuestros informes que nos han reportado hemos visto desde abogados, profesores, policías hasta jueces, padres e incluso hermanos que violan a otros hermanos. También tenemos casos de mujeres que, aunque nunca pensamos que puede haberlos, muchas madres permiten que sus hijos e hijas sean abusados”, expresó Arellano.

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La pedofilia en la red. Se omite fotografía completa en respeto a la víctima. Su imagen sigue circulando en redes sociales. Foto: Captura de pantalla.

Las estadísticas del NCMEC agregan que 25 por ciento del contenido de abuso sexual contra niños y adolescentes es producido por un vecino o amigo de la familia; 18 por ciento por el padre o tutor del niño, 14 por ciento de producción propia y 18 por ciento  derivado de la tentación en línea.

Tanto la Unicef como el estudio de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños coinciden en denunciar que los causantes de los actos de violencia sexual contra las víctimas suelen ser miembros varones de la familia (hermanos, tíos), seguidos de padrastros, padres y mujeres de la familia.

Por su parte, los reportes del NCMEC revelan que 19 por ciento son conocidos o amigos de la familia, 13 por ciento padres, tutores y guardianes, 8 por ciento mantiene otro tipo de relación con niños o adolescentes, 7 por cieno son niñeras, mentores, entrenadores de deportes, 3 por ciento compañeras o guardianas. Adicional, 30 por ciento lo hizo por solicitación sexual de niños por la internet, 17 por ciento fue de autoproducción, 1 por ciento tráfico sexual y 2 por ciento no conocía a la víctima.

ADOLESCENTES: VÍCTIMAS DEL GROOMING, ABUSO Y ACOSO 

“Recibí un mensaje anónimo de alguien que decía que, si no le enseñaba mi trasero, iba a publicar fotos mías. Este hombre, que hasta hoy no sé quién es, me envió fotos mías que nadie más tenía, de lugares en los que había estado (…) Se lo conté a mi familia y a mi hermano. Tengo miedo; siento miedo cada vez que voy a publicar algo. Creo que todas las niñas sentimos ese miedo”.

Testimonios como el de esta joven de 17 años, quien vive en Ecuador y que se incluye en el informe Inseguras online que narra la experiencia de niñas y adolescentes en torno al acoso digital en 2020, son cada vez más frecuentes para las organizaciones que atienden a las víctimas (niños y adolescentes de ambos sexos), en especial durante la pandemia de la COVID. Es una evidencia más del alarmante aumento de los ciberdelitos entre los que se incluyen el grooming, que se refiere al adulto que finge una personalidad distinta a la suya y se aprovecha de la manipulación y el acoso para captar víctimas menores de edad en la internet con fines de explotación sexual.

“En algunos casos se engaña a las chicas con una técnica de acoso tradicional, donde se empieza a ganar la confianza de los menores; se cuenta con cierta información que puede ser la pieza de cambio para ganar confianza como una fotografía, un video, para posteriormente mantener esa relación, inclusive poder obtener más beneficios”, indicó Ana Cecilia Pérez Rosales, licenciada en Informática con más de 20 años de experiencia en la industria de seguridad de la información, conferencista y autora del libro de la guía práctica “Information Security Management” de la versión 4 de ITIL.

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Es alarmante aumento de los ciberdelitos entre los que se incluyen el grooming. Foto: Captura de pantalla.

La representante del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) precisó que durante el 2020 se observó un número elevado en los casos de grooming, pero también de material autogenerado por menores de edad como parte del intercambio mutuo entre el delincuente y el adolescente.

“Es una forma que utilizan los criminales para darle confianza a las víctimas, en la que ellos también se prestan a enviar imágenes aparentemente propias o en las que se hacen pasar por alguien menor. En muchos casos vimos que estos delincuentes están hablando con varios menores de edad a la vez y usan esas mismas imágenes para generar algún tipo de confianza”, afirmó Arellano.

La organización dedicada a encontrar niños desaparecidos, reducir la explotación sexual infantil y prevenir la victimización infantil es la encargada de identificar y reclasificar el material de abuso sexual infantil que las empresas tecnologías en Estados Unidos están obligadas a reportarles, lo que a su vez les permite detectar si dentro de un video o una imagen se comprueban otros delitos como el tráfico sexual, secuestro y trata de niños y adolescentes. El resultado es enviado, posteriormente, a las agencias de inteligencia internacionales y policías de cada país. Se calcula que anualmente analizan más de 25 millones de imágenes. Eso es más de 480 mil 769 imágenes por semana.

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Gráfico Informe “Inseguras online” sobre “El estado mundial de las niñas” elaborado por la organización Plan International sobre el acoso online hasta abril de 2020.

La “sextorsión” comienza cuando un depredador se comunica con una o un joven menor de 18 años a través de un juego, una aplicación o las redes sociales mediante engaños, manipulación, dinero y regalos o amenazas para convencerlos. De esta manera, el depredador puede conseguir que la víctima produzca un video o una imagen explícita. Si se niegan a sus peticiones sexuales, los menores de edad son amenazados con causarles daño o usar sus imágenes, todo para lograr presionarlos a continuar produciendo más contenido, explica el organismo de inteligencia de los Estados Unidos.

Entre las actividades realizadas en 2020 por los agresores en la internet en contra de niños, niñas y adolescentes, el NCMEC comprobó que 11 % de los criminales se dedicó al intercambio activo de contenido sexual infantil. El resto, 89 por ciento, no lo hizo.

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La “sextorsión” comienza cuando un depredador se comunica con una o un joven menor de 18 años a través de un juego. Foto: Captura de pantalla.

Además del Grooming, las niñas, niños y adolescentes padecieron el acoso online y otros delitos relacionados con la violencia sexual online durante la pandemia del coronavirus. Estos se presentaron en las elevadas “solicitudes sexuales de niños por internet para realizar actos sexuales”, indicó la representante del NCMEC, institución que trabaja de la mano con el FBI.

Alrededor de 64 por ciento de las víctimas que se registraron entre enero y septiembre de 2020, según el NCMEC, eran niñas o adolescentes, mientras que 36 por ciento eran varones. Las víctimas en su mayoría fueron preadolescentes (60 por ciento), seguida por los adolescentes (31 por ciento) y la edad infantil que incluyó a niños pequeños o bebés (9 por ciento).

El informe “El estado mundial de las niñas” que elabora la organización Plan International sobre el acoso online en 2020 (y que lleva por nombre “Inseguras Online”), argumenta que 58 por ciento de las niñas sufrieron algún tipo de acoso online en redes sociales. En Europa, la cifra se reflejó en 63 por ciento de las afectadas que informaron haber sufrido acoso. En segundo lugar, se encuentran, con 60 por ciento, las niñas en América Latina, les siguen 58 por ciento de las niñas en la región Asia-Pacífico, 54 por ciento en África y 52 por ciento en América del Norte. De las menores de edad que han sufrido acoso online, 47 por ciento fueron amenazadas con violencia física o sexual.

“También tenemos informes de abuso y explotación infantil conocidos como turismo sexual infantil, explotación sexual o tráfico sexual infantil (de) muchas páginas (que) ofrecen contenido ilimitado en cantidades por mes y que, en ocasiones, piden pagos a través de tarjetas de crédito”, alertó Arellano.

En el tiempo de confinamiento mundial por la pandemia del COVID-19, el NCMEC también recibió reportes de dominios engañosos, a través de palabras e imágenes.

“La pandemia del coronavirus ha repercutido de diversas maneras en la prevención y la intervención de la trata de niños con fines sexuales. En primer lugar, hay más niños en línea que nunca y debido a que los padres o representantes tienen que hacer malabares para trabajar desde el hogar, a veces se dejan a los niños con supervisión limitada en línea y los traficantes son conscientes de esta mayor vulnerabilidad”, indicó Melissa Snow, directora ejecutiva de Programas de Trata de Niños con Fines Sexuales del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados consultada para esta investigación.

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Gráfico Informe “Inseguras online” sobre “El estado mundial de las niñas” elaborado por la organización Plan International sobre el acoso online hasta abril de 2020.

La World Wide Web Foundation y la Asociación Mundial de Niñas Guías y Niñas Scouts también realizaron en 2020 una encuesta global sobre la experiencia de jóvenes con el abuso y el acoso online que refuerzan estos resultados. El estudio mostró que 52 por ciento de las niñas y las jóvenes han sufrido acoso online, entre ellos mensajes amenazantes, acoso sexual y difusión de imágenes privadas sin consentimiento; 64 por ciento de todas las personas encuestadas conocen a alguien que ha sufrido acoso, abuso o violencia y la principal preocupación de las personas jóvenes es la difusión de sus imágenes, videos o mensajes privados sin su consentimiento: 30 por ciento indica que eso es lo que más les preocupa.

“Tanto Facebook como otras redes sociales se han convertido en un buen mercado para capturar víctimas menores de edad, quienes principalmente no saben que al abrir hoy sus perfiles pueden configurar ciertos temas de confidencialidad que les evita ser amenazadas. Finalmente, todos estamos expuestos, somos la moneda de cambio, nuestra foto, nuestras tendencias, nuestros gustos. A eso hay que sumarle el riesgo de que nuestros datos se pueden vender muy bien en el mercado negro, violando la privacidad, por eso de repente nos llegan llamadas telefónicas de personas que no conocemos y que no sabemos cómo obtuvieron nuestros datos, ofreciéndonos servicios, tiempos compartidos, promociones en hoteles; nos llegan correos electrónicos, todo esto en el menor de los casos pero no deja de ser dañino porque se están violando nuestra privacidad”, señaló Ana Cecilia Pérez Rosales, miembro de los Comités de Ciberseguridad del NYCE (Normalización y Certificación del Organismo Nacional de Normalización (ONN)) en la industria Electrónica, Telecomunicaciones y Tecnologías de Información y voluntaria del Center for Cybersafety and Education del Consorcio internacional de Certificación de Seguridad de Sistemas de Información (ISC2).

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En el tiempo de confinamiento mundial por la pandemia del COVID-19, el NCMEC también recibió reportes de dominios engañosos, a través de palabras e imágenes. Foto: Captura de pantalla.

Esta investigación fue realizada por un equipo de periodistas, integrantes del Diplomado de Periodismo de Datos y Técnicas de Investigación –enfocadas al crimen organizado–, que fue impartido por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García en la Ciudad de México.