Los caballitos de mar quedan atrapados generalmente en las grandes redes de los barcos camaroneros, se congelaban y luego se deshidrataban, con el fin de ocultarlos con facilidad y conservarlos por largo tiempo.

Por Max Radwin

Ciudad de México, 1 de marzo (Insight Crime).– Una nueva investigación identifica a México como actor importante en la red de tráfico global de caballitos de mar que tiene a China como centro, pero el tráfico también afecta a otros países latinoamericanos.

El informe, publicado a mediados de febrero por Mongabay y Diálogo Chino, documentó que cerca de 100 mil caballitos de mar fueron traficados ilegalmente entre México y China, con mayor frecuencia hacia Pekín, Hong Kong y Shangái.

Por lo general van empacados entre el equipaje personal en vuelos comerciales, pero en ocasiones también fueron enviados mediante servicios de mensajería e incluso por barco, lo que dificulta aún más determinar si los contenidos son ilegales.

La investigación explicaba que los caballitos de mar quedaban atrapados generalmente en las grandes redes de los barcos camaroneros, se congelaban y luego se deshidrataban, con el fin de ocultarlos con facilidad y conservarlos por largo tiempo.

Aunque es técnicamente posible exportar caballitos de mar por la vía legal desde México con las licencias ambientales adecuadas, el país ha interrumpido provisionalmente la concesión de dichas licencias.

En China, hay demanda de caballitos de mar para uso en medicina tradicional china (TCM), la cual los prescribe para problemas de riñones y para curar la impotencia y la infertilidad, molidos y consumidos en caldos, según Mongabay.

Y aunque México tiene leyes estrictas contra el tráfico de vida silvestre, quienes son sorprendidos con caballitos de mar deshidratados parecen salir con sanciones muy indulgentes. Un caso mencionado en el informe, del ciudadano chino Zhen Daquan en 2018, dice que salió después de pagar una multa y con la prohibición de reingreso a México, sin ninguna pena de prisión de por medio.

La permisividad de las autoridades frente al tráfico de caballitos de mar, que recibe apenas una fracción de la atención dada a especies más emblemáticas, parece haber facilitado un próspero mercado negro, dentro y fuera de México. En 2018, Animal Político informó que podían comprarse caballitos secos deshidratados incluso por internet, en la conocida plataforma de ventas en línea Mercado Libre.

“El tráfico de caballitos de mar es enorme y a escala global. Desde hace algún tiempo sabemos que Latinoamérica es una fuente de caballitos de mar y de tráfico internacional”, comentó Sarah Foster, directora de programa para Project Seahorse, en conversación con InSight Crime, y añadió que en los mercados chinos solo 100 gramos del animal alcanzan precios que rondan los 600 dólares.

ANÁLISIS DE INSIGHT CRIME

Aunque la investigación de Mongabay desglosó la conexión de los caballitos de mar entre México y China, el problema se extiende a toda Latinoamérica.

InSight Crime halló casos de tráfico de miles de caballitos de mar desde Brasil, Panamá, Perú y Ecuador, entre otros países.

Algunos decomisos incluso indican que Latinoamérica está empezando a posicionarse como punto de tránsito intermedio con un sistema de tráfico mucho más complejo de lo que se pensó inicialmente.

En 2017, por ejemplo, se descubrió que un envío de caballitos de mar endémicos de África Occidental y que fueron confiscados en Vietnam habían pasado antes por Perú.

Para complicar aún más la situación, atacar la oferta y la demanda en el mercado negro de caballitos de mar no contribuirá a la preservación de la especie. Al contrario de otros especímenes que son traficados comúnmente en la región, los caballitos de mar en su mayoría son pescados accidentalmente por pescadores que hacen pesca de arrastre para atrapar otro tipo de peces.

“Aun cuando logremos reducir la demanda en la ecuación, los caballitos de mar seguirán muriendo. Por lo tanto, desde una perspectiva conservacionista, no mejorarían las condiciones”, comentó Foster.

Muchos países latinoamericanos, México incluido, han dejado de expedir licencias legales para la comercialización de caballitos de mar, pero eso en la práctica ha aumentado la demanda de caballitos de mar en el mercado negro.

Según Foster, los países estarían mejor si reanudaran la concesión de licencias, pero con un sistema de monitoreo reforzado y regulaciones más estrictas, en combinación con trabajo con expertos para desarrollar prácticas más sostenibles.

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