Enfermeras, enfermeros y el personal de salud trabaja en medio de la incertidumbre y el temor. El estrés y el miedo a infectarse del COVID-19 está presente en su día a día; la frustración crece, pues el sector salud no tiene los insumos suficientes y mucha población no toma las medidas de precaución, denunciaron. Aunado a ello, ahora enfrentan una serie de rechazos y hasta agresiones de ciudadanos por el pánico desatado frente a la pandemia.

Ciudad de México, 1 de abril (Sin embargo).- Génesis, de 30 años, ha decidido dejar su casa y alejarse de su familia por varios días. El sábado pasado en el hospital donde ella trabaja, en la ciudad de Chihuahua, llegó una paciente que resultó positiva al COVID-19. Su decisión de aislarse de sus seres queridos es tajante; “tengo pavor a contagiarme y contagiar a mi familia”, comparte en entrevista.

“Ya me aislé de mi familia, ya me despedí de ellos; mis padres son mayores de edad, tengo familia grande que está potencialmente en riesgo, entonces lo más sano es que yo tenga mínimo contacto con ellos”, platica la profesional a SinEmbargo.

Las enfermeras y médicos en México se han convertido en el primer frente de batalla contra del COVID-19, pues son quienes se encargan de recibir a los pacientes, los canalizan, los atienden cuando tienen alguna necesidad y además hacen inventarios y llenan los formularios.

El doctor Antonio Lazcano Araujo, experto en Biología Evolutiva por la Universidad Autónoma de México (UAM), aseguró que los trabajadores de salud “son héroes anónimos, ya que, sabiendo de las limitaciones del sistema, están ahí presentes […] y trabajan arriesgando su vida”, dijo el catedrático en un programa especial de TV UNAM sobre la COVID-19.

En México existen al menos 472 mil 281 personas dedicadas a la enfermería, desde el grado técnico hasta quienes tienen una especialidad. De este personal, el 79 por ciento son mujeres y el 21 por ciento son hombres, de acuerdo a datos presentados por el Inmujeres a raíz del COVID-19.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) detalla que por cada 100 mil personas en esta ocupación, 43 son profesionales o especialistas, 31 técnicas y 26 auxiliares de enfermería. Y de cada 100 profesionales, 85 son mujeres.

MIEDO AL CONTAGIO

Génesis “L” es una joven enfermera que tiene nueve años de experiencia en el área de emergencias y terapia intensiva en hospitales privados de la ciudad de Chihuahua, la capital del estado del norte de México. Al igual que ella, miles de enfermeros salen a laborar con múltiples miedos como estar expuestos al contagio, la insuficiencia de equipos de protección e insumos y por la gente que no toma las medidas de precaución; pero el principal de sus temores es el de infectarse y contagiar a su familia.

Enfermeras entrevistadas por SinEmbargo coincidieron que existe mayor inquietud y temor entre los trabajadores del sector salud con esta pandemia que cuando con cuando ocurrió la emergencia del H1N1.

“Es un miedo, la verdad las compañeras nos sentimos inseguras de si ya tenemos el virus. Ayer que recibimos a la paciente con COVIED tuvimos  medidas, pero hay miedo. Algunas compañeras se van a aislar. Hay mucha incertidumbre, mucho miedo y mucho estrés”, dice Génesis.

Y añade: “mi mayor miedo es que vaya a pasarle algo a mi familia”

Los enfermeros son los encargados de atender al paciente desde su ingreso al hospital. Foto: Cuartoscuro.

Gloria C, 40 años, trabaja en el Hospital General, en Chihuahua. Desde hace 19 años inició su carrera como enfermera por su deseo de ayudar a las demás personas y por considerarla una profesión noble.

La mujer, madre de tres, dice que tiene que a diario va a trabajar con temor: “el mayor miedo que se experimenta en esto es ir a trabajar, luego llegar a tu casa y contagiar a tu familia. Todos tenemos el miedo a que eso suceda”, comparte.

Karina Rodríguez, tiene 22 años, cuatro de ellos siendo enfermera, pero no por ser más joven le estresa menos la situación. “Ahorita hay mucho temor porque el equipo de protección es muy escaso, no hay material, y uno intenta hacer lo mejor con lo que tiene. Además, también hay mucho temor y angustia porque la gente no toma las medidas de precaución, no toma en serio la cuarentena, ni el lavado de manos”.

Gloria coincide que la ignorancia de las personas y el negarse a acatar las medidas les genera mayor estrés porque eso implica que la situación empeorá: “le tengo miedo al COVID-19, pero más miedo a la ignorancia de la gente”.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, confirmó el lunes que ya se han presentado brotes de COVID-19 en unidades medicas de México.

“Ha sido del conocimiento público que tuvimos un brote en una clínica del IMSS en Monclova, Coahuila, y desafortunadamente están involucrados médicos y enfermeras, médicas, también enfermeros; y esto lo lamentamos mucho porque refleja la transmisión que también puede ocurrir en el seno de los hospitales”, dijo el funcionario federal.

López-Gatell aclaró que “el contagio no ocurrió primariamente dentro del hospital a partir de un paciente, sino en una consulta privada de uno de los médicos fuera de este hospital, pero lo contagió a sus colegas profesionales”.

En días pasados, el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, dio a conocer que al menos 16 trabajadores de salud, ocho doctores y ocho enfermeras, se contagiaron de coronavirus.

El Director General del Consejo Internacional de Enfermeras, Howard Catton, externó en una entrevista con BBC World News su preocupación por el incremento de las infecciones por coronavirus entre las enfermeras y otros trabajadores sanitarios.

“La situación me parece alarmante. Sabíamos que la tasa de infección entre los trabajadores sanitarios rondaba el 9 por ciento en Italia, que ya es demasiado elevada, pero en las últimas horas hemos visto informes que apuntan a una tasa del 12 por ciento en España. También hemos recibido la trágica noticia del fallecimiento de enfermeras en Indonesia, Irán, España e Italia”, dijo.

FALTAN INSUMOS Y PROTECCIÓN

El temor entre el personal de salud se basa principalmente por la falta de insumos, el equipamiento básico de salud y protocolos sanitarios.

Gloria, enfermera del hospital General en Chihuahua, coincidió que no tienen caretas, guantes, batas, ni protocolos para atender la emergencia.

“No nos han abastecido, lo que han hecho es que ponen gel alcoholado, te dan tu cubre bocas, te recomiendan el lavado de manos, pero en días pasados, batallábamos hasta para lavarnos las manos, no había ni siquiera jabón. Lo que está sucediendo es que entre los mismos compañeros llevan sus guantes, su jabón, su gel alcoholado, que, si bien lo vemos, el gel finalmente es bactericida y nosotros estamos tratando con un virus”, señala a esta redacción.

Claudia, tiene 38 años, y ocho años como enfermera en el sector privado. La joven destaca que el desabasto no se presenta solo en hospitales públicos, pues en privados también han padecido de material insuficiente. “No tenemos insumos, los pocos los tenemos guardados, y no nos quieren proporcionar hasta que tengamos el paciente crítico paciente complicados y la verdad es muy frustrante trabajar con esa incertidumbre”.

 “Mucha gente piensa que, por tener seguro, nosotros vemos que vienen y consultan con síntomas, algunos se les puede confirmar a otros no, en realidad estamos escasos en todo. Mucha gente piensa que por tener seguro privado o gastos medios altos vamos nosotras a darles la calidad que ellos están pagando, pero están muy equivocados, incluso en algunos privados, no tenemos ni cubre bocas N95, ni los insumos”, agrega.

Gloria agrega: “todos tenemos miedo, sabemos que corremos un riesgo grandísimo. Entendemos que es nuestro trabajo y que alguien lo tiene que hacer, pero aquí, lo que es difícil para nosotros entender o es injusto, es que nos exigen hacer nuestro trabajo por la naturaleza de nuestra profesión, y sin embargo, no nos protegen. Es tan valiosa la vida de las personas que atendemos, como la de nosotros”.

Ayer personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bloqueó la avenida Eje Central, a la altura de Tlatelolco, en Ciudad de México, en protesta por la falta de material y capacitación para hacer frente al COVID-19; esta manifestación se suma a diversas movilizaciones que se han realizado desde el pasado 23 de marzo en más de diez estados de país como Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Colima, Estado de México, Jalisco, Puebla, Quintana Roo, Veracruz, Zacatecas, Yucatán, y Ciudad de México.

En la mayoría de las protestas el personal de salud coincide en la denuncia que no hay insumos suficientes para desempeñar su labor, tales como cubrebocas de alta eficiencia N95, trajes tipo tyvex, googles, guantes y caretas que cumplan con los estándares internacionales de salud.

La Primera Encuesta al Personal Sanitario en México sobre deficiencias materiales y logísticas para la atención clínica a la pandemia, aplicada a 373 trabajadores de hospitales del IMSS, ISSSTE l sector salud, reveló que en los hospitales faltan insumos básicos para la atención

El 83.30 por ciento del personal médico encuestado aseguró que faltan mascarillas, el 71.90 por ciento señaló que faltan guantes y el 56.70 por ciento gafas protectoras.

A su vez, el 43 por ciento de 373 los consultados aseguró que su hospital no cuenta con un protocolo de atención y el 58 por ciento declaró no haber recibido capacitación para atender casos sospechosos o confirmados de COVID-19.

A nivel internacional, Howard Catton, director General del Consejo Internacional de Enfermera, llamó a los gobiernos a proteger a los trabajadores sanitarios para lograr que cambien las tornas en la lucha contra el virus.

AGRESIONES Y DISCRIMINACIÓN

“No esperaba que me aplaudieran como lo hacen en otros países a los enfermeros, pero mucho menos quería que se me tratara como la peste”, dice María, una enfermera de Chihuahua.

La Encuesta de Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México 2018, coloca a las enfermeras en el tercer puesto en términos de respetabilidad de su quehacer. Con un 41.5 por ciento son superadas por los bomberos (59.5 por ciento) y los inventores (48.4 por ciento); sin embargo, ahora con el pánico que ha provocado el COVID-19, este sector ha sido blancos de rechazo, “discriminación”, e incluso agresores, según han denunciado recientemente enfermeras en diversos puntos.

“El sentir de nosotras es que estamos muy inseguras, hay gente que está renunciado, claro, tienen padres, tienen familia, y tienen miedo a exponerlos, ahorita el personal de salud, somos vistos como un medio peligroso para la sociedad porque somos los que trabajamos directamente con el paciente y pues el miedo de ellos (sociedad), es que nosotros los vayamos a contagiar”, dice la joven Génesis.

 Enfermeras al norte del país denunciaron que en establecimientos Oxxo, las tiendas abarrotes y centros comerciales han sido rechazadas o han presentado incidentes donde ciudadanos las molestan e incluso las discriminan.

“A una de las compañeras, iba a entrar a un centro comercial, y una guardia la detuvo en el acceso y le “recomendó” que no era buena idea que ingresara porque los clientes podrían molestarse”, comparte Gloria.

En Jalisco, la Comisión Interinstitucional de Enfermeras del Estado de Jalisco (CIEJ) denunció que sus integrantes han sufrido agresiones por parte de choferes de taxis y camiones, quienes se niegan a darles el servicio por temor a ser contagiados del COVID-19.

La CIEJ, que aglutina a 27 núcleos de salud públicos y privados en Jalisco, informó mediante un oficio que las enfermeras además han sido agredidas por personas en las calles.