Migrantes en la estación migratoria de Tabasco. Foto: Isabel Mateos, Cuartoscuro.

Por Gilda Álvarez*

Cuando pensamos en amor y felicidad podemos recordar historias, momentos, sensaciones, elecciones, formas diferentes de ver la vida y de hacer que el amor crezca, en conmemoración con el mes del orgullo LGBT me gustaría compartir algunas reflexiones e historias, que a pesar de que mi experiencia de atención como trabajadora social en Sin Fronteras IAP no se centra en una población en específico, he visto de cerca y acompañado procesos de integración y defensa de los derechos de personas pertenecientes a la diversidad sexual.

Carlos, es una persona proveniente de Venezuela con 30 años de edad es homosexual por lo que menciona que ha tenido experiencias complicadas para relacionarse emocionalmente, así como dificultades para sentirse integrado en esta sociedad, cuando llega a México con visa de turista y comienza a estudiar la maestría en una universidad privada, él desconoce las reglas y procedimientos para que sea validos sus estudios en el país, así como para estar de manera regular, estando en la Ciudad de México descubre que vive con VIH y que requiere de tratamiento, en las instituciones antes mencionadas no le indicaron que podía acceder a un documento para que tenga su regular estancia así como acceso a la atención médica, es así que llega a nuestra organización y logra acceder a una Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias debido a su condición de salud, así como a una Clave Única de Registro de Población con los cuales logra obtener una estancia regular en el país mientras obtenga el tratamiento médico y revalidar sus estudios superiores para después contar con una maestría, con esto logra obtener una cédula profesional que le permite ejercer y contar con un empleo estable y continuar con su tratamiento médico, dentro de todo este proceso conoce a su pareja tiene una relación estable y menciona que estos logros obtenidos en México, a diferencia de su país habrían sido difíciles por la situación económica y social que se vive, menciona que en México si ha sufrido discriminación, malos tratos, sin embargo las redes de apoyo que ha construido le han fortalecido para lograr objetivos y hacer un proceso de integración más sencillo.

Vanessa, es una mujer transgénero de El Salvador, llegó a México debido a que ella era activista en su país sufrió persecución por esa razón, llegó al país y su objetivo era establecerse e iniciar una nueva vida, pues ella quería continuar con el activismo que desarrollaba desde su lugar de origen y realizar estudios universitarios en México, fue reconocida como refugiada y comenzó a realizar su proceso de integración de manera rápida, había conseguido empleo, estaba revalidando sus estudios, se sentía tranquila y estable, sin embargo su agente persecutor le encontró y ella tuvo que dejar el lugar donde vivía, solicito una reubicación y llegó a la CdMx, acompañamos el caso y sus objetivos eran establecerse nuevamente en la Ciudad, sin embargo pronto ella comenzó a notar que se sentía discriminada y no encontraba empleo y tampoco tenía redes de apoyo estables, el panorama comenzó a verse un tanto más complicado pues su agente persecutor nuevamente la localizó y comenzó a recibir amenazas y ser extorsionada, por lo que solicitó ante diversas instituciones un reasentamiento a otro país pues seguía viviendo amenazas y su vida corría peligro, es así que logra ir a otro país y este comienzo estaba lleno de más retos porque ahora el idioma era otro, sin redes de apoyo, con un acompañamiento limitado, pero siempre con la idea de sentirse estable y feliz, sin que su vida peligrará.

Esther es una mujer africana quien como lengua materna habla francés, ella llega a México después de haber vivido momentos muy difíciles pues en su país tener una preferencia sexual o una identidad de género que no es la establecida, está penalizada la diversidad sexual con cárcel y en algunos casos con la muerte, por esta razón ella decide salir de su país porque en su comunidad se enteraron de su relación con Ana, su pareja logró llegar a otro país antes de Esther, pero ella no pudieron reunirse nuevamente, es por ello que decide venir a México sin redes de apoyo, con miedo de que las leyes en el país sean iguales que en el suyo, ella acude a solicitar protección internacional y de esta manera comienza a sentirse más tranquila, es complejo pues casi no podía comunicarse con más personas por las dificultades del idioma.

Muchos de los casos que se acompañan a través de la organización, ha tenido complicaciones grandes para sus procesos de integración pues se suman a las dificultades que se presentan en el viaje, la discriminación, en ocasiones el no ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos, la estigmatización, el miedo, etc. Ante estas situaciones, reflexiono acerca de las dificultades a las que las personas se enfrentan y como es que al final el país resulta ser una opción para empezar una nueva vida, sabemos que las condiciones en este tema aún están en proceso de mejorar, de adecuarse a las reales necesidades de la población LGBT+ y se siguen modificando constantemente, pero al final México se vuelve un lugar para volver a amar sin miedo.

Agradezco a las personas por la confianza y el haberme permitido ser parte de los momentos en lo que nos acompañamos mutuamente, sin duda me han dejado momentos de aprendizaje y reflexión viendo que el amor es el amor, en todas sus formas y expresiones.

*Trabajadora Social de Sin Fronteras IAP