¿Qué pasa en nuestro interior cuando estamos tanto tiempo con nosotros mismos? ¿Mientras salvas el cuerpo desequilibras la mente? En estos títulos, el punto común es la angustia producida por permanecer en lugares cerrados, por la sensación de no tener a donde ir para estar a salvo.

Estos autores nos recuerdan que las epidemias son “una llamada de atención” del equilibrio natural, cósmico o como le quieran llamar. Una alerta para que los seres humanos nos comportemos, no bien, ni mal, sino a la altura de las circunstancias.

Por América Gutiérrez Espinosa

Ciudad de México, 4 de abril (LibreríasElSótano).- En 2014, tuve AH1N1. Después de fiebres delirantes, me dieron un tratamiento de unas capsulitas llamadas Oseltamivir; no fui al trabajo un par de semanas y en la editorial decidieron rociar mi cubículo con lysol y otras sustancias durante ese mismo tiempo. No contagié a nadie.

Me enfermé tres años después de una primera emergencia provocada por el padecimiento que ahora parecía de rutina en la clínica a la que fui. Sin embargo, el brote de este mal fue el que, por primera vez, paralizaría a México. A nueve años de aquella pausa, estamos de nuevo en aislamiento, esta vez el encierro se prolonga más, no tiene un final claro para nadie.

Este escenario de distanciamiento social saca a flote el temor a las epidemias, un tema antiguo y recurrente en la literatura. La diferencia está en los enfoques, por ejemplo, los griegos, relacionaron el pecado con aquello que desataba la furia de los dioses a la que sobrevenía devastación y muerte, generalmente provocada por una peste, como se lee en la Ilíada de Homero y el Edipo de Sófocles.

Está claro que cuando se propaga un virus, ninguna medicina puede ayudar, en lo que se desarrolla una vacuna; la única forma de escapar mientras eso pasa, es evitar el contacto con personas infectadas y objetos contaminados.

La sociedad se recluye, se aísla por el mero instinto de conservación. Entonces, en algunos libros, el tema, ya no es la pandemia, sino el encierro. ¿Qué pasa en nuestro interior cuando estamos tanto tiempo con nosotros mismos? ¿Mientras salvas el cuerpo desequilibras la mente?

Estos siete libros en algunos casos sí incluyen pestes mortíferas, pero el punto común es la angustia producida por permanecer en lugares cerrados, por la sensación de no tener a donde ir para estar a salvo. Recuperar estos títulos nos recuerda que las epidemias son “una llamada de atención” del equilibrio natural, cósmico o como le quieran llamar. Es una alerta para que los seres humanos nos comportemos, no bien, ni mal, sino a la altura de las circunstancias.

Por si se va la luz- Lara Moreno

¿Por qué leerla? ¿Qué pasa cuando te das cuenta de que el ruido es demasiado y no queda más que buscar el silencio? ¿Somos capaces de dejar todo atrás? ¿Qué tan difícil es empezar de nuevo? Es exactamente ahí dónde los personajes de esta historia se dan cuenta que la vida está hecha de repeticiones.

Esta novela aparenta el regreso a las raíces sin anunciar que se trata de una especie de fin del mundo elegido. La historia escrita por esta autora española llega a las tripas y destruye cualquier intento de idealización campestre. Una primera novela cruda y violenta, con una prosa que impide abandonarla aunque resulte perturbadora.

Frase poderosa: “Me aborrecí. Todo lo aprendido en la soledad de estos años no había servido para nada, una mínima señal interpretada de forma errónea desató mis instintos”.

Zona Uno- Colson Whitehead

¿Por qué leerla? Esta novela presenta una fase reveladora del comportamiento humano: las reacciones por el miedo al contagio. Todo sucede después de una epidemia que azota el planeta y deja al descubierto vicios como la avaricia, la voracidad y la corrupción, que paradójicamente fue lo que condujo a la infección, a la muerte moral y a la física de casi toda la humanidad.

Una historia que estremece y confronta con el lado más oscuro de nuestra sociedad contemporánea. La gente no sólo temía su propia muerte sino que también tenía la terrible sensación de estar en el fin del mundo: las ciudades estaban siendo destruidas por el fuego; la gente huía en histeria.

Frase poderosa: “Las glorias anteriores a la epidemia solían exagerarse dada la falta de testigos que afirmaran lo contrario”.

Distancia de rescate- Samanta Schweblin

¿Por qué leerla? Por ser la primera novela de una singular y talentosa autora latinoamericana, que nos cuenta una extraña situación de contaminación en los campos argentinos. La atmósfera durante la lectura es de opresión narrativa, más irrespirable que fresca, más tóxica que natural, que transcurre en una región de campo abierto. Esta paradoja es el escenario que pone en tela de juicio la sincronía del ciclo de las vidas humanas contra el tiempo de la naturaleza.

Distancia de rescate es una historia de urgencia, donde la naturaleza es desafiada y amenazada; un trabajo de experimentación literaria inquietante, donde la protagonista observa sin poder hacer mucho, como la salud de un ser amado queda indefensa ante la alteración silvestre que la misma humanidad ha provocado.

Frase poderosa: “Es que necesito medir el peligro, sin esta medición es difícil calcular la distancia de rescate”.

El murmullo de las abejas- Sofía Segovia

¿Por qué leerla? Resulta que esta novela, instalada en una especie de realismo mágico norteño, recupera en varios de sus capítulos la llamada pandemia olvidada, aquella influenza española que en 1918 mató alrededor de 60 millones de personas en dos años, seis veces el número de muertos en combate durante la Primera Guerra Mundial.

Algunos cayeron gravemente enfermos en cosa de horas, como lo cuenta la autora regiomontana, literalmente ahogados, con los pulmones llenos de líquido. Y otros tuvieron síntomas de gripe normal, se encerraron, reflexionaron sobre sí mismos, sobre la muerte y hasta hubo un milagro. Sin embargo, en este relato la mayoría desarrolló neumonías que los mataron o los dejaron crónicamente convalecientes.

Frase poderosa: “Así había llegado a la conclusión de que en el proceso del bien o del mal morir no quedaba mucho tiempo ni energía para un aburrimiento como el sufrido por él”.

Hijos de hombre- P.D. James

¿Por qué leerla? Esta historia tiene una estructura narrativa impecable, llena de consideraciones pertinentes, alejadas de la ciencia ficción que nos dan a conocer una sociedad que ha perdido la capacidad de reproducción. Sin hijos y sin futuro, la raza humana podría desaparecer a causa de su infertilidad, la última generación en nacer ahora es adulta y pasea frustrada muñecos de plástico en carriolas.

El autor advierte desde la ficción acerca de los peligros que representa centrar la vida en aspiraciones vitales superfluas. La civilización se cae a pedazos mientras la desesperación y la impotencia se vuelven comunes.

Frase poderosa: “La generosidad es una virtud de los individuos, no de los gobiernos. Cuando los gobiernos son generosos es porque se trata del dinero de otros, de la seguridad de otros, del futuro de otros”.

La tierra permanece- George R. Stewart

¿Por qué leerla? Esta historia fue publicada por primera vez en 1949, pero gracias a la sencillez de sus recursos literarios, aun se mantiene vigente hasta nuestros días y su actualidad resulta abrumadora. El protagonista es Isherwood Williams, un geógrafo que descubre que una plaga virulenta ha aniquilado a casi toda la humanidad, dejando unos cuantos sobrevivientes. Una historia reflexiva acerca de una cultura devastada que lucha por sobrevivir, de algo así como la muerte y la “resurrección” de la humanidad.

Frase poderosa: “Los hombres van y vienen, pero la tierra permanece”.

La carretera- Cormac Mc Carthy

¿Por qué leerla? Esta novela concentra su fuerza en la historia de amor entre padre e hijo que ocurre mientras el fin del mundo tiene lugar. Lo que queda de la civilización tan solo son sus restos y lo imaginamos a través de minuciosas descripciones de un escenario poético apocalíptico impecablemente logrado por McCarthy.

La búsqueda de alimentos es la prioridad, y ya queda poco: la complejidad moral de lo que esta carencia representa es el eje de la historia. Escrita en párrafos breves pero contundentes, estamos ante uno de los libros que nos permiten asomarnos al lado más complejo de la supervivencia en situaciones límite: mantenerse humano.

Frase poderosa: “Siempre es mucho tiempo. Pero el chico sabía lo que él sabía. Que siempre es un abrir y cerrar de ojos”.


América Gutiérrez es Coordinadora de contenidos de Librerías El Sótano. Ha trabajado para Discovery Channel LANat GeoA&E, IMER y Penguin Random House. Siempre se pregunta: ¿en qué se parece un cuervo a su escritorio? Actualmente estudia las leyes que rigen las excepciones.