Los empresarios llevaron la cuenta: fueron 100 días de cierre de los establecimientos considerados “no esenciales” por el SARS-CoV-2. No hubo de otra más que cerrar y esperar mejores noticias. Luego de más de tres meses, el Semáforo Naranja otorga el permiso para reabrir; el virus sigue ahí, todos lo saben, pero la única opción es salir y empezar a apuntalar lo que, además, tendrá un alto costo económico que asumirán los propios propietarios.

Ciudad de México, 7 de julio (SinEmbargo).- Cerca del mediodía del viernes pasado, meseros con cubrebocas comienzan a colocar mesas y sillas afuera de los restaurantes, sacan de una caja el tapete que limpia las suelas de los zapatos y colocan en la puerta el aparato que mide la temperatura y el gel antibacterial. Cuando sea hora de abrir, ellos se pondrán guantes y además careta.

En las estéticas de la Ciudad de México ahora es casi obligatoria la cita para impedir las aglomeraciones. El cliente tiene que ir con cubrebocas sí o sí, y si es que quiere deshacerse de esas puntas maltratadas o del look de náufrago post pandemia.

Y del otro lado hay quienes se animan sin temor al virus: los clientes hacen fila para hacer compras, se sientan a comer, a beber cerveza y festejan cumpleaños cantando las mañanitas.

Este permiso de apertura al 30 por ciento de la capacidad y con más de 10 medidas para disminuir los riesgos de contagio de COVID-19, más que una victoria que permita respirar y decir “ya pasó todo”, es apenas un empujón hacia tierra firme que impide que los comercios terminen por ahogarse.

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Los restaurantes reabrieron al 30 o 40 por ciento de capacidad. Fotos: Cuartoscuro.

Los establecimientos que abren son los restaurantes al 30 o 40 por ciento de capacidad; hoteles al 30 por ciento de capacidad; tianguis y mercados sobre ruedas y bazares; estéticas, peluquerías y salones de belleza y tiendas departamentales y centros comerciales al 30 por ciento de capacidad.

De acuerdo con representantes empresariales entrevistados por SinEmbargo, el paso al color Naranja en el Semáforo de Reactivación Económica, no significarán ganancias, sino que lo que se logre recaudar será para pagar a trabajadores y las deudas adquiridas en este periodo.

Datos de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en pequeño de la Ciudad de México (Canacope CDMX), señalan que 345 mil negocios que buscarán reintegrarse a la actividad cotidiana gastarán entre 70 mil a 350 mil pesos en sueldos de empleados (de 1 a 8 en promedio), gastos operativos y pagos de luz, mantenimiento, agua, gas, teléfono, internet, material de limpieza, desinfectantes y adeudos por préstamos.

En el actual entorno, estimó la Canacope, solo el 10 por ciento de las microempresas cuentan con un ahorro para afrontar estos gastos. Además estiman que las pérdidas en el sector por la crisis del coronavirus ascenderán a los 112 mil millones de pesos sólo en la capital del país.

“A poco más de 50 días del confinamiento sanitario el 80 por ciento de las empresas en la Ciudad de México ya estaban en una taza de ventas cero”, agregó la Cámara en un comunicado de prensa.

Pero en la reapertura está la incertidumbre del contagio porque el virus sigue: la Ciudad de México tiene al 5 de julio 4 mil 395 casos activos, 5 mil 752 fallecimientos por COVID y los casos acumulados de contagios ascienden a 52 mil 210, lo que la convierte en la entidad más afectada por la pandemia en México.

El ingeniero Eduardo Daniel Contreras Pérez, presidente de la Canacope Ciudad de México, comentó que la reapertura es lo prioritario, pero se hace en un momento en que los contagios van al alza, “la preocupación más grande es ya abrir porque de lo contrario muchos ya no reabrirían”.

La Canacope estima que las pérdidas en el sector por la crisis del coronavirus ascenderán a los 112 mil millones de pesos sólo en la capital del país. Fotos: Cuartoscuro.

En este sentido comentó que los apoyos por parte del Gobierno no fueron suficientes, “la situación es un reto para el Gobierno y negocios, pero lamentablemente estos apoyos no alcanzaron para todos. Nosotros tenemos visto que para un pequeño negocio de cuatro personas, en el IMSS se necesita alrededor de 40 mil pesos mensuales para dar cumplimiento a todos los compromisos, dependiendo el lugar en el que esté, porque el costo aumenta por la renta. Estos apoyos pudieron significar mucho para aguantar la situación pero no fueron suficientes”.

Contreras Pérez no descartó un posible encarecimiento en los establecimientos para afrontar la crisis y los nuevos retos, aunado a que los proveedores de los nuevos artículos esenciales (de limpieza, protección y desinfectantes) “no están siendo empáticos con los pequeños negocios y están encareciendo los costos de los materiales. Ya hicimos una solicitud a las autoridades para que pongan atención a eso, porque un termómetro digital llega a costar hasta 2 mil 500 pesos o 3 mil, cuando antes estaban en mil 500 pesos”.

COMPARMEX: UN REBROTE LETAL

Gabriel Aguirre, presidente del Comité de Estrategia Pública de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), precisó que la empresas llegan al semáforo naranja con 100 días de estar cerrados, lo que implica a su vez un proceso de endeudamiento muy fuerte más el nuevo reto económico para ofrecer los servicios de manera segura y con una ruta adecuada a lo que el Gobierno de la Ciudad nos ha propuesto para avanzar.

En entrevista con este medio digital, mencionó que la reactivación es también un tema de conciencia ciudadana ante un posible rebrote en el número de casos de COVID-19, “todo parece indicar que la movilidad al menos en la ciudad capital aumentó de manera relevante ante la reapertura, lo que puede generar un problema porque podemos regresarnos en el semáforo ante el aumento de contagios que parece que no tiene un pico ya limitado ni identificado”.

Los datos de Coparmex Ciudad de México hablan de casi 230 mil empleos perdidos en la pandemia. Fotos: Cuartoscuro.

“La apertura mal entendida por los ciudadanos en la que se piensa que se puede salir ya a todo tipo de actividades, pone en un serio riesgo a los negocios de que el semáforo se nos vaya a rojo otra vez y volvamos a tener que cerrar los giros comerciales no esenciales. Eso sería muy delicado ante el gasto que se ha hecho para la reactivación y a la espera de seguir avanzando y no de retroceder”, añadió.

Ante esta posibilidad, dijo que el diálogo con el Gobierno de la Ciudad de México ha sido bueno y que han tomado en cuenta las opiniones y propuestas del sector empresarial, por lo que acordaron equilibrar la reactivación económica que permita a las empresas que ya están en una situación complicada por las deudas y por el otro el lado de la salud, sobre todo en los giros que tienen una atención al público importante.

De acuerdo con representantes empresariales, el paso al color Naranja en el Semáforo de Reactivación Económica, no significarán ganancias. Fotos: Cuartoscuro.

“Se debe cuidar que los protocolos estén claramente establecidos y los procesos de desinfección para cuidarse a sí mismos, a los colaboradores y a los consumidores. Es una preocupación del sector empresarial en pleno, que buscan ofrecer los servicios de manera segura […] las empresas han avanzado en ofrecer todo el material de protección a sus trabajadores, pero es importante que la ciudadanía ayude a que este proceso de reapertura sea seguro, porque por más que las empresas garanticen el proceso de seguridad en el trabajo diario, si la gente sale a la calle por cosas no esenciales corremos el riesgo de que el semáforo vaya hacia atrás”, comentó Aguirre.

Los datos de Coparmex Ciudad de México hablan de casi 230 mil empleos perdidos en la pandemia.