Pese a que los recortes de la OPEP+ mantiene la estabilidad en el mercado, en los inversores se mantiene la preocupación de que nuevos confinamientos de población en diversos países frenen la demanda de petróleo y lastren los precios.

Nueva York, 7 jul (EFE).- Los recortes de producción que mantienen vigentes la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios (OPEP+) continúan sosteniendo la cotización del crudo, según los analistas. Sin embargo, la sesión estuvo marcada por el temor a que los repuntes de la COVID-19 que se están produciendo en Estados Unidos tengan un efecto negativo en la demanda.

El precio del barril de petróleo Brent para entrega en septiembre terminó hoy en el mercado de futuros de Londres en 43.05 dólares, un 0.09 por ciento más que al finalizar la sesión anterior. El crudo del mar del Norte, de referencia en Europa, concluyó la jornada en el International Exchange Futures con un incremento de 0.04 dólares respecto a la última negociación, cuando cerró en 43.01 dólares.

El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este martes casi plano con un leve descenso del 0.02 por ciento, hasta los 40.62 dólares el barril. Al final de las operaciones en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros del WTI para entrega en agosto restaron solamente 0.01 dólares respecto a la sesión previa del lunes, cuando el Texas avanzó un 0.7 por ciento.

Los precios del “oro negro” quedaron prácticamente sin cambios en una jornada en la que el crudo osciló entre ganancias y pérdidas y en la que finalmente se impuso el miedo a que los rebrotes de coronavirus lastren la recuperación de los mercados que se había producido tras la reapertura económica de buena parte del país.

En Estados Unidos preocupan especialmente los rebrotes en los principales motores económicos del país, como California o Texas, que se sitúan ya cerca del colapso hospitalario y que en los últimos días se han visto obligados a retomar medidas de contención del virus.

En total, el país ha sobrepasado los 2.9 millones de contagios y las 130 mil muertes por el virus, según datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

En el lado positivo, analistas encuestados por Global & Platts prevén que la Administración de Información Energética anuncie mañana la caída de 3.7 millones de barriles en los inventarios de crudo estadounidense por segunda semana consecutiva, así como una caída de 1.2 millones de las reservas de gasolina y de unos 500 mil barriles para los destilados como el diésel.

“En las últimas semanas, los operadores han puesto más peso en la evolución de la oferta, pero a partir de ahora los ojos están nuevamente en la demanda y en cómo el COVID-19 se expande por Estados Unidos. Agosto y septiembre serán un período decisivo así que no habrá vacaciones en los mercados energéticos”, apuntó hoy en una nota la analista de la consultora energética Rystad Energy Louise Dickson.

Agregó que el temor en torno al virus podría aminorarse si se produjese una desaceleración de los casos pero que “la realidad” es que el desarrollo del COVID-19 moverá los precios del petróleo y que de momento la “positividad” no es la palabra que los inversores están utilizando para este momento de la pandemia.

Por otro lado, los contratos de gasolina con vencimiento en agosto sumaron tres centavos hasta los 1.27 dólares el galón, y los de gas natural para entrega en el mismo mes sumaron cuatro centavos hasta 1.87 dólares por cada mil pies cúbicos.