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Carlos A. Pérez Ricart

07/12/2023 - 12:04 am

El equipo de Xóchitl Gálvez

Xóchitl Gálvez será recordada como la candidata que perdió en el 23 la elección del 24.

Había expectativa. En las imprentas de los periódicos corría el run run de que el anuncio del equipo de campaña de Xóchitl Gálvez iba a representar un punto y aparte en la candidatura del frente opositor. Las metáforas sobraban entre los más optimistas: “golpe en la mesa”, “relanzamiento”, “sacudida”. Tanta palabra y superlativo para nada. O sí, para cuatro apuntes:

1) Entre los 22 perfiles presentados por Xóchitl Gálvez no hay activistas, académicos ni representantes de la “sociedad civil”, ese ente invisible que nadie sabe muy bien qué es, pero que se repite en cada párrafo del programa del frente opositor. Entre los nombres mencionados tampoco hay indicios de esa construcción mitológica que la oposición llama —odiosamente— “ciudadanos”. Los perfiles elegidos por Gálvez confirman la estrategia de campaña: abusar de los conceptos de “sociedad civil” y “ciudadanos” sin nutrirlos de contenido. Con excepción de sus hijos —aparentemente los únicos nombramientos que logró negociar— el resto de los hombres y mujeres presentados son cartucho quemado de la política nacional. Con ellos no va a ganar una elección presidencial, un amigo que le diga.

2) El equipo de campaña de la candidata opositora es, en el mejor de los casos, una grosera repartición de puestos entre los partidos que respaldan su postulación. La inclusión de personajes como Rubén Moreira, Carolina Viggiano o Jesús Ortega da cuenta de la obligación de la candidata de distribuir las rebanadas de un pastel cada vez más pequeño y caduco. La inclusión de Jesús Ortega en este círculo no podría ser más paradójica: su mandato como encargado de “prospectiva” no encuadra muy bien con su liderazgo al frente de un partido político sin futuro. En definitiva: la combinación de los 22 perfiles presentados da cuenta de la primera (y más vulgar) promesa incumplida de la precandidata, la de construir un equipo sin “rateros, huevones y pendejos”. Faltan seis meses para la elección y ya hay compromisos sin cumplir. Vaya fiasco.

3) En el mejor de los casos, decía, el equipo de campaña es reflejo de los partidos que respaldan la candidatura, una consecuencia natural del poco margen de maniobra de Gálvez. En el peor de los casos, sin embargo, es la confesión de que, en efecto, su plataforma política no representa sino una vuelta al pasado. No hay nada en los 22 perfiles que haga suponer que la oposición al presidente López Obrador haya aprendido alguna lección sobre lo ocurrido los últimos cinco años. El equipo de Xóchitl Gálvez es la constatación de que un sexenio fue insuficiente para desaprender las coordenadas políticas del ayer. El olor a reciclado y podrido es potente.

4) Con el anuncio de su equipo de campaña, Gálvez cierra definitivamente la posibilidad de construir un perfil “ciudadano” y se pertrecha en las siglas del PRIAN. Es, sobre todo, la confirmación de que la precandidata carece de coordinadas políticas consistentes. ¿En qué cree alguien que un día celebra el triunfo de Javier Milei en Argentina y al día siguiente se desdice en radio nacional? ¿En qué cree una candidata que construye un perfil político como opositora al PRI pero que abraza las siglas de ese partido para su candidatura? ¿Qué piensa de la economía la ex trotskista que deja su plan de gobierno en manos del hijo del ex presidente De la Madrid? ¿Quién es Xóchitl Gálvez? La elección de su equipo de campaña confirma los peores presagios: es lo que los partidos quieren que sea. Su falta de autonomía es su mayor señal de identidad. ¿Su candidatura? Una maniobra electoral que robará un puñado de votos para que los Alitos, Markos y Zambranos sigan jugando a la política.

Con decisiones como la del martes, Xóchitl Gálvez será recordada como la candidata que perdió en el 23 la elección del 24.

Carlos A. Pérez Ricart
Carlos A. Pérez Ricart es Profesor Investigador del CIDE. Es uno de los integrantes de la Comisión para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico (COVeH), 1965-1990. Tiene un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Berlín y una licenciatura en Relaciones Internacionales por El Colegio de México. Entre 2017 y 2020 fue docente e investigador posdoctoral en la Universidad de Oxford, Reino Unido.
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