En la Ciudad de México, expone The New York Times, las dudas comenzaron hace un mes, cuando la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a sospechar que los datos federales y los modelos sobre la epidemia eran defectuosos, “según tres personas con conocimiento del asunto”, dice el reportero Ahmed.

Ciudad de México, 8 de mayo (SinEmbargo).- La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, negó que su administración esconda cifras sobre los decesos de COVID-19, como señaló el diario estadounidense The New York Times, en un reportaje firmado por el periodista Azam Ahmed.

En un reportaje denominado “Peaje oculto: México ignora la ola de muertes por coronavirus en la capital”, se plantea que las tensiones han llegado a un punto crítico en las últimas semanas, ya que la Ciudad de México “ha alertado al Gobierno de las muertes en repetidas ocasiones, con la esperanza de que se haga público el verdadero número de víctimas del virus en la ciudad más grande del país”.

Pero eso no ha sucedido, afirma el periodista Azam Ahmed, corresponsal del influyente diario neoyorquino en México y en América Latina.

Los médicos que laboran en hospitales abrumados en la Ciudad de México dicen que la realidad de la epidemia se está ocultando al país, plantea. En algunos hospitales, narra, los pacientes yacen en el suelo, extendidos sobre colchones, y las personas mayores están apoyadas en sillas de metal porque no hay suficientes camas, mientras que los pacientes son rechazados y se les manda a buscar espacio en hospitales menos preparados, añade.

“Muchos mueren mientras buscan”, dijeron varios médicos, según precisa el Times.

Sin Embargo, Sheinbaum Pardo reiteró que mantienen una estrecha colaboración con el Gobierno federal, a fin de compartir la información sobre decesos relacionados con la COVID-19.

“Lo que decimos es que nosotros informamos todos los días sobre decesos en la capital y es un comité de expertos el que determina si son muertes por COVID o no”, dijo la Jefa de Gobierno.

En este sentido, aseveró que todos los días participa en una reunión con autoridades federales para informar sobre el número de defunciones, casos confirmados y activos; así como ocupación hospitalaria.

La Jefa de Gobierno insistió que el Gobierno capitalino y el federal se mantienen en una estrecha colaboración.

“Quien quiera apostar a una separación entre el Gobierno de la Ciudad de México y el Gobierno de México, cada uno con su autonomía, pero apostando en que estamos en descordinación, se va a equivocar siempre”, aseveró.

Sobre los decesos, dijo que es un comité técnico el que determina si las muertes registradas en hospitales son o no derivadas de COVID-19.

“Hay decesos en los hospitales pero la determinación de si es por COVID-19 o no, lo define un comité técnico a partir de una serie de criterios”.

Sheinbaum Pardo informó este viernes sobre la capacidad hospitalaria que se abrieron más hospitales en la Ciudad de México para recibir pacientes de la COVID-19, además el Gobierno local recibió 60 respiradores lo que permite ampliar el espacio de atención apacientes.

Además informó que la Secretaría de la Defensa en su hospital central ya recibe personas con los padecimientos del nuevo coronavirus.

Por otro lado, el vocero de la Presidente, Jesús Ramírez, aseguró que el Gobierno federal no oculta información sobre los contagios o fallecido por COVID-19.

A través de su cuenta de Twitter, reiteró la postura del Gobierno a mostrar “transparencia total” en los datos derivados de la pandemia.

“Las cifras de casos que presentamos todos los días son producto del trabajo de decena de científicos y nuestra política es de datos abiertos y transparencia total”, destacó.

LOS SEÑALAMIENTOS

En la Ciudad de México, expone The New York Times, las dudas comenzaron hace un mes, cuando la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a sospechar que los datos federales y los modelos sobre la epidemia eran defectuosos, “según tres personas con conocimiento del asunto”, dice el reportero Ahmed.

“Ella ya había ordenado a su personal que llamara a todos los hospitales públicos en el área de la Ciudad de México para preguntar sobre todas las muertes confirmadas y sospechosas de COVID-19, dijeron esas personas. En la última semana, ese esfuerzo encontró que las muertes fueron más de tres veces las reportadas por el Gobierno federal”, plantea el texto.

“Los desacuerdos han tenido lugar en gran medida detrás de escena, ya que Sheinbaum, quien se negó a hacer comentarios para este artículo, se ha mostrado reacia a avergonzar públicamente al Presidente Andrés Manuel López Obrador, su cercano aliado político”, afirma.

Pero los datos de la Ciudad de México, expone Ahmed, “ponen en duda la comprensión del Gobierno federal de la crisis en el país”.

Con pruebas tan limitadas y dudas sobre los modelos del Gobierno, los expertos consultados por este diario dicen que las estimaciones federales de cuándo la nación alcanzará su punto máximo, cuánto durará la epidemia y qué tan grave será el daño no puede ser confiable.

“Esa desconexión ha dejado a ciudades y estados de todo el país luchando por satisfacer la demanda de equipos de protección y ventiladores. También minimiza la gravedad de la epidemia para millones de mexicanos, lo que les dificulta determinar cuán grave es la situación y cuán seriamente tomarla”, agrega el texto.

Fernando Alarid-Escudero, doctor en Ciencias de de la Salud y quien desarrolló un modelo independiente en colaboración con científicos de la Universidad de Stanford para trazar la curva de la epidemia en México, dijo que eso “es impactante”.

“Si ese es el caso, y realmente no estamos capturando a todas esas personas que eventualmente mueren, no estamos entendiendo la imagen. Estamos subestimando la magnitud de la epidemia”, agregó el doctor Alarid-Escudero al Times.

Una de las principales razones de la competencia de las cifras de muertes en México tiene que ver con la forma en que el Gobierno federal está probando, examinando e informando los datos, se plantea en el texto. “Los resultados oficiales incluyen un retraso de dos semanas, dicen personas familiarizadas con el proceso, lo que significa que la información oportuna no está disponible públicamente”, agrega.

“Más preocupantes, dicen, son las muchas muertes ausentes de los datos, como lo sugieren las cifras de la Ciudad de México, donde el virus ha golpeado con más fuerza. Algunas personas mueren a causa de enfermedades respiratorias agudas y son incineradas sin que les hagan la prueba, dicen las autoridades Otros mueren en casa sin ser ingresados ​​en un hospital, y ni siquiera se cuentan en las estadísticas de la Ciudad de México”, afirma.

“Se cree que el modelo principal que está utilizando el país ahora supone que solo el 5 por ciento de la población infectada muestra síntomas, y que solo el 5 por ciento de esos pacientes irán al hospital, según los documentos de modelado obtenidos por The Times”.

Al respecto, Laurie Ann Ximenez-Fyvie, doctora de Harvard en la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo al diario que “su modelo está equivocado”, y añadió que los casos sintomáticos y severos podrían ser significativamente mayores. “Hay muy buen consenso al respecto”, añadió la doctora.

“Varios expertos también cuestionaron las suposiciones de México sobre cuán rápido pasará la epidemia. Su modelo muestra un fuerte aumento de las infecciones, seguido de una fuerte disminución. Pero en casi ningún otro país del mundo ha habido un rápido descenso después de un pico”, plantea el texto de Ahmed.

“Hay una larga fila para la curva, y la cantidad de muertes no caerá a cero en ningún momento en el futuro cercano”, dijo al diario Nilanjan Chatterjee, profesora del departamento de Bioestadística de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

“El gráfico que están usando es inconsistente con las formas de la curva en otros países”, concluyó la especialista de la Johns Hopkins, entrevistada por el Times.