Martín perdió a su esposa y a su madre en el sismo del pasado 19 de septiembre. Matilde y Karla eran trabajadoras del hogar y la tarde de ese jueves quedaron atrapadas entre los escombros de los que fue un moderno edificio que tenía entonces menos de un año y medio de vida.

Él quedó a cargo de sus dos hijos menores de edad y hoy vive en casa de su cuñada, pues el inmueble en el que vivían también se dañó por la sacudida de la tierra.

Ahora reclama que no sólo las autoridades de la Ciudad de México lo han abandonado, también lo han hecho la inmobiliaria, su empleadora y hasta sus familiares.

Ciudad de México, 10 de marzo (SinEmbargo).- La vida de Martín Hernández dio un giro total el pasado 19 de septiembre cuando la tierra se sacudió con furor. De tajo, el terremoto le arrebató a su madre Matilde Téllez Cárdenas, de 63 años, y su esposa Karla Kaori Santos Sánchez, de 30, murieron bajo los escombros del edificio de Emiliano Zapata 56.

La dos mujeres trabajaban como empleadas domésticas en el departamento 404 de la construcción ubicada en la colonia Portales Sur, delegación Benito Juárez, cuando llegó el terremoto de magnitud 7.1 a las 13:14 de la tarde. Ambas trabajaban de 2 a 3 veces por semana para la señora Olivia Guillén García y cobraban 250 pesos de sueldo por día.

Aquella tarde, cuando la pesadilla de un terremoto se repitió en la Ciudad de México, Martín se dirigía a la secundaria a acompañar a Franco, de 12 años de edad. Como de costumbre llamó a Karla para avisarle que estaban por salir de casa, ubicaba en la colonia Independencia de la misma demarcación.

Alcanzó a despedirse de ella, sin imaginar lo que minutos después vendría.

“Cuídate mucho, te amo”, recuerda haberle dicho por última vez.

Ambos regresaron a la escuela de Alizee, de 10 años de edad, para después irse a casa a esperar a Karla. Las líneas telefónicas se encontraban colapsadas, no había transporte para ir a buscarlas, así que decidió esperar junto a sus hijos en la calle.

Su hermano Salvador llegó a preguntar si su madre y su cuñada ya se encontraba con ellos, al encontrar respuesta negativa, salió a buscarlas sin conocer el domicilio exacto en el que trabajaban.

Aproximadamente transcurrió una hora cuando Salvador volvió al hogar de Martín para darle la peor noticia de su vida.

“Sí es el domicilio al que fui, lamentablemente se cayó una parte, no hay acceso, está acordonado por la Marina y no hay información de nada”, le dijo.

Martín, otra muestra del abandono a las víctimas del 19 de septiembre. Foto: Sandra Sánchez, SinEmbargo

“En ese momento perdí el control. Dejé a mis hijos con Erika, mi hermana, agarré una bici y me fui al domicilio, cuando llegué allá hice todo lo posible para poder ingresar. Me dirigí con el capitán de la Marina que estaba a cargo y le comenté que mi esposa y mi madre estaban en ese lugar, le pregunté que si habían alcanzado a salir. No recordé en ese momento en qué departamento trabajaba, pero sí del piso. El capitán me dijo que lamentablemente era una de las partes que se habían caído”, narró.

La ayuda por parte de la sociedad civil no paró, hubo gente que acompañó a Martín y a su familia durante el tiempo que duró la búsqueda, de lo que está profundamente agradecido.

“Empezamos la búsqueda gritando. Afortunadamente me dejaron ayudar a sacar escombros, yo con la esperanza de encontrarlas con bien. Pasaron minutos, horas y días, no sé cómo aguantamos tanto porque tardamos dos días y medio en poderlas recuperar. Lamentablemente cuando las encontramos ya estaban en muy mal estado […] Mis hermanos y yo, con mucha gente que nos apoyó, no nos movimos de allí […] Logramos sacar los cuerpos y allí fue donde el mundo se me vino abajo. Yo no sabía cómo decirle a mis hijos que mamá y abuelita no estaban ya con nosotros”, continuó.

El hombre de 34 años ahora cuida de sus hijos Franco y Alizee. Ahora, la familia vive en una casa que su cuñada le ofreció porque el inmueble que anteriormente rentaban sufrió daños tras el sismo y quedó inhabitable.

Dar la noticia a sus hijos no fue sencillo. Un psicólogo voluntario, recordó, le aconsejó cómo decírselos y siguió la sugerencia y se apoyó en su religión: “Les dije que mamá y abuelita ya no estaban con nosotros […]. Que ahora eran unos ángeles que ya están descansando en paz. Fue algo muy difícil”.

“EL GOBIERNO NOS OLVIDÓ”

A casi seis meses del temblor, Martín reclama que ni las autoridades del Gobierno de la CdMx, ni la inmobiliaria Canada Building Systems, ni la señora Guillén le han brindado apoyo a su familia.

En octubre, Martín y otras familias afectadas por el sismo acudieron a una reunión con el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa. Allí, rememoró, el mandatario afirmó que los damnificados “no estaban solos” y se comprometió a ayudarlos. Los canalizó con distintas instancias como el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y el Instituto de Vivienda (INVI), pero todo ha quedado en promesas, lamentó.

Ese día, aprovechó para entregarle una carta a Mancera en la que le pidió que las muertes de su esposa y su madre no quedaran impunes, pero, recriminó, “hasta el día de hoy no ha habido justicia y nos sentimos indignados y olvidados por el Gobierno”.

En su momento buscó también que el INVI, a cargo del ingeniero Raymundo Collins Flores, les otorgara el apoyo para renta dirigido a damnificados en el que por tres meses se les brindaban 3 mil pesos, pero le fue negado.

Víctimas del edificio de avenida Zapata 56: aunque la han exigido por todos los medios, la justicia aún no llega. Foto: Sandra Sánchez, SinEmbargo

Anteriormente, Martín acudió a la delegación Benito Juárez a solicitar apoyo, donde a través del DIF Alizee y Franco fueron beneficiados con Más Becas Mejor Educación, por lo que cada uno recibe 800 pesos cada mes, asimismo, Martín se adhirió al Programa Apoyo Integral a Jefas de Familia Residentes de la Ciudad de México, por el que percibe 296 pesos en el mismo periodo de tiempo.

“El único apoyo que tengo es del DIF […]. Cada mes recibimos menos de 2 mil pesos”, comentó.

Recientemente, Martín sufrió un accidente en una tienda de la cadena comercial Oxxo en la que prestaba sus servicios, por lo que tiene dificultades para caminar, pero no cuenta con recursos para realizarse estudios y acudir con un especialista, pues al verse imposibilitado para laborar le cancelaron el servicio médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Ante el panorama, hizo un llamado a Mancera a “que realmente cumpla su palabra de apoyar a los damnificados […] que perdimos casa, que perdimos familia. Que sean transparentes con todo el apoyo que otras naciones han brindado al país, precisamente para la reconstrucción de nuestro México, no ha sido visto y a casi 6 meses no hemos recibido nada”.

En el tema de vivienda, agregó: “no pido que me la regalen, pido que me ayuden a obtenerla para que yo pueda pagarla para asegurar el bienestar de mis hijos”.

“LA JUSTICIA ES PARA LOS RICOS”

Martín responsabiliza directamente a Canada Building Systems, empresa que construyó el edificio que se derrumbó con Karla y Matilde dentro. La compañía, sostuvo, “fue omisa” y derivado “de las irregularidades y las irresponsabilidades, están muertas mis familiares”.

Hace poco más de una semana se dio a conocer que Jaime Smith Ríos, quien se encontraba preso desde hace aproximadamente 4 meses, quedó libre. El arquitecto era señalado como presunto responsable del delito de homicidio doloso de Karla y Matilde, tras el derrumbe de la torre residencial en la que laboraban.

Eva Verónica Gyves Zárate, magistrada de la primera sala penal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJ-CDMX), determinó que Smith Ríos sólo era responsable de las instalaciones, su vigilancia y aplicación, ya que no fue el encargado de la construcción, se dio a conocer a través de la prensa.

Además, informó Hernández, el pasado 27 de febrero, Juan Duay Huerta, director responsable de obra (DRO) del inmueble, también quedó en libertad.

El ingeniero arquitecto enfrentaba cargos por homicidio, sin embargo, su abogado argumentó responsabilidad de la delegación Benito Juárez, a cargo de Christian Von Roehrich, pues la demarcación fue la que otorgó los permisos para la edificación.

El primero de octubre, en entrevista para este medio de comunicación, Agustín Liñán Salinas, representante legal de Canada Building Systems, explicó que las propias autoridades firmaron documentos en los que emitieron su visto bueno. Tal es el caso de la Autorización de Uso y Ocupación, firmada por el licenciado Nicias René Aridjis Vázquez, quien funge como director general de Obras y Desarrollo Urbano en la demarcación.

Durante la misma charla, Duay Huerta manifestó que en todo caso habría corresponsabilidad entre Canada Building Systems y la Delegación y no sólo de la compañía.

“Mientras dura la obra yo soy totalmente el responsable, pero al terminar y al entregar la obra, cuando me dan el permiso de ocupación, ya somos corresponsables”, dijo aquel día y agregó que “el DRO es una extensión de las autoridades para observar que se cumpla el reglamento de construcciones del Distrito Federal”.

Ante este panorama, Martín criticó que en la capital mexicana “los que realmente tienen justicia son los que tienen dinero, son los que pueden pagar sus fechorías, la gente que no tenemos nada, lamentablemente siempre pagamos o somos la parte mucho más afectada”.

Por lo que exigió a las autoridades: “No nos dejen solos, que no quede impune la muerte de mis familiares que ha tenido bastantes consecuencias y que ha dejado tantas carencias”.

19 de septiembre, herida que no cierra, Foto: Juan Pablo Zamora, Cuartoscuro

LA EMPLEADORA DIO LA ESPALDA 

Recién ocurrida la tragedia, la señora Guillén se acercó a la familia de Matilde y Karla para externar sus condolencias y prometer apoyo, pero hasta el momento no lo han recibido.

Ellas formaban parte de los 2.4 millones de trabajadores domésticos en México, de los cuales el 97 por ciento no tienen contrato de trabajo por escrito y tampoco condiciones de seguridad social o beneficios y prestaciones de Ley.

Semanas después, Guillén se comunicó con Martín para coordinar una cita. El hombre de 34 años narra que llegó al domicilio que acordaron en Campos Elíseos, en la colonia Polanco, donde lo esperaba el representante legal de la empleadora de su madre y su esposa.

La reunión, recordó Martín, fue para que el abogado aclarara que la señora Olivia Guillén no tenía responsabilidad alguna en lo ocurrido y que apoyaría con lo obtenido de un seguro que cubría daños a terceros. Hasta ahora, acusó, todo ha quedado en promesas.

“Hasta el día de hoy, la señora no se ha comunicado. Tiene nuestros contactos, tanto el de mis hermanos como el mío”, dijo.