El Río Conchos. Foto:
@GobiernoEdoChih, Twitter

Desde luego que es un exceso hablar de “guerra” por el Río Conchos de Chihuahua, el más importante del estado y que forma parte de la vertiente del Golfo y el Atlántico. Pero si el término peca de demasía, la realidad es que hay una pugna en ciernes por la pertenencia de sus aguas, que en Chihuahua se pretenden reclamar, por no pocos, como exclusivas del territorio de la entidad grande de la república.

Dos aspectos llaman la atención: por una parte el ya inveterado reclamo para que se revise de fondo el viejo tratado para el reparto de estas aguas con los Estados Unidos, pues es el Conchos principalísimo afluente del Río Bravo que marca la frontera con el poderoso país desde Ciudad Juárez hasta la región tamaulipeca del Golfo, donde desemboca. Ese tratado se estima injusto e inequitativo a los intereses mexicanos y la propia naturaleza del reclamo y su procesamiento no se ve que pueda desembocar en una decisión pronta; sin duda se trata de una dilatada convención que choca con intereses poderosísimos, no tan sólo de Washington, sino de Texas, celosa entidad que en el pasado ha llamado la atención para que nadie se meta con ella.

El otro aspecto está dictado por una visión de pugna interna, concretamente con Tamaulipas, al que algunos agricultores locales estiman como la enemiga. En algún tiempo participé de reuniones parlamentarias binacionales donde se discutió este tema y hube de llamar la atención de los diputados tamaulipecos porque prácticamente querían declararle una guerra a Chihuahua por el agua que disponía en su perjuicio.

Es evidente que se trata de un camino equivocado, que también ha tenido su correlato acá en Chihuahua. Nada más absurdo que dos entidades nacionales disputen por esto; en todo caso debe imperar la racionalidad, pero además el examen mismo de todo lo que implica un ecosistema, en el caso del Conchos, en franco deterioro.

Como república sólo podemos buscar la equidad, en este caso natural, para el empleo de este recurso. No podemos destruir lo que hay acá para beneficiar lo que está allende o buscar beneficios a lo distante en destrucción de lo regional, más si se trata de un río como el Conchos que nace en una intrincada región de la sierra chihuahuense.

El Río Conchos hace ya más de un siglo fue la base para la construcción de la presa hidroeléctrica “La Boquilla”, ubicada en el municipio de San Francisco de Conchos y de ahí la edificación de otros diques y sistemas de riego. Obras que incluso corren en paralelo con el tratado internacional que se cuestiona.

Es evidente que para resolver este diferendo, implica preservar más el recurso hídrico para el país y justicia que sólo puede darse en un esquema de atinado federalismo y mecanismos de compensación por el empleo de los recursos naturales a las que las fronteras políticas que vienen de un pasado remoto le pusieron obstáculos. Se impone el diálogo y la búsqueda de la justicia. Y una clara voluntad presidencial para buscar la concordia.