La transferencia de grandes sumas de dinero entre China y Estados Unidos de manera regular podría despertar sospechas. Por consiguiente, estos lavadores optaron por un esquema que garantizara que eso no llegara a suceder.

Por Chris Dalby

Ciudad de México, 13 de mayo (InSightCrime).– Aunque no es noticia la participación de redes chinas de lavado de dinero en el manejo de ganancias del narcotráfico procedentes de México, varios casos judiciales recientes en Estados Unidos revelan información crucial sobre la mecánica de estos esquemas.

InSight Crime analiza cómo se blanquean colosales sumas de dinero, quiénes son los empresarios aparentemente legítimos detrás de estas maniobras y por qué los fiscales estadounidenses no tienen idea de cómo proceder.

1. LOS BLANQUEADORES

A finales de abril, el ciudadano chino residente en Estados Unidos Gan Xianbing fue sentenciado a 14 años de prisión por manejar un esquema mediante el cual se recibía dinero de grupos criminales mexicanos en Chicago, se transfería a cuentas bancarias en China para terminar enviándolo de regreso a México.

En 2018, Gan manejó aproximadamente 534 mil 206 dólares en dinero del narcotráfico antes de ser detenido en el aeropuerto de Los Angeles en noviembre de 2018, en una escala de su vuelo entre Hong Kong y México.

Desde entonces Gan se ha convertido en el más conocido, pero de ningún modo el único, lavador de dinero chino vinculado con algunos de los grupos criminales más peligrosos de Latinoamérica, entre ellos el Cártel de Sinaloa.

“El acusado hacía parte de un fenómeno reciente mediante el que una red relativamente pequeña de agentes monetarios chinos establecidos en México han llegado a dominar los mercados internacionales de lavado de dinero”, como afirmaron los procuradores asistentes estadounidenses Sean J. B. Franzblau y Richard M. Rothblatt en el documento de sentencia de Gan.

Desde la detención de Gan han aparecido otros dos coterráneos que son figuras claves, Pan Haiping y Long Huanxin. Se cree que ambos han estado trabajando con Gan en la manipulación de las rentas procedentes del narcotráfico que reciben en Chicago y asegurándose de blanquearlos por medio de cuentas bancarias chinas.

Ellos se aseguraban de que no hubiera transferencias de dinero entre China y Estados Unidos, lo que les permitía eludir la detección. Long Huanxin fue aprehendido en febrero de 2020 en el aeropuerto de Vancouver en Canadá antes de ser extraditado a Estados Unidos por acusaciones relacionadas con Gan, mientras que Pan Haiping fue puesto en custodia en México y espera su extradición a Estados Unidos.

Estos hombres se presentaban como empresarios legítimos y tenían pocos o ningún enredo con la justicia. Long era gerente de compras de su empresa familiar de juguetes y relojes, y vendía productos en México, donde tenía inversiones en hoteles y restaurantes. Gan era propietario de un negocio de productos marinos en Guadalajara, y exportaba medusas a China, según Reuters.

“Muchos de estos agentes también se dedican a negocios legítimos, y usan esas actividades como fachada y facilitador del lavado de dinero”, señalaron los procuradores estadounidenses en el memorando de sentencia de Gan.

Aunque esta es la red más reciente que involucra a lavadores de dinero chinos, no es la única que se ha descubierto.

En septiembre pasado, Wu Xueyong fue sentenciado a cinco años de prisión por un juzgado federal de Virginia y se comprometió a pagar una multa de más de 4.2 millones de dólares en ganancias del narcotráfico blanqueadas, provenientes del tráfico de cocaína en Estados Unidos. El esquema de Wu funcionaba de manera idéntica al de Gan, pues el dinero nunca se transfería realmente de China a Estados Unidos.

2. LAS TÉCNICAS

Una de los cómplices de Gan, la singapurense Seok Pheng Lim, declaró a los fiscales que estuvo coordinando varias recogidas semanales de efectivo que recibía de representantes de grupos criminales mexicanos, las cuales oscilaban entre 150 mil dólares y un millón de dólares, con un promedio de 500 mil dólares.

Estas entregas se hacían en grandes ciudades como Chicago, Nueva York y Atlanta. La participación de Lim duró cerca de 63 semanas, entre marzo de 2016 y mayo de 2017, tiempo en el cual ella y sus demás mensajeros recogieron más de 25 millones de dólares, según estimaron los fiscales.

Cuando el dinero llegaba a manos de los lavadores, estos contactaban a alguna firma que hacía parte de una red de empresas chinas en Estados Unidos y México. Les solicitaban que transfirieran una suma de dinero correspondiente mediante aplicaciones bancarias chinas. Esto sucedía completamente dentro del sistema bancario interno del país asiático y quedaba fuera del alcance de las autoridades estadounidenses.

De hecho, Gan mencionó eso en su defensa, según Reuters. Sus abogados alegaron que, lejos de ser un lavador de dinero, él había sido embaucado por Pan Haiping y permitió que se usara su cuenta bancaria china para esas transferencias.

Esta técnica también permite que el proceso de lavado de dinero evite el escrutinio en China. Los reguladores financieros del país limitan a personas particulares el manejo de más de 50 mil dólares en divisas extranjeras y cualquier transferencia que supere ese límite debe recibir una dispensa especial. Pero no existe tal límite en las transferencias nacionales.

3. EL SILENCIO DE CHINA

Las enormes sumas de dinero sucio lavadas mediante este método son motivo de alarma para los fiscales estadounidenses. Pero estos esquemas no son nuevos. En octubre de 2020, una acusación presentada por el Departamento de Justicia estadounidense acusó a seis ciudadanos chinos del lavado de más de 30 millones de dólares para narcotraficantes mexicanos en un periodo de 12 años.

Pero no es tarea fácil regular el uso de las aplicaciones tecnológicas bancarias chinas desde Estados Unidos y México.

China no parece dispuesta a cooperar. Dos fuentes del sistema de justicia estadounidense declararon a Reuters en diciembre que sus solicitudes de ayuda en ese sentido no obtuvieron respuesta.

El Gobierno chino rebatió esa versión y declaró que no se había recibido ninguna solicitud. Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores del país, otras solicitudes de Estados Unidos relacionadas con el lavado de dinero habían preocupado a “intereses y personas legítimas” en China.

En la actualidad no se sabe a ciencia cierta hasta qué punto las empresas y personas usadas para mover este dinero en China son siquiera conscientes de la naturaleza ilegal de esas transacciones, lo que dificulta aún más cualquier medida contra estos esquemas.

“Es la forma más sofisticada de lavado de dinero de la historia”, declaró a Reuters una de las fuentes en Estados Unidos.

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