Emilio Lozoya Austin dejó el cargo como director de Pemex en condiciones poco claras en 2016.  Ya antes se había revelado que el ex funcionario había solicitado los 5 millones a Odebrecht, acusación que él negó.

Hoy, los testimonios consultados por O Globo acusan que el soborno millonario se realizó a cambio de obras para la refineria de Tula Hidalgo. La empresa brasileña reveló que entregó 10 millones de dólares para corromper a funcionarios mexicanos, misma cantidad que supuestamente sólo se le entregó a Lozoya Austin.

El 26 de noviembre de 2o15, cuando el Presidente Enrique Peña Nieto apenas iba a cumplir tres años en el gobierno, se dieron a conocer audios filtrados que sugirieron que José Andrés de Oteyza, presidente del Consejo de Administración del Grupo OHL México, acudió a Emilio Lozoya Austin, ya director general de Pemex, para que gestionara una reunión con el titular de la CFE, Enrique Ochoa Reza, en la que se trató el resultado de una licitación que días después ganó su empresa.

Nada de esto ha investigado la Procuraduría General de la República.

Ciudad de México, 13 de agosto (SInEmbargo).– Emilio Lozoya Austin, ex director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), habría recibido 10 millones de dólares de parte de la constructora Odebrecht a cambio de la licitación de obras para la refinería en Tula, revelaron altos directivos de la empresa brasileña.

El diario brasileño O’Globo revela en su edición de este día que el director de Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, declaró que “los pagos comenzaron en marzo de 2012, cuando Lozoya era uno de los principales integrantes del comité de campaña del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto”.

“Los primeros pagos de propina se producirían en el comienzo y el 2012, cuando el entonces candidato Peña Nieto lideraba las encuestas, el PRI se acercaba a una probable victoria y Lazoya era cotizado para asumir un cargo de relevancia en el futuro gobierno. Según Weyll, el primer pago para Lozoya, 4 millones de dólares, fue una manera de señalar que, si el PRI vencía la elección, la asociación corrupta podría rendirle aún más”, destaca el medio.

O’Globo detalla que Weyll dijo a los fiscales brasileños, en un testimonio del 16 de diciembre del año pasado en la Fiscalía de la República en Guarulhos:

“A principios de 2012, constaté que Emilio Lozoya había alcanzado una posición destacada en el PRI, que disputaba las elecciones presidenciales de julio de 2012, cuyo candidato [Peña] era el favorito en las encuestas electorales. Lozoya se había convertido en uno de los líderes del comité de campaña, por lo que probablemente se convertiría en una persona influyente en la administración pública del país”.

“En el restaurante de un hotel de la Ciudad de México, en marzo, tres meses antes de la campaña que elegiría a Peña Nieto, Lozoya fue directo: Me dijo que, bajo el pretexto de haberme ayudado en el posicionamiento de Tula, entendía que era necesario un pago en su favor del orden de 5 millones de dólares”, contó Weyll.

En 2013, Peña Nieto asumió y desistió de hacer una nueva refinería en Tula, narra O’Globo. “El nuevo director de Pemex, Lozoya, redirigirá los recursos para la modernización y la ampliación de refinerías existentes, entre ellas la Refinería de Miguel Hidalgo, también en la ciudad de Tula. A ejemplo de lo que se hace en grandes obras en Brasil, Pemex recurrió para esa obra a varias licitaciones. Cuando Odebrecht decidió participar en la disputa para ganar las obras de movimiento del proyecto en octubre de 2013, Weyll buscó a Lozoya”.

“Solicité su apoyo para influir en los miembros del consejo de administración de Pemex para la contratación de la compañía”, explicó Weyll al Ministerio Público Federal.

“Odebrecht y Tapia presentaron en noviembre una propuesta de 115 millones de dólares para Pemex, mientras que el 65 por ciento del proyecto sería para la empresa brasileña. La pareja ganó la licitación el mes siguiente. Los pagos para Lozoya comenzaron inmediatamente. El departamento de sobornos de Odebrecht, liderado por Hilberto Silva, proporcionó los depósitos”, dice el diario brasileño.

“Lozoya salió de Pemex a principios de 2016, pero todo el dinero referente al proyecto de la Refinería en Tula ya había sido pagado a Odebrecht. Ahora, corresponderá a la Procuraduría General de la República de México profundizar las investigaciones para descubrir si el dinero pagado por la empresa era sólo para él o si, de alguna manera, benefició a otros integrantes del gobierno Peña Nieto”, abunda O’Globo.

“El acuerdo de la empresa con los fiscales mexicanos está cerca de salir, pero aún no existe un consenso sobre el valor de reparación a pagar”, concluye.

“Petrobras no fue la única petrolera que tuvo ejecutivos corrompidos por Odebrecht. Los documentos de la delación internacional de la empresa, aún bajo secreto, pero obtenidos por el O’Globo, muestran que la empresa pagó un total de 10 millones de propinas para Emilio Lozoya, director entre 2012 y 2016 de Pemex, la estatal mexicana encargada de explorar, producir y comercializar petróleo”, dice la historia publicada como principal por el diario.

“Punto clave en el esquema de corrupción de Odebrecht en el Perú del ex Presidente Alejandro Toledo, Weyll llegó a México en 2009 dispuesto a poner en práctica el mismo método de cooptación de agentes públicos que venía rindiendo ganancias millonarias a la constructora de Emilio y Marcelo Odebrecht en toda América Latina. En su delación, Weyll relató haber conocido a Lozoya cuando el futuro director de Pemex era sólo un miembro del Revolucionario Institucional (PRI), partido que aún estaba en la oposición ese año, pero que ya conocía el camino de las piedras para ganarse obras ilegalmente México”.

“En 2011, había sido Lozoya quien recomendó a Odebrecht que se asociara a una empresa local, la contratista Construcciones Industriales Tapia, para participar en la futura licitación de la construcción de una nueva refinería en Tula, ciudad del estado de Hidalgo, que sería abierta por el Gobierno federal. La orientación sería fundamental: el dueño de Tapia, Juan Carlos Tapia, era de la ciudad de Tula y transitaba entre todo el espectro político y en las tres esferas de gobierno, siendo capaz de, asociado a la experiencia de Odebrecht, conquistar la millonaria obra que se avecinaba”, abunda.

Y OHL, TAMBIÉN

Emilio Lozoya, bajo la marca de la corrupción. Foto: Cuartoscuro

El 26 de noviembre de 2o15, cuando el Presidente Enrique Peña Nieto apenas iba a cumplir tres años en el gobierno, se dieron a conocer audios filtrados que sugirieron que José Andrés de Oteyza, presidente del Consejo de Administración del Grupo OHL México, acudió a Emilio Lozoya Austin, ya director general de Pemex, para que gestionara una reunión con el titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa Reza, en la que se trató el resultado de una licitación que días después ganó su empresa.

“Esto lo arreglé yo en gran medida el jueves en la noche con [Emilio] Lozoya, y el viernes hablé directamente con [Enrique] Ochoa. Directamente porque me lo arregló Emilio […] O sea le pedí a Emilio, se lo expliqué, Emilio habló y luego hablé yo directamente con Ochoa. Entonces ya sabía yo que estaba… bueno hasta el último siempre se puede caer, […] se puede caer, pero teníamos una gran, pero una enorme posibilidad de ganar […] sino, nos mata Iberdrola. Iberdrola en este terreno es un competidor muy peligroso”, se escucha decir a Oteyza en una conversación que sostuvo el 31 de marzo de 2015 con Jesús Campos, director técnico de OHL.

La española Iberdrola es ya la primer empresa privada en producción de energía en México y la segunda tras la estatal CFE.

“El presidente de Iberdrola, que se llama [José Ignacio] Sánchez Galán, es un tipo tremendo y ahora traen de representante a Herminio Blanco […] Entonces, el conjunto de todo eso lo hacía un enemigo muy peligroso… pero bueno, la oferta que prepararon esta vez estaba bien hecha, eh”.

Oteyza, quien dejó OHL México en medio de un escándalo mayúsculo, afirma en la charla que el presidente de Pemex “a mí de veras no sabes cómo me quiere y qué buena relación tenemos. Pero me echó una mano brutal con el otro [Enrique Ochoa, de la CFE] y el otro también estuvo particularmente caballeroso y bien, eh”.

La conversación entre José Andrés de Oteyza y Jesús Campos ocurrió el día en que la CFE emitió el fallo de la licitación de la Central de Ciclo Combinado Empalme I, a favor del consorcio formado por las empresas Senermex Ingeniería y Sistemas, S.A. de C.V.; Sener Ingeniería y Sistemas, S.A.; IEPI México, S.A. de C.V.; y OHL Industrial, S.L., “que en su oferta incluye dos turbinas de gas y una de vapor, todas del fabricante Siemens”.

“La propuesta del consorcio Senermex Ingeniería y Sistemas, S.A. de C.V.; Sener Ingeniería y Sistemas, S.A.; IEPI México, S.A. de C.V.; y OHL Industrial, S.L., resultó técnicamente solvente y alcanzó el puntaje más alto, resultado de la valoración técnica y económica. Por lo cual, de conformidad con las bases de licitación, fue declarado ganador”, informó en esa ocasión la CFE.