En México y otros países del mundo, la gente se moviliza contra el "fracking". Foto: Greenpeace

En México y otros países del mundo, la gente se moviliza contra el “fracking”. Foto: Greenpeace

Ciudad de México, 14 de febrero (SinEmbargo).– La técnica de fractura hidráulica o fracking que sirve para extraer el gas shale o gas de lutita, no sólo es altamente nociva para la salud humana y contaminante para el medio ambiente, también es una falsa solución energética que requiere de la especulación financiera para sobrevivir, alertó la Alianza Mexicana contra el Fracking.

En la reciente reforma constitucional en materia energética, el gobierno federal promueve la idea de que gracias al capital privado se mejorará la extracción del gas, facilitará su distribución y bajará el costo de gas doméstico e industrial, por lo que impulsó extender la práctica de fractura hidráulica.

No obstante, la Alianza Mexicana contra el Fracking cuestionó el supuesto éxito de esta industria y alertó que el boom de producción de gas en Estados Unidos es sólo “una ilusión financiera” alimentada por el alto número de pozos perforados y la saturación del mercado, lo cual no ha generado ganancias a los consumidores.

“Básicamente, el fracking es una técnica directamente ligada a la especulación financiera y a Wall Street. Solamente en ganancias especulativas, se obtienen 46 mil millones de dólares”, afirmó en entrevista Francisco Cravioto, investigador del área de Presupuestos y Políticas Públicas de Fundar.

“Estamos hablando de adquisiciones y fusiones de empresas dedicadas a la extracción de gas; de compra y venta de acciones; y por supuesto, de instrumentos financieros misteriosos –igual a los que vimos en 2008 con la crisis financiera–, que llamamos los pagos volumétricos de producción”, detalló.

Para el especialista, la técnica de la fractura hidráulica además es un espejismo porque requiere muchos más insumos energéticos que la extracción normal de hidrocarburos.

Es decir, por cada medida de energía invertida para extraer hidrocarburos por el método del fracking, se obtienen cinco medidas de energía a cambio. Mientras que con los pozos convencionales de Petróleos Mexicanos (Pemex), por cada unidad de energía invertida se obtienen a cambio 20 unidades de energía, a partir de los hidrocarburos obtenidos.

Según el especialista, esto sucede porque los pozos donde se encuentran las rocas de esquisto o lutitas, tienen una altísima tasa de declinación. En general, después de un año de explotación, un pozo generará entre la mitad y la tercera parte del gas que producía al principio.

Por lo que para mantener en un nivel óptimo la producción de gas shale en estos pozos se requiere una gran inversión de recursos hacen completamente inviable económicamente esta técnica.

“Por ponerte un ejemplo, por la venta de hidrocarburos por el método de fractura hidráulica, se obtuvieron 32 mil millones de dólares en toda la economía de Estados Unidos, en 2012. Ahora bien, los costos de reinversión en los pozos perforados fueron de 42 mil millones de dólares. Estamos hablando de un déficit de 10 mil millones de dólares”, explicó Francisco Cravioto.

LA GRAN MENTIRA

Entonces, ¿de dónde sale la idea de que es un negocio? ¿Por qué en México y en el mundo se vende la idea de que el gas shale es la panacea para atender la demanda internacional de gas doméstico e industrial?

Según el investigador del área de presupuestos y políticas públicas de Fundar, sólo con los instrumentos de especulación financiera, la industria obtiene 46 mil millones de dólares al año.

“Entonces, es mucho más lucrativo especular sobre la posible existencia de de yacimientos de hidrocarburos que la misma producción de hidrocarburos”, reveló.

Con datos revelados por la investigadora financiera Deborah Rogers, se sabe que sólo en 2012, esta industria especulativa reportó 46 mil millones de dólares, para actividades en Estados Unidos.

Al comparar esta cifra con los 32 mil millones de dólares producidos por las ventas totales de hidrocarburos relacionados esta actividad, cualquiera comprende que el negocio no está en la extracción de hidrocarburos, sino en especular en las bolsas de valores del mundo, sobre la posibilidad de que nuevos yacimientos reporten ganancias futuras.

“Las ganancias se obtienen antes de probar siquiera que se está produciendo esa cantidad de recursos, lo que sí se ha identificado es que es una industria que como tiene estos incentivos perversos, orientados hacia la especulación, inclusive opera en contra de su propio mercado”, recalcó Francisco Cravioto.

Este boom financiero, principalmente en Estados Unidos y Canadá, ha provocado que las empresas locales abran pozos de forma indiscriminada, para mantener saturado el mercado del gas y aparentar que la industria está produciendo.

Pero el tiempo y el terreno para perforar pozos se agota, por lo que estas empresas deben salir al extranjero para abrir pozos en países como en Polonia, Argentina, China, y especialmente México. Mientras que van en sentido contrario muchos países en el primer mundo como Francia, Bulgaria, Gran Bretaña y España.

LOS BENEFICIADOS

La Agencia de Información Energética de Estados Unidos (Energy Information Energy) coloca a México entre el cuarto y el sexto lugar en reservas internacionales probables de gas shale, las cuales se ubican principalmente en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz.

La Alianza Mexicana contra el Fracking trabaja intensamente para investigar qué empresas mexicanas y extranjeras van a entrar al negocio, tras la aprobación de la Reforma Energética.

Sin embargo, sus integrantes reconocieron que esto se sabrá completamente hasta que se revelen las reglas del juego y las condiciones de competencia, con al aprobación de las leyes secundarias de la reforma constitucional.

Por el momento, sólo la minera Grupo México ha demostrado públicamente interés en el tema, sin que haya anunciado todavía algún tipo de inversión formal.

Actualmente, el precio de gas shale se ubica en 3.5 dólares por Unidad Térmica Británica (BTU), la mitad de los siete dólares que costaba un par de años atrás. Cálculos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos han pronosticado que este precio no se va a levantar en los próximos 10 años.

Sin embargo, esto no desanima a los inversionistas, quienes hacen del mercado especulativo su principal fuente de ingresos.

“La industria del fraking, hace absolutamente lo contrario estas empresas para poder probar ante Wall Street que son viables y que están manteniendo un grado creciente de explotación, abre y abren pesos y están saturando el mercado de gas natural”, expuso Cravioto.

Al momento, la Reforma Energética conocida no plantea ninguna restricción o candado a este tipo de actividades financieras.

Esto fue confirmado por el Diputado Luis Espinosa Cházaro, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

“No tengo duda de que algunas empresas especularán o harán pronósticos de producción, los cuales subirán a sus estados contables y obtendrán financiamiento por ellos. Ya pasa en la minería, hay cuatro o cinco empresas canadienses especulando en la Bolsa de Valores en Canadá sin invertir un solo peso en México. Como tienen los derechos en México, pues especulan en el mercado y nunca llega la inversión”, precisó el legislador.

RIESGO PARA LA SALUD

La técnica para la extracción de gas shale que se forma en la roca de lutita, requiere una fractura hidráulica que consiste en hacer un pozo vertical y luego otro horizontal en donde se inyecta a gran presión agua mezclada con arena y sustancias tóxicas, lo cual abre las rocas y permite la extracción del hidrocarburo.

Claudia Campero, de la Alianza Mexicana contra el Fracking, alertó que se requieren entre nueve y 29 millones de litros de agua para mantener un solo pozo, lo cual compromete severamente la calidad del agua potable en las zonas donde se realizan las perforaciones.

La situación se agrava porque el gas shale requiere la perforación de miles de pozos. Algunos consideran que en México se abrirán 20 mil pozos, dependiendo de la ambición de la propuesta de leyes secundarias.

Asimismo, está el riesgo del efecto invernadero, ya que con esta técnica involucra se expulsa gas metano a la atmosfera, el cual es un gas de efecto invernadero 21 veces más contaminante que el dióxido de carbono.

“En Estados Unidos y Canadá, que es donde esta práctica lleva muchos años hay muchos problemas de salud, estamos hablando de problemas respiratorios como asma y sangrados hasta problemas neurológicos y cáncer de diferentes tipos”, detalló Campero.

Ante todas estas consideraciones, la Alianza Mexicana contra el Fracking exigió, una vez más, que el gobierno de México prohíba esta técnica que considera altamente dañina para el ambiente y la salud de la ciudadanía.