En el marco de la XXX Semana Nacional Altamiranista, en Tixtla, Guerrero, el articulista de El Sur, Humberto Musacchio, precisó que votó por Andrés Manuel López Obrador para Presidente, pero no está de acuerdo en que ataque a los periodistas.

Además recomendó a los asistentes estar atentos a la historia de Bolivia, donde el Presidente Evo Morales, el primero de los pueblos originarios, fue obligado a renunciar en un golpe de Estado y hoy se encuentra exiliado en México.

Por Lourdes Chávez

Tixtla, Guerrero, 15 de noviembre (ElSur).- En un país que siempre ha sido plural, la gran lección de Ignacio Manuel Altamirano es que los mexicanos que no piensan como nosotros no son nuestros enemigos y la crítica es bienvenida, dijo el periodista y articulista de El Sur, Humberto Musacchio, en la conferencia “El periodismo en La Reforma, una de las actividades de la XXX Semana Nacional Altamiranista en esta ciudad.

En retrospectiva, indicó que hoy le gustaría tener un Presidente de México “menos belicoso con sus críticos”.

En la sesión de preguntas, precisó que votó por Andrés Manuel López Obrador para Presidente de la República, y no está de acuerdo “en que un día sí o otro día también ataque a los periodistas”.

Dijo que el periódico Reforma ha sido “feroz” con el Presidente, sin embargo, defendió su derecho a la crítica, así como el del periódico La Jornada a defenderlo.

Citó la conocida frase del fallecido intelectual y político del régimen priista, Jesús Reyes Heroles, “lo que resiste apoya”, y señaló que “este gobierno debe entender que sus críticos le ayudan a sostenerse, a aclarar ideas, a acortar caminos, le ayudará a forjar soluciones. No le sirve de nada a un gobierno, una prensa que le enciende incienso”.

Planteó a los asistentes adoptar posturas críticas, pero acompañadas de propuestas y que la crítica “debe empezar por nosotros mismos”.

Subrayó que todo ciudadano tiene derecho a criticar a sus gobernantes, porque pagan impuestos, y el periodista tiene la obligación de hacerlo, pues “si me conformo con encender incienso le estoy fallando a los lectores, a México y a mi profesión”.

En esta misma respuesta, sobre el papel actual de la prensa indicó que hay periodismo digno en la derecha o la izquierda, y no está de acuerdo en descalificaciones como “prensa fifí”, pues si bien una minoría insignificante se ha enriquecido con el oficio, “la mayoría trabajamos para cumplir nuestra función y nos están matando. Ese es nuestro trabajo y creo que lo vamos a seguir haciendo le pese a quien le pese”.

Por separado, se le preguntó sobre los señalamientos del general retirado Carlos Gaytán Ochoa, en un acto oficial del Ejército con la presencia del secretario de la Defensa, Luis Cresensio Sandoval, quien se dijo preocupado ante la polarización política del país impuesta “por una ideológica dominante, no mayoritaria, pretendidamente de izquierda” en alusión al Presidente López Obrador y su grupo.

El periodista sonorense aclaró que no es función de los generales hacer ese tipo de declaraciones, pues están prohibidas en su reglamento. Denunció que el militar se excedió en sus comentarios, y destacó que su discurso fue aplaudido por otros generales y oficiales presentes en el desayuno y permitido por el mismo secretario de la Defensa Nacional, que estuvo entre los asistentes.

GENERACIÓN LA REFORMA

En la conferencia, explicó que los grandes próceres del periodismo en el periodo de La Reforma (1857-1861), Francisco Zarco, Ignacio Ramírez El Nigromante, Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, con Vicente Riva Palacio, nieto de Vicente Guerrero, editaron publicaciones aquí y allá, en un periodo en que México se mantiene en guerra constante.

“Después de que se van los gringos, en 1948, México cae en una especie de sopor, en una decepción generalizada, perdimos la mitad del territorio, nos vencieron, la bandera gringa ondeando en Palacio Nacional, la mayor humillación que hemos sufrido. Imagínense lo que pensaban los intelectuales de la época, los patriotas de la época, y cómo había que reconstruir la conciencia nacional a partir de esa desgracia”.

Entonces, la contribución de los periodistas de la Reforma fue la recuperación de la confianza de los mexicanos en sí mismos, para que se sintieran dueños de su país, para que lucharán por conservarlo y transformar muchas cosas, a lo que se oponían los conservadores, “como ahora”, añadió.

Recordó que fueron tres años de lucha terrible, “no deja de haber escaramuzas, luego viene la invasión francesa, terrible, el imperio impuesto por las armas extranjeras, y cómo ese Ejército de desarrapados que era el ejército liberal republicano, encabezados por un indio (Benito Juárez García)” se enfrentó a la intervención.

Destacó aquí que “ese indio formidable, gigantesco, encabezó la resistencia contra un ejército francés, el más poderoso del mundo, de Napoleón tercero, y lo derrotaron”.

En este momento, recomendó a los asistentes, principalmente estudiantes, estar atentos a la historia de Bolivia, donde el Presidente Evo Morales, el primero de los pueblos originarios, fue obligado a renunciar en un golpe de Estado y hoy se encuentra exiliado en México.

De las guerras de Reforma, señaló que México emerge con una nueva conciencia nacional, que Altamirano sintetiza en su obra, y en su visión de las cosas, “sobre todo en El Renacimiento, el periódico literario y cultura del pensador tlixteco, donde da cabida a escritores, intelectuales conservadores, y por supuesto a los liberales. Ahí se expresa lo que es México, porque México es un país plural, nunca dejamos de serlo, de derecha, de izquierda, de arriba y de abajo y de todos lados”.

Así, señaló que la gran lección de Altamirano, “es que tenemos que hacernos a la idea de que los mexicanos que no piensan como nosotros no son nuestros enemigos, estamos compartiendo el mismo suelo, el mismo país. Vamos a avanzar juntos”.

En este momento, también complicado para el país, dijo, “a mí me gustaría tener un Presidente menos belicoso con sus críticos, creo que la crítica, aunque sea de los adversarios nos fortalece, bienvenida la crítica”.

Reconoció a la generación de los periodistas de la Reforma como la más brillante y grande que ha dado México, por la limpieza de su prosa, el acierto para abordar los asuntos, por su patriotismo verdaderamente profundo.

En los comentarios finales, uno los asistentes advirtió la ausencia de la alcaldesa perredista de Tixtla, Erika Alcaraz, de los ocho regidores y de la síndica que debieron escuchar esta ponencia.

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