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Álvaro Delgado Gómez

16/05/2023 - 12:05 am

“¡Pinches delincuentes!”

“La frase de González Guajardo a los maestros le viene mejor a él y los suyos: ‘¡Son unos pinches delincuentes!'”.

No estudia ni trabaja. Su más reciente actividad remunerada fue como presidente de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, el grupo de presión que financian los más ricos de México y el Gobierno de Estados Unidos. Pero no tiene necesidad: Claudio X. González Guajardo, el jefe de la oposición nacional, es un magnate.

Y como tal, González Guajardo defiende los intereses de los millonarios como él que, hasta antes del 2018, imponían y/o dirigían las decisiones de los presidentes de la República, como la Reforma Educativa, que fue aprobada por Enrique Peña Nieto y por PRI, PAN y PRD, los partidos que él mismo agrupó, en su mansión de Las Lomas de Chapultepec, en la coalición electoral Va por México.

“¡Son unos pinches delincuentes!”, expresó el magnate con desprecio sobre los maestros en una conversación con integrantes de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), el lunes 25 de enero de 2016, cuando emplazó al gobierno de Peña a reprimirlos, lo que efectivamente dejó presos y asesinados.

“¡Y hay que intervenir y no es autoritarismo, es Estado de derecho!”, expresó ese día ante sus interlocutores de la Concanaco que presidía Enrique Solana Sentíes, un personaje que militó en el Frente Universitario Anticomunista (FUA) de Puebla.

Estas expresiones de González Guajardo, reveladas en un video inédito en SinEmbargo.Mx, este Día del Maestro, corresponden al de un individuo que se presenta como “activista social”, pero que hace política para defender los intereses económicos como lo ha hecho su padre, Claudio X. González Laporte, un magnate que es socio de los principales grupos empresariales como Televisa, Carso, Banamex, Alfa.

Padre e hijo tienen nombres iguales y defienden exactamente los mismos intereses: Claudio X. González Laporte, el padre, ha presidido tres veces el Consejo Mexicano de Negocios, que agrupa a los clanes más ricos de México, la primera de las cuales fue de 1983 a 1985, con Miguel de la Madrid, y la tercera fue de 2007 a 2010, después de ser artífice del fraude electoral de 2006 contra Andrés Manuel López Obrador.

Claudio X. González Guajardo, el hijo, dejó en manos de su hermano Pablo la empresa familiar, Kimberly Clark de México, para dedicarse a la filantropía y vivir —y vivir muy bien— de ella, siempre de la mano de su padre: Dirigió la Fundación Televisa y creó Mexicanos Primero, para incursionar en el negocio de la educación, y luego creó la agrupación Mexicanos contra la Corrupción (MCCI) y la Impunidad, cuando padre e hijo rompieron con Peña Nieto y descubrieron que la agenda de corrupción era políticamente redituable.

¿Cómo nació MCCI, el juguete del magnate González Guajardo? Tres meses después de la reunión en la que llama “pinches delincuentes” a maestros, el jueves 28 de abril de 2016, su papá le regaló dos millones de pesos para iniciar ese proyecto y ese mismo día Kimberly-Clark de México, la empresa familiar, le hizo otro obsequio de tres millones de pesos.

Y los amigos del papá de González Guajardo comenzaron también a darle dinero para MCCI, entre ellos Valentín Diez Morodo, Antonio del Valle Ruiz, Alejandro Ramírez Magaña, expresidentes del CMN, y magnates de la talla de Eduardo Tricio, accionista mayoritario de Aeromexico y Grupo Lala; los hermanos Torrado, de Alsea, y Carlos Alvarez

Bermejillo, dueño de Pisa, la farmacéutica que controla los medicamentos contra el cáncer. Claro, a González Guajardo también lo financia el gobierno de Estados Unidos con millones de dólares anuales a través de las agencias United States Agency International Development (USAID) y el Congreso estadunidense por conducto de la National Endowment for Democracy (NED).

González Guajardo recibía dinero del gobierno del Departamento de Estado de EU cuando reunía, en su propia casa de Las Lomas, a los dirigentes de PRI, PAN, PRD y el partido Movimiento Ciudadano, lo que legalmente implicaba no sólo el financiamiento extranjero a actividades política, sino un acto de corrupción personal: Incurrió en un conflicto de intereses.

Lo de menos es la corrupción, porque esa es también el sello del clan X. González: Kimberly Clark de México se amafió con las empresas Productos Internacionales Mabe y Essity Higiene y Salud México para, durante al menos seis años, manipular los precios y encarecer los productos de pañales desechables para bebés, para la incontinencia de adultos mayores y de toallas sanitarias femeninas.

Estas prácticas monopólicas absolutas se probaron por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) que les impuso a las tres empresas, lideradas por Kimberly Clark, una multa por 313 millones 473 mil pesos, la máxima posible, que revela la falta de honestidad del clan de los X. González, cuyo activismo le ha servido para evadir el pago de impuestos y de beneficiarse con dinero público, como los 36 millones de pesos que le entregó vía el Conacyt, en 2009, con Felipe Calderón.

La frase de González Guajardo a los maestros le viene mejor a él y los suyos: “¡Son unos pinches delincuentes!”.

Álvaro Delgado Gómez
Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembre de 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos. Ha escrito varios libros, entre los que destacan El Yunque, la ultraderecha en el poder (Plaza y Janés); El Ejército de Dios (Plaza y Janés) y El engaño. Prédica y práctica del PAN (Grijalbo). El amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas (Editorial Proceso) es su más reciente libro.
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