La ciudadana Elizabeth Rowin publicó una petición en la plataforma MoveOn.org y lleva cientos de miles de apoyos. Si se lleva a cabo, la nueva dirección del edificio del Presidente pasaría a ser ‘Avenida Obama 725’.

Ciudad de México, 16 de agosto (ElDiario.es).- Todo empezó como una broma, cuando un comediante estadounidense propuso una forma de enfadar al Presidente Donald Trump: renombrar la calle donde está ubicada la Trump Tower en honor al ex mandatario Barack Obama.
Sin embargo, para este viernes, la broma había alcanzado más de 300 mil firmas, después de que Elizabeth Rowin, una ciudadana estadounidense, tomara la idea y publicara una petición en la plataforma MoveOn.org, según ha relatado Newsweek.

La petición busca cambiar el nombre de la Quinta Avenida, en Nueva York, por ‘Avenida Presidente Barack H. Obama’, en el tramo que incluye el edificio de Trump. De esta forma, la dirección de la Trump Tower pasaría a ser ‘Avenida Presidente Barack H. Obama 725’.

“Honestamente, comenzó como una broma”, ha asegurado la mujer a la prensa. Ahora, solo restan 30.000 apoyos para cumplir el objetivo propuesto en la plataforma. Además, según ha explicado Rowin, varios miembros del Consejo de la Ciudad de Nueva York le han asegurado que revisarán la petición.

“Solicitamos que el tramo de la Quinta Avenida entre las calles 56 y 57 se renombre como ‘Avenida Barack H. Obama’. Cualquier dirección en ese tramo de la Quinta Avenida debe cambiarse en consecuencia”, reza el comienzo de la solicitud, que se dirige al “alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio”.

En el mismo texto, la mujer explica que la ciudad de Los Ángeles ha actuado de forma similar, ya que “recientemente honró al ex Presidente Barack Obama al renombrar un tramo de la autopista 134”. En este sentido, asegura que el ex mandatario ha logrado “salvar” a Estados Unidos “de la Gran Recesión; cumplir dos mandatos en el cargo completamente libres de escándalos; y terminar con Osama bin Laden, el autor intelectual detrás del 11 de septiembre, que mató a más de 3 mil neoyorquinos”.

De acuerdo con el Washington Post, el único inconveniente para que se cumpla la petición de Rowin se encuentra en la normativa de Nueva York: para cambiar el nombre de las calles se requiere que la persona en cuestión esté muerta. Las reglas, claro, admiten ciertas excepciones pero bajo circunstancias extraordinarias. Para Rowin, sin embargo, “las condiciones pueden cambiarse”.

Por el momento, desde el despacho del alcalde han dicho que “da gusto ver a los neoyorquinos encontrar maneras creativas de expresar su oposición”, aunque dejarán que “el Concejo municipal determine cómo proceder”.

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