La industria del plástico ha interpuesto cuatro amparos contra la reforma a la Ley de Residuos Sólidos que prohíbe la distribución de bolsas de plástico en la Ciudad de México. En los 120 países donde hay normatividades contra plásticos de un solo uso, la industria ha sido “más solidaria”, pero en México la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac), su filial de bolseros Invoplast, y la ANIQ llevan años bloqueando las medidas, denunciaron organizaciones.

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).- Ante la presión, manifestaciones y cuatro amparos de la industria contra la reforma a la Ley de Residuos Sólidos que prohíbe la distribución de bolsas de plástico en la capital del país, organizaciones civiles llamaron al Gobierno de la Ciudad de México a no ceder ante intereses económicos particulares, ya que desde el 2003 se ha discutido al respecto. La elaboración de planes de manejo para los residuos de bolsas fue una condición para evitar su cobro o prohibición, pero el sector no ha cumplido “aprovechando” los cambios de administración.

“Ha habido una ausencia de la autoridad ambiental en los últimos años”, dijo Arnoldo Ricalde, de Organi-K, y, agregó, una falta de interés en implementar la política pública, sobre todo en la gestión de Miguel Ángel Mancera Espinosa.

En los 120 países donde hay normatividades contra plásticos de un solo uso, la industria ha sido “más solidaria”, pero en México la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac), su filial de bolseros Invoplast, y la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) llevan años bloqueando las medidas.

Nestlé -de igual forma en contra del etiquetado a productos chatarra- también se amparó contra esta última reforma, expusieron en conferencia de prensa.

“Sabían y tenían el compromiso desde 2003 y 2009 cuando se ha legislado sobre los residuos. Tuvieron más de diez años para cumplir los acuerdos con el Gobierno de la Ciudad de México y no lo han hecho”, aseguró Ricalde, quien fue Diputado local en la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

“Creían que tenían el suficiente poder para cabildear, pero la presión hacia el sector es inevitable”, añadió.

La contaminación del plástico está agravando la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. De acuerdo con el Centro para el Derecho Ambiental Internacional (CIEL), las emisiones derivadas de la producción, fabricación, transporte, incineración y degradación del plástico equivalen a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 200 centrales eléctricas de carbón al año.

En los 120 países donde hay normatividades contra plásticos de un solo uso, la industria ha sido “más solidaria”, pero en México la Asociación Nacional de Industrias del Plástico y la ANIQ llevan años bloqueando las medidas. Foto: Cuartoscuro.

LLAMAN A INOVAR

Los miembros de la Alianza México sin Plástico llamaron a la industria química y de bolsas a innovar en su modelo de negocio y producción de otros materiales no tóxicos y reutilizables.

“Resulta más barato contaminar que ser sustentables”, aseveró Juan Carlos Carrillo, de Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA). Pero “estamos a punto de llegar al punto de no retorno. Estamos viviendo una emergencia”.

Ornela Garelli, de Greenpeace México, dijo que los argumentos de la industria contra la reforma son una manera de “disminuir” su responsabilidad en ofrecer alternativas no dañinas.

La Anipac también ha alertado que la prohibición de bolsas de plástico eliminaría 25 mil empleos directos y 50 mil empleos indirectos en la zona metropolitana.

Arnoldo Ricalde comentó que en la década de los 60 el impulso del uso del plástico también desplazó miles de empleos, pero al haber oportunidad para fabricar otros materiales, se pueden reactivar otras fuentes de empleos sin poner en riesgo el ambiente.

Además, agregó Gabriela Evia de Umania, no solo es un problema ambiental o económico, la contaminación plástica también tiene efectos a la salud.

Anipac también ha alertado que la prohibición de bolsas de plástico eliminaría 25 mil empleos directos y 50 mil empleos indirectos en la zona metropolitana. Foto: Cuartoscuro.

“La industria no tiene más valor que la salud”, afirmó la abogada ambiental.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Newcastle en Australia, el ser humano consume el equivalente al tamaño de una tarjeta de crédito en microplásticos a la semana, a través de agua embotellada, mariscos, cerveza, sal, entre otros.