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Álvaro Delgado Gómez

20/02/2024 - 12:05 am

La marcha hipócrita

“El logro de la hazaña de tomar la calle es de Claudio X., Krauze y Aguilar, pero también de PRI, PAN y PRD que se camuflaron con el color rosa del INE”.

Junto con el magnate Claudio X. González, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín constituyen la triada que articula a la derecha en México: El primero es el mando operativo, el unificador del PRIAN que creó Carlos Salinas, y los otros le dan el sustento ideológico. Pero a los tres no los mueve un proyecto de nación, sino una vulgaridad: El dinero.

Y tienen razón los tres en protestar contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, porque sí afectó sus intereses: Krauze y Aguilar Camin pasaron de recibir 537 millones de pesos en los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto a no recibir ni un centavo en el actual.

Según información oficial, las empresas que Krauze dirige, Clío y Letras Libres, recibieron más de 370 millones de pesos en publicidad oficial, venta de ejemplares para bibliotecas (7 mil 500 de un tiraje de 14 mil), la impresión de libros y la elaboración de documentales.

Aguilar Camin, por su parte, recibió en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña 166 millones de pesos para la revista Nexos, editada por la empresa Grupo Editorial Nexos, Ciencia, Sociedad y Literatura, S.A. de C.V.; la editorial Cal y Arena, y Política digital, y fue el priista el que más recursos le otorgó en su sexenio: Un total de 99 millones 100 mil pesos.

Como Krauze con Letras Libres, Aguilar Camin vendía al gobierno federal la revista Nexos ( 7 mil ejemplares de un tiro de 12 mil), libros de texto y hasta cursos de capacitación a servidores públicos, incluidos maestros, como con Calderón en la Secretaría de Educación Pública.

Pero este modelo de negocios de Krauze y Aguilar Camin con Fox, Calderón y Peña, que ya venía desde Carlos Salinas —amigo de ambos—, se acabó en el gobierno de López Obrador. Ahora se han tenido que diversificar y ambos reciben recursos, por ejemplo, del Consejo Mexicano de Negocios, el organismo que agrupa a los multimillonarios de México.

Entre 2018 y 2020, Aguilar Camin recibió 11 millones 500 mil pesos de este organismo que agrupa a los oligarcas de México, mientras que Krauze obtuvo 6 millones 600 mil pesos, más otros 4 millones 200 mil de la Coparmex y 2 millones 900 mil de la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León. Son sólo ejemplos.

No es fortuito el financiamiento del Consejo Mexicano de Negocios a Krauze y Aguilar Camin, porque este organismo ha sido presidido tres veces por Claudio X. González Laporte, el Fidel Velázquez del sector privado, quien también ha presidido el Consejo Coordinador Empresarial y fue asesor personalísimo de Carlos Salinas.

Como es sabido, González Laporte es padre de Claudio X. González Guajardo, quien formalizó la coalición PRI-PAN-PRD en su residencia de Las Lomas de Chapultepec, tal como lo he acreditadlo con pruebas, y ahora organizó la “Marcha por la democracia” de este domingo, como antes otras movilizaciones para defender al INE de Lorenzo Córdova, quien fue el orador único.

Tiene sentido que los tres hayan convocado a la marcha de este 18 de enero, una epopeya de la dimensión del movimiento de 1968, según Krauze, sólo que en el Zócalo ni en ninguna parte había soldados ni granaderos para reprimir, tampoco tanques ni bayonetas, menos aún prohibiciones a manifestarse ni el delito de disolución social, como en el gobierno del PRI de Gustavo Díaz Ordaz.

No es la primera vez que los tres coinciden, sobre todo Krauze y Claudio X.: En 2017, cuando Ricardo Anaya se perfilaba como candidato presidencial, el ingeniero bendijo la coalición PAN, PRD y el partido Movimiento Ciudadano: “Al Frente Ciudadano quiero recordarle que la división izquierda-derecha es, a estas alturas, francamente anacrónica”.

También los tres coincidieron en aplaudir el resultado de la fraudulenta elección de 2006, organizada por un amigo común, Luis Carlos Ugalde, marchista también y asesor del PRIAN.

Qué bueno que marcharon los tres. Miles respondieron también a la convocatoria a defender la democracia y, después de escuchar a uno de los suyos, Lorenzo Córdova, se marcharon a seguir disfrutando el domingo. La movilización tuvo una amplia cobertura mediática, porque logró otra vez, como en los dos años pasados, colmar el Zócalo.

El logro de la hazaña de tomar la calle es de Claudio X., Krauze y Aguilar, pero también de PRI, PAN y PRD que se camuflaron con el color rosa del INE cuyo expresidente, Lorenzo Córdova, contradijo el propósito de la movilización porque la democracia no está en peligro: “¡Claro que no!  Quien eche a tocar las campanas como réquiem para la democracia, nomás no entiende lo que está pasando”.

Fue, como las anteriores, una movilización hipócrita: Era supuestamente de ciudadanos y la colmaron políticos del PRIAN, no era para apoyar o criticar a ninguna candidatura, partido o coalición —“es más no estamos aquí para criticar a un gobierno en sí”, como dijo Córdova—, pero le gritaron a López Obrador “narcopresidente”.

A eso último iban, es obvio, pero son hipócritas.

Ojalá que pronto, cuando inicien las campañas, vuelvan los mismos al Zócalo, ejerciendo sus derecho constitucionales, ya con sus verdaderos ropajes partidistas y se entreguen a Xóchitl Gálvez, la candidata del PRI y del PAN, los partidos históricos de los fraudes electorales y el saqueo de las arcas públicas.

Y si gana Xóchitl Gálvez, será presidenta los próximos seis años. Es simple: Así es la democracia. Ya veremos si le regresa los privilegios a los Krauze, Aguilar Camin y Claudio X…

Álvaro Delgado Gómez
Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembre de 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos. Ha escrito varios libros, entre los que destacan El Yunque, la ultraderecha en el poder (Plaza y Janés); El Ejército de Dios (Plaza y Janés) y El engaño. Prédica y práctica del PAN (Grijalbo). El amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas (Editorial Proceso) es su más reciente libro.

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