Cada vez es más frecuente el uso de “mulas” del género femenino en el trasiego del opiáceo en la ruta Sinaloa-Sonora-Baja California. La mayoría de las féminas que han sido detenidas tienen como destino Mexicali o Tijuana. Los viajes en autobús de pasajeros son los preferidos por quienes ordenan los embarques a través de mujeres. Preocupa a la autoridad que algunas de esas enviadas sean menores de edad. El tema del tráfico de Fentanilo se encuentra en la agenda de las relaciones bilaterales México-Estados Unidos.

Baja California, 20 de octubre (Zeta).- Autoridades federales en México tienen detectadas las rutas del fentanilo hacia la frontera norte del país y todos los caminos convergen a Tijuana para continuar su trasiego hacia Estados Unidos de América. Aunque la mayor parte de los cargamentos asegurados se registran en empresas de paquetería, los correos humanos están identificados en tres vertientes.

Mientras que del Centro y Occidente de la República los envíos se realizan a través de mensajerías con el opiáceo oculto en cajas de alimentos, juguetes de peluche, calzado, aparatos o marcos de madera, las personas que lo transportan bajo su propio riesgo lo hacen transitando la ruta Sinaloa-Sonora-Baja California.

Precisamente en Sonora se parte el trayecto del fentanilo que deberá llegar a la frontera con Arizona o la que habrá de seguir hacia California, donde mayores acciones de intercepción se han realizado en los más recientes cuatro años por parte de agentes de la Policía Federal (hoy Guardia Nacional) y del Ejército Mexicano.

Las “mulas” que deciden llevar la droga bajo su estricto control, porque así les fue indicado por quienes les contrataron, la transportan en automóvil o camioneta bajo los asientos, en el tanque de la gasolina o adherida bajo la ropa. Quienes transportan su carga en autobús de pasajeros la traen en la maleta o también entre sus prendas de vestir. Mientras que otros, los traileros, lo hacen en puertas con doble fondo o en los neumáticos.

Paquetes de fentanilo decomisados. Foto: Zeta.

Sin embargo, un aspecto ha preocupado a las autoridades que se encargan del seguimiento al tráfico de drogas ilícitas y es, como se ha visto en el trasiego de heroína, el uso que narcotraficantes hacen de mujeres, algunas de ellas menores de edad, para lograr sus fines de acercar los narcóticos lo más al norte posible, donde su precio se incrementa con un valor agregado: las detenidas no han delatado a quienes les cargaron el viaje.

ITZEL AMAIRANI

La tarde del 8 de mayo de 2020, los policías y militares comisionados en el puesto de revisión establecido en “El Centinela” realizaban sus labores rutinariamente, cuando a las 3:45 pm arribó un autobús de pasajeros de la línea Tim Premier, número económico 700, que habiendo salido de Guadalajara tenía como destino a Tijuana. Los oficiales obligaron al chofer a estacionarse en el área de inspección de autobuses y pasajeros.

El sol pegaba con toda su fuerza sobre el Kilómetro 42 de la carretera que comunica a Mexicali con Tijuana, no en vano los pasajeros empezaron a sudar. Se les obligó a descender en tanto se inspeccionaban sus maletas y su persona. Itzel Amairani, una de las jóvenes viajeras del transporte, comenzó a comportarse de manera extraña, según el parte informativo de los agentes.

El encargado del punto de revisión aseguró que se percató de “una persona del sexo femenino que mostraba una conducta inusual, tallándose las manos a la altura del busto, y adquiriendo una actitud evasiva, sonriendo y eludiendo al cuestionamiento de su origen y destino”. Al parecer la chica, muy nerviosa, no articulaba frases coherentes ni convincentes a las interrogantes de sus interlocutores.

Por esa razón, se ordenó una revisión precautoria en el sanitario del edificio. Una elemento militar le acompañó, lo que también se hizo del conocimiento de las oficiales, quien era la encargada por parte de la Policía Federal (PF) en transición a la Guardia Nacional (GN). No tardaron mucho en salir de los baños la revisora y la revisada. La mujer de la milicia cargaba en sus manos dos envoltorios que contenían lo que aparentemente era droga.

La militar aseguró que no fue necesario tocar el cuerpo de la joven identificada como Itzel Amairani, pues ella voluntariamente entregó los paquetes a la guardia.

El primer paquete contenía mil 452 comprimidos, y el segundo, mil 572 tabletas similares, arrojando un total de 3 mil 24 pastillas biseladas, con una letra “M” por uno de los lados y el número 30 por el otro. Al realizarse la prueba pericial al producto, se concluyó que se trataba de Fentanil, comúnmente conocido como fentanilo, clasificado como estupefaciente por el Artículo 234 de la Ley General de Salud. El peso de la droga fue de 333 gramos con 600 miligramos.

Itzel no dijo nada, ni delató a quienes la contrataron para hacer la entrega en la frontera. La carpeta de investigación y la detenida fueron puestas a disposición del Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio en el Centro de Justicia Federal en Tijuana, donde le fue dictado el auto de vinculación a proceso el 15 de mayo, por delitos contra la salud en la modalidad de transporte de Fentanil. La resolución fue confirmada el 9 de junio por el Segundo Tribunal Unitario del Décimo Quinto Circuito.

La defensa de la presunta traficante promovió un juicio de amparo, pero el magistrado del Séptimo Tribunal Unitario le negó la protección de la justicia federal, por lo que ya se interpuso el recurso de revisión y el asunto fue turnado al Cuarto Tribunal Colegiado del Décimo Quinto Circuito, con residencia en Mexicali. En caso de perder el amparo y de ser condenada, a la mujer le espera una pena de 10 hasta 25 años de prisión.

Laboratorio de fentanilo asegurado. Foto: FGR.

ADULTAS Y MENORES

Rosa Guadalupe “Z” e Indyra Gandy “M”, dos jóvenes sinaloenses, se encuentran presas en el Centro de Reinserción Femenil de Hermosillo, Sonora, vinculadas a proceso penal por delitos contra la salud en la modalidad de transporte de fentanilo. Fueron detenidas donde muchas de las “mulas” son esperadas por federales y militares, en el Puesto de Control de Seguridad Estratégico “Querobabi”. Ambas viajaban en un autobús de pasajeros con destino a Tijuana y, en el equipaje de una de ellas, les encontraron un paquete cilíndrico que contenía mil 996 tabletas de fentanilo.

Incluso, las autoridades ya tienen identificados los diversos tipos de pastillas, por su color y los grabados que tienen en sus caras. Generalmente estiman que la mayoría son fabricadas por grupos que pertenecen al Cártel de Sinaloa. Son comprimidos azules. En una de las caras de la píldora tienen un número 30 y una ranura. Del otro lado hay una letra “M” dentro de un cuadro. Otras solo contienen el mismo número 30, como fue el caso de Itzel Amairani.

Las chicas guardaron silencio sobre la procedencia del fármaco, cómo es que lo transportaban, quién o quiénes se los proporcionaron y a quién lo entregarían en Tijuana. Obvio, una de ellas dijo que el paquete no iba en su equipaje; mientras que la otra se defendió con el clásico “desconozco cómo llegó el paquete hasta mis cosas”. Ambas se quedaron en prisión.

Por su parte, Niurka Yunueth “H”, menor de edad, corrió con mejor suerte que otras mujeres, aunque al parecer su inocencia es más creíble por la forma en que se presentó su caso. Ella viajaba en automóvil un 6 de mayo acompañando a sus abuelos hacia Baja California. Iba en el asiento trasero, en tanto sus mayores iban adelante. El señor al volante y su esposa de copiloto.

Laboratorio de fentanilo en Nuevo León. Foto: FGR.

De repente la familia procedente de Sonora se topó con el punto de revisión carretero “Cucapah”, en el Kilómetro 176.5 del tramo Sonoyta-San Luis Río Colorado. Ahí ordenaron detenerse al conductor para formularle algunas preguntas sobre su itinerario. Después vino la infaltable inspección al automotor. Uno de los militares advirtió irregularidades en el acomodo del asiento de la adolescente y lo removió, observándose el piso de la cajuela también alterado.

En la revisión se localizaron 25 envoltorios en material sintético que contenían paquetes de papel aluminio con 13 kilos 450 gramos de heroína. En cuatro envoltorios de similar confección, había un kilo 450 gramos de metanfetamina. En tres paquetes, 990 gramos de clorhidrato de cocaína y una especie de tubo cilíndrico con 900 tabletas de fentanilo con su “30”, su ranura y su “M”.

Bajo las reglas del sistema penal acusatorio, los imputados adultos se reservaron a emitir cualquier versión, amparados en el principio de presunción de inocencia. La menor de edad fue derivada al Sistema Integral de Justicia para Adolescentes, donde tampoco abrió la boca. Simplemente dijo ser menor y desconocer cómo estaban en el carro las drogas.

Defensores de oficio vieron por la chamaca, y, aunque el juez oral especializado en ese sistema le dictó vinculación a proceso y decretó medida de internamiento en el Centro ITAMA, a través de un juicio de amparo indirecto consiguieron poner a Niurka en libertad. Argumentaron que no se advierte de un acuerdo previo entre ella y sus abuelos, tampoco era su automotor ni lo conducía, menos se probó que supiera de la existencia de la heroína y del fentanilo.

HERMANAS

El 13 de enero, otras dos mujeres cayeron en manos de agentes del orden por transportar fentanilo hacia Baja California. Las detuvieron en el puesto de inspección militar “El Desengaño” en Sinaloa, Kilómetro 65 de la Carretera Internacional Número 15. Viajaban en un autobús de pasajeros de la línea TAP y habían adquirido sus boletos para la ruta Culiacán-Tijuana.

Soldados abordaron la unidad para realizar la inspección de rigor. Pasaron asiento por asiento para solicitar identificaciones y preguntar de dónde provenían y hacia dónde se dirigían. También se efectuó una revisión aleatoria de pertenencias. Diana Sinaí, de 16 años, acompañaba en la travesía a su hermana mayor. La muchachita iba sentada en el lugar número 38, y su fraterna en la silla 37.

Debajo del asiento de la hermana de Diana, un militar jaló una bolsa de plástico y la empezó a esculcar. De ahí salieron otras seis bolsas, y de estas, una más de cada una. En el interior de dichos paquetes había 5 mil 515 pastillas azules. De un lado del comprimido, la letra “M”. En la otra cara, el número “30”. fentanilo de la misma especie que está llegando a puños a la frontera.

Las dos jóvenes guardaron silencio. Fueron puestas a disposición de un Agente del Ministerio Público Federal, donde su camino habría de bifurcarse al darse cuenta el fiscal de que una de ellas era menor de edad. Fueron consignadas, la adulta ante un Juez de Control Especializado en el Sistema de Justicia Penal Acusatorio, y la más chica ante el Juez Segundo Especializado en Adolescentes en el Estado de Sinaloa.

Ambas fueron vinculadas a proceso. Cada una en su sistema. Cada una encerrada en el centro penitenciario o de internamiento juvenil que les corresponde. La familia está apurada por las dos, pero les pesa la que es casi una niña. Le promovieron un juicio de amparo al estimar que existían argumentos suficientes para acreditar que la droga no estaba debajo de su asiento y no tenía conocimiento de su existencia, pero el Juez Séptimo de Distrito de Sinaloa falló en su contra y le negó la protección.

Pastillas de fentanilo. Foto: FGR.

“MULAS”

Solas o acompañadas, otras mujeres están pagando con privación de libertad y tiempo de su vida la osadía de traficar voluntaria o involuntariamente la droga de “moda”: el fentanilo, un opioide sintético que, aseguran, es 50 veces más potente que la heroína y hasta cien veces más poderosa que la morfina. Cualquier sobredosis puede ser mortal, como se conoce en la muerte de diversos artistas estadounidenses en los años más recientes. Otras féminas cruzan el opiáceo al otro lado, algunas han sido detenidas por autoridades norteamericanas.

Tan solo durante 2020 se han registrado las siguientes detenciones de mujeres relacionadas con esta droga en su ruta hacia la frontera. El 7 de febrero se informó de la captura de Jocelin “N”, de 26 años, quien cargaba con mil pastillas de fentanilo en la colonia Mundo Nuevo de Piedras Negras. El 9 de mayo, Itzel Amairani “N”, que viajaba en un autobús, fue detectada en el punto de revisión de la carretera Mexicali-Tijuana en poder de 3 mil 024 pastillas del mismo componente químico.

Un hallazgo similar se verificó el 25 de mayo en el puesto de control de La Rumorosa, en Baja California, cuando elementos de la GN detuvieron a una mujer que viajaba en un autobús, en posesión de mil pastillas de posible fentanilo dentro de un chaleco. El 2 de junio se conoció de la detención de dos adultas que pretendían viajar hacia Tijuana, a través del Aeropuerto Internacional de Culiacán, en distintos hechos. A la primera le hallaron un paquete en el abdomen con 3 mil pastillas de fentanilo; a la otra, cinco bultos adheridos a la cintura que contenían 19 mil comprimidos de color azul claro que resultó ser opiáceo sintético.

El 28 de junio, la Secretaría de la Defensa Nacional dio a conocer la captura de dos mujeres en Tecate, por llevar consigo un cargamento de 19 mil 262 pastillas de fentanilo que tendrían un valor de 8 millones 885 mil 479 pesos en el mercado negro de las drogas. Ambas viajaban en un autobús procedente de Tepic, Nayarit y traían cuatro bolsas de plástico adheridas al cuerpo con la ilícita carga que tenía como destino Tijuana. Y el 22 de agosto, una ciudadana norteamericana, procedente de Mexicali, fue detenida en el puerto de entrada de Calexico West con casi 10 libras de fentanilo ocultas entre productos de aseo personal y alimentos.

En Concordia, Sinaloa, el 10 de septiembre último trascendió la detención de una pasajera de un ómnibus que fue interceptado para su revisión por la GN sobre la carretera nacional Durango-Mazatlán. Traía tres mil pastillas de fentanilo, en dos paquetes, dentro de una bolsa debajo de su asiento. Un día después, otra mujer fue sorprendida con cinco paquetes con 2.7 kilos de fentanilo y 82 paquetes con 40 kilos de metanfetamina en la Garita de Los Algodones y Andrade, droga con valor en las calles de 304 mil dólares.

En Estados Unidos estiman que el fentanilo está llegando en grandes cantidades a los adictos de ese país y que los cárteles mexicanos de la droga representan una gran amenaza, principalmente el de Sinaloa, que tiene la mayor tajada del mercado negro de los opiáceos; mientras que el Cártel Jalisco Nueva Generación es el amo y señor del tráfico de metanfetaminas. Aunque ambas organizaciones también trasiegan con cocaína y marihuana, igual que el Cártel de Juárez.

El nombre del fentanilo comenzó a familiarizarse a raíz de la muerte por sobredosis de varios personajes del mundo del espectáculo, entre ellos los cantantes Prince en abril de 2016 y Tom Petty en enero de 2018, así como el rapero Mac Miller, también el año próximo pasado. En octubre de 2017, el Presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos sufre una epidemia de opiáceos.

Aunque la droga pareciera surgir del centro del país y de entidades del Pacífico, donde se cultiva el opio y llegan precursores químicos a través de puertos y aeropuertos, en Nuevo León donde se localizó uno de los pocos laboratorios de fentanilo en el país en junio último. También existe intercambio de producto terminado entre Taiwán, China y México, según se ha comprobado durante aseguramientos policiales.

El 16 de enero, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, se reunió en México con el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, para hablar sobre la lucha contra el narcotráfico, el envío de armas de Norteamérica a nuestro país y el combate al envío de fentanilo.

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