Entre risas y anécdotas personales, Elena Poniatowska recordó a su gran amigo. Foto: Secretaría de Cultura

Entre risas y anécdotas personales, Elena Poniatowska recordó a su gran amigo. Foto: Secretaría de Cultura

La autora de La noche de Tlatelolco recordó a su mejor amigo, Carlos Monsiváis, a seis años del fallecimiento del autor de Los rituales del caos. “Reía como un pájaro y podía hablar durante horas de sus 13 gatos”, contó “Elenita”.

Ciudad de México, 22 de junio (SinEmbargo).- Su voz pequeña, temblorosa, sonó con la fuerza de un trueno en el Palacio de Bellas Artes cuando le tocó despedir a su gran amigo Carlos Monsiváis.

Era junio. Era 2010 y Elena Poniatowska preguntaba en el aire “¿qué vamos a hacer sin ti Monsi, ahora que te has ido?”.

“Ahora te reunirás con tu madre y estarás con Saramago, a quien también podrás dar un abrazo”, dijo la autora de La noche de Tlatelolco, libro que recientemente ha sido editado en Argentina por el sello Marea.

Para Poniatowska, Monsiváis era “la nobleza misma, el compromiso, la defensa de los derechos humanos”, virtudes que volvió a destacar el pasado sábado, cuando un homenaje en el Museo del Estanquillo evocó la figura del gran sociólogo de México, a seis años de su fallecimiento, a los 72 años en la Ciudad de México.

La premio Rómulo Gallegos en 2007 por su novela El tren pasa primero, basada en el  movimiento ferrocarrilero mexicano de 1959, dulce anciana de origen aristocrático y de militancia de izquierda, considerada maestra de periodistas, era llamada “Elenita” por “Monsi” y así se hizo notar en la jornada cultural titulada ¡Seis años recordando a Monsi, sin límite de tiempo!, que incluyó talleres, charlas y lectura en voz alta de su obra.

CARLOS MONSIVÁIS NOS HACÍA MEJORES

Para Elena Poniatowska,“Carlos Monsiváis nos elevaba, nos levantaba, nos hacía mejores seres humanos, más preocupados por los demás”.

“Extraño su risa y su inteligencia, porque él sabía poner cada cosa en su lugar; extraño su análisis de la realidad mexicana, su capacidad moral, su honradez y su lucidez; Monsiváis ponía el punto agudo de su inteligencia en cada pensamiento inerte”, dijo la autora de la reciente obra Dos veces única, sobre la vida de Lupe Marín.

“Lo conocí en la avenida Juárez, estaban José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis, siempre andaban juntos, tenían los dos el pelo negro, Carlos unos anteojos enormes con unos aros muy impresionantes; estaban cerca de la Secretaría de Relaciones Exteriores —que estaba donde estaba El Caballito, ¡ya nada está donde estaba!—,  pero siempre pendientes por si veían a Octavio Paz en la calle”, recordó Poniatowska.

“Monsiváis era un ser que sabía de todo, tenía una cultura tan amplia y tan extraordinaria que lo que no sabía lo captaba en un segundo… lo que nosotros nos tardamos años en comprender. También fue un crítico literario feroz y obviamente el mayor cronista que ha tenido nuestro país en muchos años”, afirmó “Elenita”.

Serigrafías en homenaje a Monsi. Foto: Secretaría de Cultura

Serigrafías en homenaje a Monsi. Foto: Secretaría de Cultura

La reconocida escritora mexicana recordó su visita a Lecumberri acompañada por Monsiváis para ver a José Revueltas y explicó que el periodo en el que estuvieron más cerca fue tras el terremoto de 1985, cuando recorrían las calles entrevistando a las personas afectadas. Poco a poco, eso permitió comprender la magnitud de la catástrofe que significó aquel desastre natural en una ciudad que el autor de Los rituales del caos, Premio Nacional de Periodismo en 1977, conocía al dedillo.

“Carlos conocía como nadie la Ciudad de México. Él se movía en autobús primero, luego en metro, se movía solo perfectamente, y te decía metete aquí, metete allá, ¡te hacía chocar! porque de repente te decía ‘frena’ y el otro llegaba por detrás y te daba un trancazo, entonces él sacaba un libro y se ponía leer de copiloto y tú tenías que bajar a arreglarte con el otro”, contó la escritora Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2013.

Aburrido por las historias tradicionales, Monsiváis terminaba una plática en el momento en que ya no le llamaba la atención, recordó Poniatowska: “Él se aburría muchísimo con las conversaciones de ‘¿cuántos hijos tienes?’” a la que respondía: “‘¡Yo no tengo hijos, tengo nietos!’, y dejaba a la persona con la palabra en la boca, la gente se asustaba un poco”.

“La risa de Carlos Monsiváis era muy clara y muy aguda, parecía la de un pájaro, era muy bonita y reía con enorme facilidad”.

La también autora de Leonora, novela por la que obtuvo el Premio Biblioteca Breve Seix Barral en 2011, narró a los presentes el espíritu servil que Monsiváis sólo tenía con sus 13 gatos, a quienes les permitió adueñarse de su casa, felinos de los que podía hablar durante horas y por quienes fundó en 2009 la organización no gubernamental Gatos Olvidados A.C.

“Muchas veces pienso esto cómo lo hubiera dicho Carlos, ¿qué adjetivos hubiera utilizado?, o mejor, ¿qué adjetivos habría que eliminar? Pero lo cito mucho, he dado muchas conferencias sobre él. Luego pienso ‘¡ay, qué bueno que Carlos no esté aquí! porque yo creo que a él lo que pasó con los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa lo hubiera matado’”, reflexionó.

Libros de Carlos Monsiváis, en su homenaje. Foto: Secretaría de Cultura

Libros de Carlos Monsiváis, en su homenaje. Foto: Secretaría de Cultura

SEIS AÑOS SIN CARLOS MONSIVÁIS

¡Seis años recordando a Monsi, sin límite de tiempo! dio inicio a las 11:30 horas, comprendió lecturas en voz alta, una sesión continua de estampado de la imagen de Monsiváis en serigrafía y conversaciones con amigos y conocedores de la obra del cronista de la Ciudad de México como Mauricio Gómez Morín, Mardonio Carballo, Francisco Mata Rosas, Pablo Ortiz Monasterio, Cristina Pacheco, Sandra Lorenzano y Rafael Barajas “El Fisgón”.

Henoc de Santiago, director del Museo del Estanquillo, donde tuvo lugar el homenaje, recordó a los presentes que en noviembre se cumplirán los 10 años de la creación del recinto que las colecciones de arte popular de Carlos Monsiváis.

El público asistente conmemoró la palabra del escritor mexicano a través de la lectura en voz alta de algunos fragmentos de obras como Días de guardar, Amor perdido, Nuevo catecismo para indios remisos, El 68, la tradición de la resistencia y No sin nosotros, por mencionar algunos.

También se llevó a cabo una sesión de serigrafía continua en la que decenas de personas pudieron llevarse un original retrato de “Monsi” impreso en sus playeras creado por el ilustrador mexicano Abraham Balcázar.

Los talleres “Sensacional de Lucha Libro” e “Impreso en la memoria”, a través de los cuales el público asistente pudo acercarse a la vida y obra del conmemorado escritor, contaron con muchos asistentes.

Carlos Monsiváis Aceves nació en la Ciudad de México en 1938. Fue un destacado intelectual, escritor, activista y cronista que estudió en la Escuela Nacional de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"A Carlos Monsiváis no le gustaban los homenajes, así es que hacemos bien en homenajearlo para que no se burle de nosotros ahora", dijo Rafael Barajas "El Fisgón". Foto: Archivo SinEmbargo.

“A Carlos Monsiváis no le gustaban los homenajes, así es que hacemos bien en homenajearlo para que no se burle de nosotros ahora”, dijo Rafael Barajas “El Fisgón”. Foto: Archivo SinEmbargo.

Su gusto por la crónica y el ensayo lo tejió con su interés por conocer y analizar las problemáticas de su tiempo tanto de nuestro país como de América Latina. En 1995 obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Los rituales del caos, mismo que lo convirtió en Premio Nacional de Periodismo.

En 2005 fue acreedor al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura por el Gobierno federal.

Al año siguiente creó el Museo del Estanquillo, espacio que alberga su colección integrada por más de 20 mil piezas entre las que se encuentran documentos, dibujos, pinturas, partituras, fotografías, juguetes, publicidad y libros, entre otra diversidad de objetos.