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Ricardo Ravelo

27/08/2021 - 12:05 am

La tragedia de los Arellano Félix

El clan Arellano Félix es encabezado por Enedina Arellano y es el primer grupo criminal dirigido por una mujer. Varios integrantes han fallecido, el primero fue Francisco Rafael Arellano, quien en octubre de 2013 fue ejecutado en el salón “Ocean House”, en Los Cabos, Baja California, cuando un payaso le disparó en la cabeza. En ese momento el capo había asistido a una fiesta infantil.

La FGR cumplimentó una orden de aprehensión contra Eduardo Arellano Félix el 23 de agosto. Foto: FGR.

El clan Arellano Félix es encabezado por Enedina Arellano y es el primer grupo criminal dirigido por una mujer. Varios integrantes han fallecido, el primero fue Francisco Rafael Arellano, quien en octubre de 2013 fue ejecutado en el salón “Ocean House”, en Los Cabos, Baja California, cuando un payaso le disparó en la cabeza. En ese momento el capo había asistido a una fiesta infantil.

Autoridades estadounidenses pusieron en libertad a Eduardo Arellano Félix, uno de los líderes del cártel de Tijuana, poderoso en los años ochenta y noventa y que sembró terror y muerte en la frontera norte.

Conocido como “El Doctor”, Arellano Félix tiene 64 años y, según su expediente criminal, cumplía una pena de 15 años de prisión por los delitos de lavado de dinero y conspiración para el uso de ganancias ilegales en Estados Unidos.

Eduardo Arellano, aseguran las autoridades, tomó el mando del cártel de Tijuana luego de que sus hermanos Benjamín y Ramón Arellano cayeron en desgracia, a principios de la década del 2000, cuando fueron perseguidos por el Gobierno federal.

Benjamín, el jefe del clan, fue detenido en la ciudad de Puebla; Ramón, por su parte, fue asesinado en Mazatlán, Sinaloa, cuando se dispuso a asesinar a Ismael “El Mayo” Zambada, su rival.

En plena vía pública, Ramón se pasó el alto y fue detenido por un agente de tránsito. Se hicieron se palabras. Mecha corta, Arellano intentó dispararle al agente pero el uniformado le ganó y disparó antes matándolo de varios balazos en la cabeza y el cuerpo. Ahí, en plena vía pública, quedó el cuerpo de uno de los capos más violentos del hampa.

En el caso de Eduardo existen versiones en el sentido de que, tras declararse culpable, se acogió al programa de testigos protegidos. El Buró Federal de Prisiones (BOP) confirmó que el capo ya no está más bajo su custodia. Eso ocurre cuando deciden cooperar como testigos protegidos. Incluso, les pueden cambiar la identidad para protegerlos.

Parte del acuerdo con el Gobierno estadounidense fue aceptar su culpabilidad, lo que incluyó que sólo se le imputaran dos delitos de un total de siete que, según las autoridades, cometió durante su etapa como capo del narcotráfico.

Eduardo Arellano es el segundo miembro del clan Arellano Félix que es liberado. El primero fue Francisco Rafael Arellano, quien compurgó su pena tanto en Estados Unidos como en México y fue puesto en libertad. Estaba libre de cargos.

Sin embargo, el 18 de octubre de 2013, durante una fiesta celebrada en el salón “Ocean House” del extinto hotel Marbella el capo fue asesinado. Un payaso que actuaba en la fiesta infantil le disparó en la cabeza terminando con la vida del mayor de los hermanos Arellano, conocidos popularmente como “los Aretes”.

De esa forma, los fundadores del cártel de Tijuana terminaron sus carreras criminales. La única integrante de la familia que sigue en libertad es Enedina Arellano, a quien las autoridades señalan como la verdadera jefa del cártel. Durante muchos años, según los informes consultados, operó el blanqueo de capitales.

A los hermanos Arellano les atribuyeron la balacera que cegó la vida del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1993, en la terminal aérea de Guadalajara cuando se enfrentaron a los gatilleros de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Según la versión oficial, el prelado de la iglesia católica fue víctima del fuego cruzado al desatarse la balacera entre ambos bandos rivales. La tesis, elaborada por el entonces Procurador Jorge Carpizo, fue polémica y poco creíble, pero fue la única que explicó lo que pasó esa tarde cuando fue asesinado Posadas Ocampo.

Ricardo Ravelo
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco.
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