La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) contó con la evidencia suficiente para acreditar violaciones al derecho a la integridad personal por actos de tortura en agravio de la víctima después de analizar los hechos y la documentación relativa al caso ocurrido el pasado 5 de enero de 2014.

“Tras recibir un disparo de arma de fuego, dicha persona fue detenida y amarrada de manos y pies por efectivos militares, quienes le colocaron en el cuello el cinturón que portaba y lo comenzaron a arrastrar, al tiempo que le pegaron con la culata de un arma y le propinaron un puntapié en nariz y boca. Luego de permanecer más de cinco horas en la parte trasera de una camioneta del Ejército, donde lo golpearon e insultaron, fue conducido a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), donde se ordenó llevarlo a un hospital ante la gravedad de las lesiones que presentaba”, detalló.

Ciudad de México, 28 de diciembre (SinEmbargo).– La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), luego de acreditar que elementos de dicha dependencia torturaron a una persona que fue detenida después de un enfrentamiento armado, ocurrido el 5 de enero de 2014 en el municipio de Apatzingán, Michoacán.

“En el enfrentamiento fallecieron dos elementos de la Sedena y otros resultaron heridos; aunque en esta Recomendación se solicitó al Secretario de la Defensa Nacional reparar de manera integral el daño a los familiares de los militares que perdieron la vida y los heridos, esta Comisión Nacional tiene conocimiento de que dicha Secretaría determinó proceder en su momento a la reparación del daño”, precisó en un comunicado.

La víctimas fue aprehendida tras el enfrentamiento en un tramo carretero de Apatzingán, una zona que en esa época padecía fuertes choques entre el crimen organizado, los militares y grupos de autodefensa. Foto: Alan Ortega, Cuartoscuro.

Tras analizar los hechos y la documentación relativa al caso a la luz de los estándares nacionales e internacionales en materia de derechos humanos, el organismo contó con la evidencia suficiente para acreditar violaciones al derecho a la integridad personal por actos de tortura en agravio de la víctima.

De acuerdo con la queja presentada por un defensor público federal, el sujeto fue aprehendido después del enfrentamiento en un tramo carretero entre la comunidad de Las Anonas y El Naranjo de Chila, pertenecientes al municipio de Apatzingán.

“Tras recibir un disparo de arma de fuego, dicha persona fue detenida y amarrada de manos y pies por efectivos militares, quienes le colocaron en el cuello el cinturón que portaba y lo comenzaron a arrastrar, al tiempo que le pegaron con la culata de un arma y le propinaron un puntapié en nariz y boca. Luego de permanecer más de cinco horas en la parte trasera de una camioneta del Ejército, donde lo golpearon e insultaron, fue conducido a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), donde se ordenó llevarlo a un hospital ante la gravedad de las lesiones que presentaba”, detalló la CNDH.

Asimismo, señaló que un juez determinó su responsabilidad en la comisión de diversos ilícitos por lo que fue sentenciado a seis años de prisión. Sin embargo, pese a que el personal de la Sedena indicó que al momento de la detención la víctima ya se encontraba golpeada, no se aportaron pruebas que avalaran dicha versión.

Entrada del Ejército Mexicano por la carretera Cuatro Caminos- Apatzingán en enero de 2014. Foto: Juan José Estrada Serafín, Cuartoscuro.

Mientras que la Opinión Médica Especializada para Casos de Posible Tortura y/o Maltrato, realizada por la Comisión Nacional, determinó que las lesiones que presentó en su integridad física eran contemporáneas al momento inmediato a su detención y causadas de forma innecesaria para su sometimiento.

Durante 2014 grupos de autodefensas mantenían ocupado Apatzingán. Foto: Juan José Estrada Serafín, Cuartoscuro.

Además, la revisión de los expedientes clínicos, notas y certificados médicos emitidos por diversas instancias permitieron a la CNDH comprobar que las lesiones descritas en los mencionados dictámenes se ubican en la parte frontal de su cuerpo, así como en la novena costilla izquierda, rodillas y hueso nasal, coincidentes con los hechos narrados por la víctima.

“Cabe subrayar que este organismo autónomo lamenta la pérdida de la vida de dos militares de la Sedena, durante el enfrentamiento armado y reconoce que elementos del Ejército mexicano desempeñan funciones importantes con el fin de proteger la vida, la integridad, y los derechos de las personas, lo que los convierte en garantes del orden y la paz públicos, y que en el cumplimiento de su deber se enfrentan con grupos delictivos, cuyos integrantes deben ser juzgados y sancionados por las autoridades competentes y de conformidad en las leyes aplicables, pero enfatiza la necesidad de que las personas servidoras públicas encargadas de prevenir e investigar conductas delictivas realicen sus actividades dentro del marco de la ley y del respeto a los derechos humanos”, subrayó.

Ante dicha situación, la CNDH recomendó al titular de la Sedena, General Luis Crescencio Sandoval González, colaborar en la denuncia y queja que por esos hechos se presente ante la PGR e instancias correspondientes su dependencia.

A su vez, ordenó proceder a la reparación del daño del agraviado en términos de la Ley General de Víctimas; así como capacitar al personal en materia de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, y en la aplicación del “Manual del Uso de la Fuerza, de aplicación común a las tres Fuerzas Armadas”, proporcionando equipos de videograbación y audio que permitan documentar la actuación del personal castrense.